Entre los términos municipales de Rota y Chipiona, oculto entre caminos rurales y vegetación que ha ido ganando terreno con los años, se conservan los restos de El Bercial, un poblado de colonización agrícola del siglo XX perteneciente al municipio de Rota. El conjunto está documentado como patrimonio en la provincia de Cádiz.
El enclave no nació por casualidad ni creció de forma espontánea. Fue construido al amparo de la política de colonización rural impulsada por el Estado durante el siglo pasado, que promovió la creación de núcleos habitados en zonas agrícolas y el reparto de tierras para su explotación. El Bercial llegó a contar con viviendas para varias familias, una iglesia, una escuela y terrenos de labor organizados para la producción agrícola. Un pequeño núcleo rural levantado desde cero con la vocación de fijar población en el campo.
Los primeros 'colonos' procedían de Rota. Familias que se instalaron en aquel paraje y lo convirtieron en su lugar de vida. Con el paso del tiempo, algunos de aquellos primeros habitantes fallecieron, y sus hijos y descendientes continuaron trabajando las tierras que sus padres habían recibido.
Lo que queda en pie
El edificio más visible del conjunto es la iglesia, que permanece en pie aunque lleva años sin uso. Su construcción responde a un estilo funcional y sobrio, sin ornamentación, propio de las edificaciones rurales levantadas a mediados del siglo XX con criterios prácticos antes que estéticos. A su alrededor, el resto del poblado cuenta otra historia: edificios en ruinas, casas vacías y una vegetación que avanza sin que nada la detenga.
Las causas del abandono
La despoblación de El Bercial no ha sido repentina. El proceso se extendió a lo largo de décadas, impulsado por una suma de factores que fueron vaciando el enclave de forma paulatina. La mecanización del campo redujo drásticamente la demanda de mano de obra, haciendo innecesaria la presencia de tantas familias en el lugar.
Los servicios básicos, la escuela y la iglesia, fueron cerrando uno tras otro. Las nuevas generaciones, sin motivos para quedarse, tomaron el camino hacia los núcleos urbanos cercanos. El aislamiento geográfico hizo el resto. El Bercial quedó así convertido en un despoblado más de la provincia de Cádiz, un lugar detenido en el tiempo entre dos municipios que pocos conocen y casi nadie recuerda.
