La noche ha sido especialmente larga y tensa para los mayores de la Residencia Lago de Arcos y para sus familiares, tras el desalojo preventivo decretado alrededor de las dos de la madrugada en el área de El Santiscal, en Arcos. La decisión, adoptada por los responsables de Emergencias, generó momentos de desconcierto e incertidumbre entre las personas afectadas.
En un primer momento, los evacuados fueron trasladados al pabellón deportivo municipal, donde se habilitó un espacio provisional para acogerlos. Sin embargo, las necesidades especiales de los residentes, muchos de ellos con movilidad reducida o patologías crónicas, hicieron inviable que pudieran descansar en camas de campaña, lo que obligó a buscar alternativas de urgencia.
Ante esta situación, el Ayuntamiento de Arcos solicitó apoyo a distintos centros sanitarios y socio-sanitarios del entorno. El objetivo era garantizar que las personas desalojadas pudieran permanecer en espacios adaptados, seguros y con atención especializada durante la noche.
El centro que ha acogido a un mayor número de evacuados ha sido el Hospital San Juan Grande, que recibió a diez personas, trasladadas desde Arcos en ambulancias a lo largo de la madrugada. Para ello, el hospital acondicionó de manera provisional varias habitaciones en la planta de cirugía, permitiendo que los mayores descansaran en condiciones adecuadas.
La incertidumbre de las familias en plena madrugada
Yolanda es hija de Paquita, una mujer de 80 años que lleva tres años ingresada en la residencia. “La noche ha estado llena de desasosiego. Sobre la 1 de la mañana nos llamaron por teléfono para avisarnos de que iban a desalojar la residencia y los primeros minutos estuvieron llenos de incertidumbre porque no teníamos la información exacta de dónde los iban a reubicar”, explica.
“Sobre las 2 conseguí reunirme con mi madre y debemos agradecer todas las atenciones que han recibido todos los mayores en todo momento, tanto por el personal de la residencia como por las personas que están participando en el plan de emergencias de Arcos”, añade. Yolanda reconoce que, una vez en el pabellón, resultó evidente que el espacio no reunía las condiciones necesarias, aunque destaca “la gran respuesta del pueblo aportando mantas y alimentos”.
La noche tampoco fue sencilla para Elisa, vecina de la Urbanización El Santiscal, que tuvo que evacuar su vivienda junto a su madre, encamada y con graves problemas de movilidad. Ambas permanecieron acompañadas por los bomberos de Arcos durante casi dos horas, hasta que fue posible disponer de un vehículo adaptado para su traslado.
Traslados urgentes y atención sanitaria coordinada
“El equipo del 061 estaba esperándonos y, entre ellos, se encontraba la doctora que atiende habitualmente a mi madre en casa. Fue ella quien nos informó de la posibilidad de trasladarnos al Hospital San Juan Grande”, relata Elisa, agradecida por la coordinación entre los servicios de emergencia.
Tanto Yolanda como Elisa miran ahora con preocupación la evolución de la situación en su localidad. El cansancio acumulado tras una noche sin dormir es evidente, pero ambas coinciden en una sensación compartida: la tranquilidad de saber que sus madres se encuentran a salvo, atendidas y en un entorno confortable y adaptado a sus necesidades.
