Los cerca de 2.000 vecinos de Grazalema, pueblo de la Sierra de Cádiz, siguen fuera de sus casas. Los desalojaron por precaución, tras las intensas lluvias que colmaron los acuíferos sobre los que asienta el municipio, tras recogerse más de 2.000 litros por metro cuadrado por las fuertes precipitaciones, en poco más de un mes.
Los expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), durante una reunión celebrada esta semana con 17 alcaldes y alcaldesas afectados por el temporal, aseguraron que los ruidos y movimientos del terreno, fenómenos registrados tras la sucesión de borrascas que han azotado la comunidad en los últimos días, están dentro de la normalidad geológica.
Durante la citada reunión, los expertos del CSIC explicaron que los ruidos detectados en el subsuelo se deben al comportamiento de los acuíferos, que tras las intensas lluvias se están llenando de agua, lo que modifica la presión interna y provoca sonidos perceptibles en superficie. Todo dentro de la normalidad.
Pero aún es pronto para que los vecinos puedan regresar a sus casas. El Ayuntamiento de Grazalema informaba este fin de semana a sus habitantes de cómo se están trabajando con el 112 las peticiones para entrar en el pueblo.
O de los planes que debe implantar la Junta de Andalucía para los estudiantes del municipio. "En Zahara, con transparencia y claridad, acompañamos y resolvemos las muchas dudas que tienen nuestros vecinos", decía el Ayuntamiento.
Jamones por sorpresa
Mientras, la vida sigue en el pabellón El Fuerte de Ronda, base de operaciones de los vecinos de Grazalema.
"Cada año organizamos en Grazalema un corte de jamón solidario. Hoy, algunos de los cortadores que cada año vienen al pueblo han querido sorprender a los vecinos de Grazalema que cada día comen en el polideportivo El Fuerte en Ronda", cuenta el propio Ayuntamiento.
