La Guardia Civil ha desarticulado un punto de venta de drogas que operaba en el interior de una peluquería situada en el centro de Arcos de la Frontera. En el marco de esta actuación han sido detenidas dos personas, entre ellas la responsable del establecimiento, como presuntas autoras de un delito de tráfico de estupefacientes.
Según la información facilitada por el instituto armado, el local funcionaba aparentemente como un negocio de peluquería y estética abierto al público, aunque en realidad era utilizado como espacio para el almacenamiento, la preparación y el consumo de distintas sustancias. Esta actividad había provocado inquietud entre los vecinos debido al continuo tránsito de personas ajenas a la actividad comercial habitual.
La investigación se inició a partir de los datos recabados por agentes de la Patrulla de Seguridad Ciudadana de Villamartín, que apuntaban a la posible existencia de sustancias ilícitas en el interior del establecimiento. A partir de esas primeras sospechas, se establecieron dispositivos de vigilancia discreta que permitieron confirmar la presencia de movimientos compatibles con el tráfico de drogas.
El pasado 17 de marzo, los agentes interceptaron a la regente del negocio cuando se disponía a abrir el local, acompañada por otra persona. Durante el registro de sus pertenencias se localizaron 24 dosis de droga ocultas en su bolso, repartidas en doce de cocaína y otras doce de una sustancia conocida como rebujito.
Las sustancias escondidas
Tras este hallazgo, los guardias civiles procedieron a inspeccionar el interior del establecimiento, donde encontraron diversas cantidades de cocaína, heroína, anfetaminas y otras sustancias listas para su distribución, así como dinero en efectivo. También se hallaron medicamentos caducados que presuntamente eran utilizados para adulterar la droga, junto a material para la preparación de dosis, balanzas de precisión y cápsulas destinadas al consumo.
Durante la intervención, los agentes detectaron además una estancia habilitada para la realización de tatuajes y piercings que, según la investigación, era utilizada como zona de preparación y consumo de estupefacientes. Las sustancias se encontraban distribuidas por el local sin control higiénico y mezcladas con productos propios de la actividad de peluquería. Con esta operación, la Guardia Civil ha logrado desmantelar un punto de venta activo en el núcleo urbano cuya actividad había generado alarma social entre los residentes.
