Grazalema trabaja para estar preparada ante futuros temporales. El episodio de fuertes lluvias registrado a comienzos de año en la Sierra de Cádiz ha puesto sobre la mesa una necesidad urgente: que las calles y las infraestructuras urbanas estén listas para asumir volúmenes de agua excepcionales sin comprometer la seguridad ni el tránsito.
Después del reciente tren de borrascas, en el que se alcanzaron casi 3.000 litros de precipitación, el Ayuntamiento ha situado entre sus prioridades una batería de actuaciones orientadas a mejorar el modelo de drenaje urbano. Según ha anunciado en una nota, su objetivo es transformar la red actual para impedir la saturación del terreno y frenar la aparición de afloramientos de agua en superficie, algo clave para mantener la normalidad en el núcleo urbano incluso cuando se repiten escenarios meteorológicos especialmente adversos.
Uno de los pilares de ese cambio pasa por la redacción de un Plan Integral de Saneamiento y por la implantación progresiva de redes separativas. "Este sistema permitirá canalizar de forma independiente el agua de lluvia de las aguas residuales, aliviando la carga hidráulica de las tuberías actuales y mejorando drásticamente la capacidad de evacuación de las calles, especialmente en las zonas con mayor pendiente donde la presión del agua es más crítica. Se trata de una actuación estratégica para reducir la vulnerabilidad del municipio y proteger nuestras viviendas y espacios públicos", sostiene.
Monitorización de infraestructuras
En paralelo, también se está estudiando una inversión centrada en la seguridad operativa y en la monitorización de infraestructuras como la Presa del Fresnillo. Aunque esta instalación ha respondido con total normalidad durante los últimos temporales, el plan incluye la actualización de su sistema de auscultación y la digitalización de los planes de emergencia. El propósito es reforzar la capacidad de anticipación y mejorar la coordinación técnica ante posibles episodios futuros.
Estas líneas de actuación se han abordado en una reunión técnica de trabajo en la que han participado el alcalde, Carlos Javier García; el gerente de Aeopas, Luis Babiano; la gerente de Aguas Sierra de Cádiz, Lole Romano, así como personal técnico de ambas entidades. El objetivo común, según se trasladó en ese encuentro, es que Grazalema se convierta en un referente en adaptación y seguridad frente al cambio climático.
Cabe recordar que este municipio ha entrado en el listado de la Junta de Andalucía, que ha ofrecido un paquete de ayudas directas para solventar los estragos del tren de borrascas. En concreto, el Ayuntamiento de Grazalema recibirá 2.047.000 euros.
