El final de la investigación del asesinato de Ambrosio, un cuponero de Ubrique apuñalado 70 veces, se dirime en Colombia. La Guardia Civil ha desplazado un equipo especializado hasta el país sudamericano para culminar unas diligencias que buscan cerrar uno de los crímenes más brutales registrados en la provincia de Cádiz en los últimos años.
Un equipo desplazado a Colombia para cerrar el caso
Agentes del Equipo de Homicidios de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de Cádiz se han trasladado al departamento de Bolívar, en Cartagena de Indias, con el objetivo de finalizar la investigación. Este paso se produce tras la detención, el pasado mes de febrero, del presunto autor del asesinato y de una colaboradora necesaria, en el marco de una operación internacional.
Las detenciones fueron posibles gracias a una Orden Internacional de Detención emitida por la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ubrique, que dirige el procedimiento. En la actualidad, el principal sospechoso permanece ingresado en el Centro Penitenciario La Picota de Bogotá, a la espera de su extradición a España, un trámite clave para la continuación del proceso judicial.
Un crimen con signos de tortura extrema
El asesinato se remonta a septiembre de 2025, cuando Ambrosio, de 61 años y conocido cuponero en Ubrique, fue hallado sin vida en su vivienda de campo en la zona de Tavizna-Benaocaz. Desde el primer momento, la escena evidenció una violencia inusual: la casa había sido registrada a fondo y presentaba restos de sangre en distintas estancias.
Durante la inspección, los investigadores localizaron una caja fuerte empotrada en una pared que no había sido abierta, aunque sí manipulada. Este hallazgo orientó las pesquisas hacia un posible móvil económico, vinculado a la obtención de la combinación mediante métodos coercitivos.
La autopsia confirmó la extrema gravedad del ataque: la víctima presentaba un total de 70 heridas por arma blanca. Según determinaron los investigadores, la mayoría de estas lesiones habrían sido infligidas con la intención de torturarle, en un episodio que causó una fuerte conmoción en la Sierra de Cádiz.
Las investigaciones se centraron en el entorno más cercano de la víctima, poniendo el foco en una familia de origen colombiano. Esta línea llevó a solicitar una comisión rogatoria internacional a las autoridades de Colombia, que permitió la detención del principal sospechoso y el registro de su domicilio, pasos decisivos para el esclarecimiento del crimen.
