El fallecimiento del empresario José Domingo Cuadrado Delabat a los 79 años ha causado una profunda conmoción en los ámbitos empresarial, deportivo y cultural de San Fernando. Conocido popularmente como Pepe Cuadrado, desarrolló su trayectoria profesional en el sector del mueble, donde llegó a convertirse en un referente local. Su empresa contó con dos grandes establecimientos, uno situado en la actual avenida de la Marina y otro al final de la calle Real, junto a La Ardila, y llegó a generar más de treinta empleos directos e indirectos, ocupados en su mayoría por vecinos de la localidad.
La firma Muebles Cuadrado atrajo no solo a clientes isleños, sino también a numerosos visitantes de toda la provincia, interesados en sus amplias exposiciones y en la reputación de la empresa. A lo largo de décadas, la compañía equipó centenares de cocinas en hogares de la ciudad, lo que contribuyó a forjar el aprecio de la población. Pese a su avanzada edad, Cuadrado continuó vinculado al negocio hasta fechas recientes, cuando una grave enfermedad lo apartó definitivamente de la actividad profesional.
Su implicación con el deporte local también resultó destacada. En los años de mayor esplendor del Club Ciclista San Fernando, el equipo contó con el patrocinio de Rodel, empresa con sede en Écija cuya gestión en Andalucía recaía en Cuadrado. Bajo ese apoyo, el club alcanzó relevancia en el ciclismo andaluz y sirvió de cantera para destacados corredores.
Homenaje en Écija
Precisamente en Écija está previsto que varios empresarios le rindan un homenaje en reconocimiento a su trayectoria y a su disposición para colaborar cuando figuras históricas del ciclismo local requirieron su ayuda. El tributo pretende poner en valor la figura de un empresario comprometido con su ciudad y con el desarrollo deportivo.
Más allá del ámbito empresarial y deportivo, Cuadrado Delabat destacó por su pasión por la música y la vida cultural. Desde joven participó en la Estudiantina isleña, poseyó algunos de los primeros laúdes de la localidad y formó parte de la Coral cañaílla, donde era especialmente apreciado por sus compañeros. También fue miembro activo del Logar de la Puente de San Fernando. En su ámbito privado organizaba reuniones musicales en su vivienda de la calle Real y era un entusiasta de la zarzuela y la ópera, géneros que disfrutaba con frecuencia durante sus viajes a Madrid.
