El alcalde de Grazalema, Carlos Javier García, junto a la alcaldesa de Benamahoma, Mamen Fernández, han respaldado la protesta celebrada esta tarde en la Plaza de España del municipio de la Sierra de Cádiz para reclamar mejoras urgentes en las carreteras que conectan ambos núcleos. La movilización, impulsada por la ciudadanía, ha puesto el foco en el deterioro de las infraestructuras tras meses de incidencias derivadas de los temporales.
Al término de la lectura del comunicado, el regidor apeló a la cohesión vecinal al subrayar la necesidad de “unidad para conseguir unas mejoras que son necesarias para todos. Todos debemos estar en este carro, porque nuestro bienestar y nuestro futuro dependen de ello”. En su intervención, también valoró positivamente la convocatoria y advirtió del impacto de los episodios meteorológicos que obligaron a toda la población a dejar durante semanas el pueblo: “El tren de borrascas fue una estocada mortal para un territorio que necesita inversiones muy serias. Se trata de arreglar ya los desperfectos de las borrascas, de buscar soluciones alternativas inmediatas mientras no se puedan arreglar del todo y de comprometerse con el mañana, porque hace falta inversión”, ha comentado García.
Reapertura parcial con limitaciones
La protesta ha surtido efecto casi de manera inmediata, ya que poco después de la concentración vecinal, la Junta de Andalucía comunicó al Ayuntamiento la apertura de un carril en El Boyar, aunque con limitaciones, ya que no está habilitado para autobuses. Esta medida permite reanudar parcialmente el tránsito para la mayoría de vehículos, después de casi tres meses de corte total entre Grazalema y Benamahoma.
El paso se realiza a través de un carril alternativo habilitado junto a la zona afectada, donde la infraestructura original sufrió daños. No obstante, las obras se prolongarán durante varios meses y, según la administración autonómica, persisten 27 incidencias en la vía, por lo que se ha solicitado extremar la precaución mientras se compatibilizan los trabajos con la circulación.
La voz de la ciudadanía se articuló a través de un manifiesto leído por la empresaria Cati Naranjo, la madre de familia María José Rincón y el trabajador de la Villa Turística David Román. En el mismo se expresó una profunda preocupación por el aislamiento y sus consecuencias económicas y sociales. Bajo el lema Sin carreteras no hay futuro, los participantes reclamaron soluciones inmediatas y advirtieron de que la situación “compromete nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestra seguridad a todos los que transitamos por estas carreteras, que es perjudicial para nuestra economía y que dificulta la educación de nuestros hijos”.
El documento también trasladó a la Junta de Andalucía la urgencia de acelerar las actuaciones pendientes, reclamando “un compromiso firme con toda la agilidad posible en las actuaciones de emergencia” y la necesidad de habilitar rutas alternativas que eviten desplazamientos más largos y costosos. Asimismo, se insistió en la importancia de garantizar servicios básicos como el transporte público y el acceso a la educación, subrayando que “necesitamos que nuestra situación tras las lluvias no se olvide, y que no hay más tiempo para seguir esperando algunas soluciones que son imprescindibles para la vida aquí”.
