El 22 de julio de 1975, en el cortijo de Los Galindos, en el término municipal de Paradas, fueron asesinados cuatro jornaleros de la finca y la mujer de uno de ellos. Cinco vidas truncadas en un crimen que, más de medio siglo después, sigue sin resolverse. El caso está prescrito desde hace más de treinta años y nunca se identificó a ningún culpable. Sin embargo, la herida continúa abierta.
Ahora, el escritor Eduardo Javier Pastor, nacido tres años después de aquellos hechos, aborda el suceso en su novela Inocentes, presentada en la Casa de la Provincia de la Diputación de Sevilla. Es el primer autor paradeño que dedica una obra literaria a este episodio que marcó a su localidad.
Pastor sostiene que la historia de Los Galindos ha latido siempre en la memoria colectiva del pueblo, que quedó señalado tras los acontecimientos. Explica que varias generaciones han crecido escuchando versiones, culpas erróneas y estigmas que aún duelen. Tras publicar artículos sobre el tema, decidió convertir esa investigación en una novela que define como un réquiem para las cinco personas asesinadas.
Dar voz y devolver dignidad
La obra, editada por La Baja Andalucía, nace con una intención clara: devolver dignidad y voz a quienes, según el autor, fueron víctimas no solo de un crimen, sino también de una investigación deficiente y de un relato mediático sesgado que contribuyó a perpetuar sospechas y silencios.
Pastor no plantea su libro como una revisión judicial del caso. Reconoce que no puede ofrecer justicia legal, pero sí aspira a una justicia emocional para las familias que durante décadas soportaron la sombra de una culpa que no les correspondía. Su propósito es desmontar estigmas sociales y contar quiénes eran realmente aquellas cinco personas.
La narrativa se adentra en la vida cotidiana de las víctimas, trabajadores humildes cuya inocencia, defiende el escritor, quedó tergiversada por hipótesis infundadas y conclusiones contradictorias que nunca llegaron a sostenerse. En ese contexto, la literatura emerge como espacio de reparación simbólica cuando la justicia y los medios no lograron cerrar el relato.
En la presentación en Sevilla acompañaron al autor diversas personalidades de Paradas, entre ellas Joaquín Torres, juez de paz entre 1982 y 2012; José María Suárez, jefe de Informativos de Radio Televisión Futuro; Ildefonso Arcenegui, hijo del médico forense que participó en el análisis del crimen; y Montserrat Vera, coordinadora de Cultura del Ayuntamiento.
Con Inocentes, Pastor convierte la memoria en literatura. Y la literatura, en una forma de recordar.
