Algodonales ha vuelto a mirar a su historia de frente. La XXI Recreación Histórica Algodonales 2 de Mayo de 1810 arrancó con una inauguración marcada por la participación de 200 vecinos, el recuerdo y el orgullo de un pueblo que mantiene viva, la primera en Andalucía, una de sus citas más emblemáticas.
El inicio de la recreación llegó con un desfile en el que participaron vecinos, asociaciones, artesanos y distintos colectivos ataviados con trajes de época. Acompañados por la banda musical municipal de Algodonales, recorrieron las calles hasta llegar a la Plaza de la Constitución, convertida en punto de encuentro para una jornada que unió historia, cultura y emoción.
Ya en la plaza, el alcalde, Ángel Acuña, dedicó unas palabras a esta edición especial y puso en valor la labor colectiva que permite que la recreación siga celebrándose año tras año. Su intervención destacó el papel de un pueblo unido, volcado en conservar una memoria que forma parte de la identidad local.
Uno de los momentos más emotivos de la inauguración lo protagonizó Alejandro Albaladejo, alcalde honorario de esta edición. En su discurso, expresó su gratitud a todas las personas que han hecho posible esta recreación desde sus inicios. Su reconocimiento estuvo ligado también a su trayectoria en la educación en Algodonales, donde durante años trabajó como profesor y director del IES Fuente Alta.
Un homenaje a la educación, la memoria y el compromiso
La figura de Alejandro Albaladejo recibió un especial cariño por su cercanía con el alumnado, su apoyo, su comprensión y su defensa de la educación en la localidad. Su labor ha dejado huella en muchos jóvenes de Algodonales, convirtiéndolo en un referente para varias generaciones.
La programación continuó con la actuación de Arsalabrasa, que llenó las calles de magia, ritmo y emoción. La compañía, especializada en espectáculos de circo-teatro y fuego, ofreció un pasacalles vibrante en el que se mezclaron zancudos, malabares, teatro y una cuidada puesta en escena.
El espectáculo convirtió la historia en una experiencia viva, capaz de conectar con públicos de todas las edades. Arte, adrenalina, humor y emoción se combinaron en una propuesta que hizo viajar en el tiempo a quienes se congregaron en las calles del municipio.
La Plaza de la Constitución también fue escenario de uno de los momentos más íntimos de la recreación con la actuación de Ana Crismán. Considerada la primera y única arpista flamenca del mundo, la artista ofreció un espectáculo en el que el arpa llevó el flamenco hacia un lenguaje propio, con soleás, bulerías y seguiriyas interpretadas desde una sensibilidad sobrecogedora.
Desde la primera nota, el público quedó envuelto en una atmósfera de silencio, emoción y duende. La tradición y la innovación se dieron la mano en una actuación que reinterpretó las raíces flamencas con delicadeza, fuerza y una personalidad muy marcada.
La batalla, los heridos de Montellano y el pueblo que no se rindió
La recreación histórica también volvió a poner el foco en los episodios más duros de aquel 1810. La entrada de los heridos de Montellano, interpretada por la AHC Algodonales Libre, trasladó al público a una escena de devastación, miedo y resistencia tras el paso de las tropas francesas.
La representación mostró a los supervivientes llegados desde Montellano, heridos, exhaustos y marcados por la pérdida, buscando refugio en Algodonales. Su llegada simbolizó algo más que una huida: fue un grito de desesperación y ayuda, una imagen del dolor y del coraje de un pueblo que no se rindió.
Antes de esa escena, el teatro La Fuente del Algarrobo recreó la vida cotidiana de Algodonales en los momentos previos a la llegada de las noticias. Un grupo de mujeres, reunidas en la fuente, vivió el ir y venir de informaciones nada halagüeñas.
La obra, creada y representada por la AHC Algodonales Libre y dirigida por Pedro Rivas, abrió una ventana al pasado desde el presente.
La mañana del sábado estuvo marcada por el desfile de tropas, que partió desde la Fuente Baja hasta la Plaza de la Villa, donde tuvo lugar la formación.
Bajo la coordinación de la AHC Por la Resistencia de Algodonales, las asociaciones recreadoras evocaron con disciplina y rigor los movimientos militares previos al enfrentamiento entre españoles y franceses.
El momento central llegó con la batalla del pueblo algodonaleño contra el ejército francés, uno de los grandes espectáculos de la recreación.
Una multitud asistió a la representación de una contienda que recordó el valor, la valentía y el carácter de los algodonaleños y algodonaleñas que lucharon en 1810 para defender su honor y el de toda una nación.
La batalla, que concluyó con el recuerdo de los 239 fallecidos y de un pueblo en llamas, terminó con un acto en honor a los caídos. El alcalde Ángel Acuña y el alcalde honorario Alejandro Albaladejo depositaron una corona de laurel en el monolito, en un gesto solemne de memoria y reconocimiento.
La jornada cerró con un agradecimiento compartido a asociaciones locales, asociaciones llegadas de fuera, vecinos, organizadores, cuerpos de seguridad y todas las personas que han hecho posible un año más esta recreación. Algodonales volvió a demostrar que su historia no se contempla desde la distancia: se camina, se interpreta, se siente y se defiende en la calle.
