Una organización criminal asentada en Sevilla, concretamente en las Tres Mil Viviendas, ha sido desarticulada por la Guardia Civil como responsable, entre otros muchos delitos, del violento atraco a un joyero cordobés cometido en julio del año pasado en Arcos de la Frontera (Cádiz). Según ha informado la propia Guardia Civil, el grupo utilizaba balizas de seguimiento GPS para localizar a sus víctimas y realizaba ritos animistas para pedir protección o dar gracias tras cada golpe.
Los agentes han detenido a cinco personas acusadas de integrar esta red, a la que se atribuye el robo de más de 300.000 euros en joyas. La víctima fue asaltada frente a un establecimiento, donde los autores le propinaron numerosos golpes para arrebatarle el maletín que transportaba con piezas de alto valor, en un ataque descrito por la Guardia Civil como de extrema violencia.
Un atraco planificado
La investigación ha permitido constatar que los atracadores habían accedido previamente al garaje de la víctima en Córdoba capital para colocar una baliza GPS en los bajos del vehículo, lo que les permitió realizar un seguimiento remoto de todos sus desplazamientos. Los hechos ocurrieron durante la tarde del 9 de julio, cuando el joyero, fabricante y comercial de sus propios productos, fue sorprendido tras llegar a Arcos.
Tras consumar el asalto, los autores huyeron en un coche que previamente también habían robado y al que habían falsificado las placas de matrícula. Sin embargo, al verse perseguidos por varias patrullas de la Guardia Civil, abandonaron el vehículo y continuaron la huida a pie, una maniobra que no impidió que fueran identificados como miembros de una estructura criminal organizada.
Santuario de santería y caimán
En el marco de la operación, denominada Qurtuba, se realizaron seis registros en Sevilla capital y en Utrera, donde se intervinieron dos armas cortas modificadas, cuatro vehículos, 11.000 euros en efectivo, 12 relojes de primeras marcas, joyas de oro y diversos efectos relacionados con el robo. En uno de los domicilios, los agentes localizaron además una estancia habilitada como santuario de santería, donde los detenidos realizaban rituales para solicitar protección antes de los atracos o agradecer el éxito de los robos.
En ese mismo registro se halló también un ejemplar de caimán mantenido en cautividad, que fue entregado a las autoridades competentes, según confirmó la Guardia Civil. La investigación apunta a que dos de los arrestados, con numerosos antecedentes, ejecutaban directamente los atracos, mientras que un tercer miembro se encargaba de la custodia y ocultación de los objetos sustraídos, y otro facilitaba los medios técnicos para el seguimiento de las víctimas.
A los detenidos se les imputan los delitos de robo con violencia e intimidación, lesiones, contra la intimidad por la colocación del dispositivo de seguimiento, robo y hurto de uso de vehículo, falsificación de documento público y pertenencia a organización criminal. La operación ha sido desarrollada por el Equipo de Delitos contra el Patrimonio de Policía Judicial de la Guardia Civil en Cádiz y dirigida por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Arcos de la Frontera.
