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La historia de 'la niña de El Cuervo' que quería curar el mundo: el nuevo centro de salud ya lleva el nombre de Genoveva

Colocada la rotulación en homenaje a Genoveva Caro de la Cruz, una enfermera que falleció el 14 de enero dejando una huella imborrable

  • El centro de salud de El Cuervo, con el nombre ya puesto de Genoveva Caro de la Cruz, en una imagen a la derecha.

El nombre de Genoveva Caro de la Cruz ya luce en el nuevo centro de salud de El Cuervo (Sevilla). La enfermera, fallecida el 14 de enero de 2026 a los 62 años, recibe así, de manera póstuma, el homenaje que había reclamado el municipio tras su muerte.

Genoveva, Ciudadana Distinguida de El Cuervo y Premio Mujer sin Fronteras, dedicó buena parte de su vida a cuidar de sus vecinos y a colaborar con distintos proyectos solidarios.

"Geno ayudaba a todos"

La historia de Genoveva, como ha relatado en sus redes Lola Del Ojo Caro, es la de "una niña que quería curar el mundo". La pequeña de cinco hermanos era desde niña, como ha contado Lola, "inquieta, inteligente, divertida, extrovertida y de esas personas que podían hablar con cualquiera y hacer que, al poco tiempo, pareciera que se conocían de toda la vida".

Pero había algo que Genoveva tenía claro desde muy joven. Quería ser enfermera. Lola explica que su padre no estaba convencido de que aquel fuera el camino adecuado para ella, pero Genoveva no se rindió: "Ya desde niña sabía pelear por aquello que quería". Insistió hasta conseguir que le permitieran perseguir aquel sueño.

Y lo consiguió. Muy joven comenzó a trabajar en El Cuervo, cuando solo había un médico y ella era la única enfermera. Allí comenzó una trayectoria que acabaría prolongándose durante toda su vida. Para Genoveva, según el relato de Lola, la profesión no era simplemente un trabajo, sino una forma de cuidar a los demás. "Geno ayudaba a todos", cuenta.

Su vocación también la llevó a implicarse en proyectos solidarios. Cuando descubrió que había niños que necesitaban ayuda, estableció una relación especial con La Pouponnière de Senegal, donde vivían niños huérfanos, y dedicó tiempo, esfuerzo y cariño a colaborar con ellos. "Porque Geno era así: cuanto más podía dar, más daba", relata Lola.

Elena, su hija y una huella que permanece

Genoveva trabajó y vivió intensamente hasta que llegó otro de los grandes sueños de su vida: ser madre. Nació Elena y, como cuenta Lola, descubrió entonces que podía existir "un amor todavía más grande que todos los que ya había conocido". La cuidó, la educó y la acompañó hasta verla convertirse en una mujer de la que sentirse profundamente orgullosa.

Elena terminó su carrera siendo muy joven, siguiendo en cierta manera los pasos de aquella madre que le había enseñado que los sueños se persiguen trabajando por ellos. Junto a ambas estuvo también Mía, su perrita, que compartió numerosos momentos con Genoveva y su hija.

Genoveva nació un 10 de noviembre y dentro de un mes y medio habría cumplido 63 años. Pero el 14 de enero de este año, su vida terminó de forma inesperada. "Y entonces llegó el silencio. El vacío. La incredulidad de quienes la queríamos", escribe Lola al recordar aquellos momentos.

Su muerte dejó una profunda huella en su familia, sus amigos, las personas a las que ayudó y los vecinos de El Cuervo. Lola resume así lo que significó su pérdida: "Porque hay personas que, cuando se marchan, dejan una ausencia. Pero hay otras que dejan una huella. Y Geno dejó una huella enorme".

"Su nombre seguirá cuidando de El Cuervo"

Ahora, esa huella también permanece en el municipio. El nuevo centro de salud lleva el nombre de Genoveva Caro de la Cruz, después de una propuesta que, según ha destacado Izquierda Unida, nació del propio pueblo y fue aprobada por unanimidad de todos los partidos políticos. "Genoveva se merece este reconocimiento y mucho más por todo lo que ha dado por nuestro pueblo y por la ayuda que siempre ha prestado a nuestros vecinos y vecinas", han indicado desde dicha formación.

Para Lola, que ha trasladado el agradecimiento de toda la familia, el homenaje tiene un significado especial porque permite que Genoveva siga vinculada al lugar al que dedicó buena parte de su vida. "Su nombre seguirá cuidando de El Cuervo", señala en su relato.

La familia ha agradecido al municipio haber reconocido su entrega y haber convertido su nombre en parte de un espacio dedicado a cuidar a los demás. "Geno se fue demasiado pronto, pero su historia no termina aquel 14 de enero", sostiene Lola. Desde ahora, cada persona que entre en el centro de salud podrá encontrarse con el nombre de aquella niña de El Cuervo que soñó con ser enfermera y que terminó dejando una huella que el municipio ha decidido conservar.

El nombre de Genoveva Caro de la Cruz ya luce en el nuevo centro de salud de El Cuervo (Sevilla). La enfermera, fallecida el 14 de enero de 2026 a los 62 años, recibe así, de manera póstuma, el homenaje que había reclamado el municipio tras su muerte.

Genoveva, Ciudadana Distinguida de El Cuervo y Premio Mujer sin Fronteras, dedicó buena parte de su vida a cuidar de sus vecinos y a colaborar con distintos proyectos solidarios.

"Geno ayudaba a todos"

La historia de Genoveva, como ha relatado en sus redes Lola Del Ojo Caro, es la de "una niña que quería curar el mundo". La pequeña de cinco hermanos era desde niña, como ha contado Lola, "inquieta, inteligente, divertida, extrovertida y de esas personas que podían hablar con cualquiera y hacer que, al poco tiempo, pareciera que se conocían de toda la vida".

Pero había algo que Genoveva tenía claro desde muy joven. Quería ser enfermera. Lola explica que su padre no estaba convencido de que aquel fuera el camino adecuado para ella, pero Genoveva no se rindió: "Ya desde niña sabía pelear por aquello que quería". Insistió hasta conseguir que le permitieran perseguir aquel sueño.

Y lo consiguió. Muy joven comenzó a trabajar en El Cuervo, cuando solo había un médico y ella era la única enfermera. Allí comenzó una trayectoria que acabaría prolongándose durante toda su vida. Para Genoveva, según el relato de Lola, la profesión no era simplemente un trabajo, sino una forma de cuidar a los demás. "Geno ayudaba a todos", cuenta.

Su vocación también la llevó a implicarse en proyectos solidarios. Cuando descubrió que había niños que necesitaban ayuda, estableció una relación especial con La Pouponnière de Senegal, donde vivían niños huérfanos, y dedicó tiempo, esfuerzo y cariño a colaborar con ellos. "Porque Geno era así: cuanto más podía dar, más daba", relata Lola.

Elena, su hija y una huella que permanece

Genoveva trabajó y vivió intensamente hasta que llegó otro de los grandes sueños de su vida: ser madre. Nació Elena y, como cuenta Lola, descubrió entonces que podía existir "un amor todavía más grande que todos los que ya había conocido". La cuidó, la educó y la acompañó hasta verla convertirse en una mujer de la que sentirse profundamente orgullosa.

Elena terminó su carrera siendo muy joven, siguiendo en cierta manera los pasos de aquella madre que le había enseñado que los sueños se persiguen trabajando por ellos. Junto a ambas estuvo también Mía, su perrita, que compartió numerosos momentos con Genoveva y su hija.

Genoveva nació un 10 de noviembre y dentro de un mes y medio habría cumplido 63 años. Pero el 14 de enero de este año, su vida terminó de forma inesperada. "Y entonces llegó el silencio. El vacío. La incredulidad de quienes la queríamos", escribe Lola al recordar aquellos momentos.

Su muerte dejó una profunda huella en su familia, sus amigos, las personas a las que ayudó y los vecinos de El Cuervo. Lola resume así lo que significó su pérdida: "Porque hay personas que, cuando se marchan, dejan una ausencia. Pero hay otras que dejan una huella. Y Geno dejó una huella enorme".

"Su nombre seguirá cuidando de El Cuervo"

Ahora, esa huella también permanece en el municipio. El nuevo centro de salud lleva el nombre de Genoveva Caro de la Cruz, después de una propuesta que, según ha destacado Izquierda Unida, nació del propio pueblo y fue aprobada por unanimidad de todos los partidos políticos. "Genoveva se merece este reconocimiento y mucho más por todo lo que ha dado por nuestro pueblo y por la ayuda que siempre ha prestado a nuestros vecinos y vecinas", han indicado desde dicha formación.

Para Lola, que ha trasladado el agradecimiento de toda la familia, el homenaje tiene un significado especial porque permite que Genoveva siga vinculada al lugar al que dedicó buena parte de su vida. "Su nombre seguirá cuidando de El Cuervo", señala en su relato.

La familia ha agradecido al municipio haber reconocido su entrega y haber convertido su nombre en parte de un espacio dedicado a cuidar a los demás. "Geno se fue demasiado pronto, pero su historia no termina aquel 14 de enero", sostiene Lola. Desde ahora, cada persona que entre en el centro de salud podrá encontrarse con el nombre de aquella niña de El Cuervo que soñó con ser enfermera y que terminó dejando una huella que el municipio ha decidido conservar.

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