Puerto Real transforma un patio de colegio abandonado desde donde "veíamos a los presos"

El Ayuntamiento recupera este espacio histórico con moreras centenarias que se convertirá en una zona con bancos para el disfrute

Obras en el antiguo patio del colegio en Puerto Real.
11 de noviembre de 2025 a las 09:46h

El Ayuntamiento de Puerto Real ha dado un paso decisivo para transformar un rincón del casco histórico que llevaba años abandonado. En pleno corazón del municipio, en la plaza de Blas Infante, junto a las oficinas de Correos, han comenzado las obras para recuperar un antiguo patio escolar que permanecía cerrado y en desuso desde hace décadas. El objetivo: devolver a la ciudadanía un espacio al aire libre que muchos vecinos aún recuerdan con nostalgia.

El lugar, situado justo detrás del local de la Asociación local de Pensionistas y Jubilados —al que se accede desde la calle De la Plaza—, presentaba un aspecto ruinoso. El paso del tiempo había cubierto el recinto de vegetación, ocultando parte de su historia. Entre lo que aún permanece en pie destacan varias moreras centenarias, árboles que serán conservados para mantener la esencia natural de este enclave urbano.

Según explicó el concejal de Mantenimiento Urbano, Antonio Gil, en estos días “se está procediendo a la limpieza y adecuación de este lugar, respondiendo así a una petición expresada por vecinos y vecinas conocedores de su existencia, especialmente miembros de la asociación de pensionistas”. Una demanda que, por fin, empieza a materializarse.

Un pequeño parque

Cuando terminen los trabajos iniciales, está previsto incorporar mobiliario urbano, incluyendo bancos, para que cualquier persona pueda sentarse, descansar y disfrutar de un entorno que vuelve a abrirse tras años olvidado. Con esta intervención, el Ayuntamiento explica en sus redes sociales que pretende reforzar su compromiso con la recuperación de espacios urbanos para el uso colectivo, fomentando la convivencia y el respeto tanto al patrimonio natural como al social de la localidad.

En esta zona céntrica había una escuela. Las obras en este patio han despertado recuerdos entre antiguos alumnos que pasaron allí parte de su infancia. “En ese patio jugué por primera vez en un colegio. Me parecía muy grande y ahora lo veo tan pequeño. Desde ese patio veíamos a los presos de la cárcel. Increíble pero cierto. Hasta hablábamos con ellos”, comenta un vecino. Otra vecina añade: “Mi abuelo fue el primer carcelero y mi padre me hablaba del colegio y de la cárcel”.

Un espacio con historia que está a punto de renacer para Puerto Real.

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Patricia Merello

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