sierra de cádiz

Chagom, los bolsos de piel hechos desde cero de una artesana con marca propia en Ubrique: "No trabajamos en masa"

Isabel María Gómez, de 42 años, diseña y fabrica este artículo de marroquinería, oficio que aprendió gracias a su padre y que la llevó a trabajar para grandes firmas

  • Isabel María Gómez, fundadora de la marca Chagom de bolsos de piel en Ubrique. -

Cremalleras, enganches, conocimiento técnico y unas manos con habilidad. Isabel María Gómez Toro, de 42 años, coloca el molde de la delantera y trasera exterior de un bolso sobre un rectángulo de piel color chocolate. Con la izquierda lo sujeta y, con la derecha utiliza un cúter para cortar. “Antes usaba esta chaveta, pero nos modernizamos”, dice esta artesana desde su taller ubicado en Ubrique. En plena Sierra de Cádiz, en el epicentro de la marroquinería, esta ubriqueña apuesta por una tradición a la que siempre estuvo vinculada su familia. Ha creado su propia marca de bolsos de piel, Chagom, dando rienda suelta a todo lo que su padre le enseñó.

Tras estudiar Turismo y pasar un tiempo alejada de su tierra, Isabel volvió a su pueblo y se empapó del sector que forma parte de la idiosincrasia de Ubrique. El municipio no se entiende sin este oficio que hace que haya contenedores de reciclaje de piel por sus esquinas. “Aprovechamos todo al máximo para que haya el menor desperdicio”, dice Isabel pasando su mano por encima de la piel.

Lo aprendió de la mano de su padre, José Gómez Orellana, y a base de años trabajando en distintas fábricas para terceros. “Le debo mucho a mi padre. Todo lo que hago es gracias a él”, comenta recordando a este petaquero que desempeñó su labor para grandes marcas como Loewe, Louis Vuitton o Cartier. Ella es una de las tantas niñas del pueblo que crecieron viendo a sus padres confeccionando artículos.

  • Isabel utiliza los moldes para cortar las diferentes partes del bolso. 
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“En las fábricas se enseña a trabajar en cadena y cada uno tiene su función, quien hace el interior, quien hace las asas… y solo se centran en una parte. Pero yo tuve la suerte de que él me enseñó a trabajar desde cero hasta el montaje final. Está la Escuela de Artesanos, pero a título personal es complicado que alguien te lo enseñe”, comenta la ubriqueña.

Su pasión y amor por las manualidades la llevaron a dedicarse a la piel y acabar trabajando para los grandes, como su progenitor. Hasta que quiso tomar su propio rumbo y aplicar todo su aprendizaje en Chagom. Emprendimiento local bautizado con la unión de los apellidos de su hijo Chacón Gómez, que busca hacerse un hueco entre las exclusivas firmas que tradicionalmente imperan en el mercado. “Antes era algo que se veía menos porque se trabajaba para las grandes marcas, pero ahora parece que hay más personas que se animan a crear su propia identidad”, comenta. Así, en 2025 dio el paso para abrir este taller donde crear bolsos de alta calidad y asequibles.

Isabel diseña los bolsos desde el patronaje hasta que toma forma. “Para comprobar que los patrones y los volúmenes se ajustan a lo que queremos hacemos una maqueta en vileda, como una plantilla blanca, para ver las proporciones. Después elegimos materiales y nos ponemos manos a la obra con el prototipo, que sería la primera pieza de la colección”, detalla.

  • Detalle de la maqueta para comprobar las proporciones. 
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  • La artesana, durante el proceso de fabricación desde cero. 
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Su punto fuerte para abrirse hueco en un sector tan puntero en este pueblo es el toque artesanal. Según explica, todo el proceso se realiza en este local, rebajes, costuras o patronaje, excepto el empaste, que sí lo encargan a terceros. “Es complicado. Pero nos diferenciamos en que no trabajamos en masa. Intentamos que sea un trabajo delicado, artesanal, en el que cuidamos al máximo el detalle y poder ofrecer un bolso de alta calidad”, sostiene mientras pinta los cantos con un pincel para el acabado final.

La ubriqueña desliza con suavidad la herramienta. “Me gusta diseñar y, después poder tocarlo y ver el resultado final y saber que alguien lo va a disfrutar”, dice. Disfruta de un proceso donde la protagonista es la piel, que proviene de la curtiduría Badia y presenta “la mayor calidad posible”. Isabel procura utilizar los mejores materiales para que salga un buen acabado. “Intentamos hacer un artículo de calidad que llegue a todo el mundo”, añade.

En este primer año de vida, Chagom ha diseñado distintos modelos de bolsos que los clientes pueden escoger a través de la página web. Además, partiendo de esas propuestas, puede personalizarlos cambiando colores y detalles. Todo ello influye en el tiempo de fabricación, que normalmente se extiende unos días.

  • Isabel pinta los cantos para el acabado final. 
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  • La ubriqueña cose la bandolera del bolso. 
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  • Detalle de la bandolera. 
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“No trabajamos con un gran stock, lo hacemosbajo pedidos. La idea es hacer los bolsos según nos van pidiendo y dedicándoles el tiempo que se merecen para tener un buen acabado”, explica Isabel, que, desde que empezó ha tenido “buena aceptación” y ha llamado la atención de personas de diferentes partes del mundo.

Sus diseños ya cuelgan de los hombros de clientes de Barcelona, Alemania o Francia. “Estamos vendiendo en España y por Europa. Incluso hay algunas clientas que están repitiendo”, comenta mientras cose una bandolera. Con la temporada navideña a la vuelta de la esquina, la artesana ya está viendo cómo se van incrementado los pedidos. Desde su taller, continúa manteniendo vivo un legado familiar que se transforma en bolsos hechos con cariño.

Cremalleras, enganches, conocimiento técnico y unas manos con habilidad. Isabel María Gómez Toro, de 42 años, coloca el molde de la delantera y trasera exterior de un bolso sobre un rectángulo de piel color chocolate. Con la izquierda lo sujeta y, con la derecha utiliza un cúter para cortar. “Antes usaba esta chaveta, pero nos modernizamos”, dice esta artesana desde su taller ubicado en Ubrique. En plena Sierra de Cádiz, en el epicentro de la marroquinería, esta ubriqueña apuesta por una tradición a la que siempre estuvo vinculada su familia. Ha creado su propia marca de bolsos de piel, Chagom, dando rienda suelta a todo lo que su padre le enseñó.

Tras estudiar Turismo y pasar un tiempo alejada de su tierra, Isabel volvió a su pueblo y se empapó del sector que forma parte de la idiosincrasia de Ubrique. El municipio no se entiende sin este oficio que hace que haya contenedores de reciclaje de piel por sus esquinas. “Aprovechamos todo al máximo para que haya el menor desperdicio”, dice Isabel pasando su mano por encima de la piel.

Lo aprendió de la mano de su padre, José Gómez Orellana, y a base de años trabajando en distintas fábricas para terceros. “Le debo mucho a mi padre. Todo lo que hago es gracias a él”, comenta recordando a este petaquero que desempeñó su labor para grandes marcas como Loewe, Louis Vuitton o Cartier. Ella es una de las tantas niñas del pueblo que crecieron viendo a sus padres confeccionando artículos.

  • Isabel utiliza los moldes para cortar las diferentes partes del bolso. 
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“En las fábricas se enseña a trabajar en cadena y cada uno tiene su función, quien hace el interior, quien hace las asas… y solo se centran en una parte. Pero yo tuve la suerte de que él me enseñó a trabajar desde cero hasta el montaje final. Está la Escuela de Artesanos, pero a título personal es complicado que alguien te lo enseñe”, comenta la ubriqueña.

Su pasión y amor por las manualidades la llevaron a dedicarse a la piel y acabar trabajando para los grandes, como su progenitor. Hasta que quiso tomar su propio rumbo y aplicar todo su aprendizaje en Chagom. Emprendimiento local bautizado con la unión de los apellidos de su hijo Chacón Gómez, que busca hacerse un hueco entre las exclusivas firmas que tradicionalmente imperan en el mercado. “Antes era algo que se veía menos porque se trabajaba para las grandes marcas, pero ahora parece que hay más personas que se animan a crear su propia identidad”, comenta. Así, en 2025 dio el paso para abrir este taller donde crear bolsos de alta calidad y asequibles.

Isabel diseña los bolsos desde el patronaje hasta que toma forma. “Para comprobar que los patrones y los volúmenes se ajustan a lo que queremos hacemos una maqueta en vileda, como una plantilla blanca, para ver las proporciones. Después elegimos materiales y nos ponemos manos a la obra con el prototipo, que sería la primera pieza de la colección”, detalla.

  • Detalle de la maqueta para comprobar las proporciones. 
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  • La artesana, durante el proceso de fabricación desde cero. 
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Su punto fuerte para abrirse hueco en un sector tan puntero en este pueblo es el toque artesanal. Según explica, todo el proceso se realiza en este local, rebajes, costuras o patronaje, excepto el empaste, que sí lo encargan a terceros. “Es complicado. Pero nos diferenciamos en que no trabajamos en masa. Intentamos que sea un trabajo delicado, artesanal, en el que cuidamos al máximo el detalle y poder ofrecer un bolso de alta calidad”, sostiene mientras pinta los cantos con un pincel para el acabado final.

La ubriqueña desliza con suavidad la herramienta. “Me gusta diseñar y, después poder tocarlo y ver el resultado final y saber que alguien lo va a disfrutar”, dice. Disfruta de un proceso donde la protagonista es la piel, que proviene de la curtiduría Badia y presenta “la mayor calidad posible”. Isabel procura utilizar los mejores materiales para que salga un buen acabado. “Intentamos hacer un artículo de calidad que llegue a todo el mundo”, añade.

En este primer año de vida, Chagom ha diseñado distintos modelos de bolsos que los clientes pueden escoger a través de la página web. Además, partiendo de esas propuestas, puede personalizarlos cambiando colores y detalles. Todo ello influye en el tiempo de fabricación, que normalmente se extiende unos días.

  • Isabel pinta los cantos para el acabado final. 
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  • La ubriqueña cose la bandolera del bolso. 
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  • Detalle de la bandolera. 
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“No trabajamos con un gran stock, lo hacemosbajo pedidos. La idea es hacer los bolsos según nos van pidiendo y dedicándoles el tiempo que se merecen para tener un buen acabado”, explica Isabel, que, desde que empezó ha tenido “buena aceptación” y ha llamado la atención de personas de diferentes partes del mundo.

Sus diseños ya cuelgan de los hombros de clientes de Barcelona, Alemania o Francia. “Estamos vendiendo en España y por Europa. Incluso hay algunas clientas que están repitiendo”, comenta mientras cose una bandolera. Con la temporada navideña a la vuelta de la esquina, la artesana ya está viendo cómo se van incrementado los pedidos. Desde su taller, continúa manteniendo vivo un legado familiar que se transforma en bolsos hechos con cariño.

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