El sector pesquero vive jornadas de fuerte incertidumbre tras la entrada en vigor, el pasado 10 de enero, de las nuevas obligaciones incluidas en el Reglamento de Control de la Pesca, cuya aplicación, según las flotas, resulta técnica y operativamente inasumible. Como medida de presión, muchas embarcaciones decidieron paralizar su actividad, aunque tras dos días de paro ya son muchas las que han anunciado que van a salir de nuevo a faenar a la espera de lo que pueda ocurrir en la reunión prevista para el jueves 22 de enero entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores.
En una rueda de prensa celebrada este martes en el Puerto Pesquero de Bonanza, el secretario general técnico de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar, José Carlos Macías, explicó que la protesta es consecuencia directa del cansancio acumulado en el sector. "Es una parada de protesta por el reglamento y por la hartura que tiene la gente de tanto control", afirmó, antes de añadir que "los pescadores tienen que salir a pescar y no estar todo el día apuntando en el ordenador cada kilo de pescado que cogen. La gente está ya harta y esto ha sido el remate".
Macías subrayó además que las flotas llevan tiempo advirtiendo de las dificultades que plantea el nuevo sistema y señaló que la vuelta al mar es una decisión provisional, pendiente de las señales que lleguen desde el Ministerio. Según explicó, "nos están llegando mensajes por parte del ministerio de que en este tiempo de transición hasta el 22, pues de alguna manera nos van a dejar trabajar".
A primera hora de la tarde confirmaba Macías que este miércoles saldrán de nuevo a faenar. En este contexto, el presidente de la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores (FNCP), Basilio Otero, explica a lavozdelsur.es que este miércoles se celebrará una nueva videoconferencia para decidir los próximos pasos. "Tenemos otra videoconferencia a las seis de la tarde para ver qué opción ha ganado. Una opción es parar ya y la otra opción es parar el 22, que es el día que tenemos la reunión con la Secretaría General de Pesca", indicó.
El presidente de la FNCP también explicó cómo se ha llegado a este punto de tensión con la administración. "Es fácil resumir. Se ha podido llegar hasta aquí porque las alegaciones que hemos hecho no se han tenido en cuenta. Ya hemos dicho desde un principio que este reglamento era incumplible", afirmó, en referencia a las nuevas exigencias y a un régimen sancionador que, según el sector, contempla multas consideradas desproporcionadas.
Desde Huelva, el presidente de los armadores, José Antonio Carrillo, asegura que la flota seguirá trabajando "en las mismas condiciones que estábamos antes" y que, de momento, el nuevo reglamento no se aplicará en la práctica. En su opinión, la norma europea se ha diseñado "a nivel global, para todos los países y para toda la flota", sin distinguir entre realidades muy diferentes. "No es lo mismo un barco congelador del norte que un barco que pesque en Cantabria a 20 millas, o que nosotros, que somos barcos pequeños que trabajamos a una hora de caladero", reflexiona.
La dificultad para aplicar las nuevas obligaciones también fue subrayada por Inés Domínguez, técnico asesora de la Asociación de Productores Pesqueros de Barbate, que explica cómo ha cambiado la forma de pescar. “"a no pesca como antiguamente. Ya el cerco no coge y desembarca la pesca en la bancada, sino que tiene sus bombos", señala, antes de añadir que con ese sistema "no pueden ni saber cuánto se ha pescado. No sé quién ha propuesto eso, pero desde luego que están muy alejados del sector", añade.
Unas medidas con poco sentido común
Entre las medidas más cuestionadas figuran la obligación de notificar con al menos cuatro horas de antelación la entrada a puerto y el registro de las capturas desde el llamado "kilo cero". El sector viene advirtiendo desde hace meses de que estas exigencias no se ajustan a la realidad de la pesca de bajura, caracterizada por mareas cortas, horarios fijos de llegada y una operativa basada en la venta inmediata de pescado fresco, en la que la finalización de la jornada depende de factores cambiantes como la meteorología, el estado del río o la propia disponibilidad del recurso.
Además, la exigencia de anotar cada kilo desde el primer momento supone, según los pescadores, una carga administrativa desproporcionada para embarcaciones pequeñas, con poco espacio y sin personal auxiliar, donde la prioridad es la seguridad y la correcta manipulación del pescado. En ese contexto, flotas como la de Sanlúcar y la mayoría del Golfo de Cádiz sostienen que el nuevo sistema no se adapta a su forma de trabajar y que la incertidumbre se mantendrá, al menos, hasta la reunión del día 22.
El apoyo político más cercano
La alcaldesa, Carmen Álvarez, ha valorado con los representantes de la Cofradía de Pescadores de Sanlúcar y marineros de la localidad la problemática que mantiene que ha tenido amarrada la flota sanluqueña desde el lunes. "Los marineros de Sanlúcar cuentan con el apoyo total del Ayuntamiento en su lucha ante las administraciones que tienen las competencias en este ámbito y que deben reconsiderar estas medidas absolutamente inaceptables", ha comentado Carmen Álvarez, que a tal fin remitirá sendas cartas al comisario de Pesca y Océanos de la Unión Europea, Costas Kadis, y al ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.
La presidenta del PP de Sanlúcar y portavoz municipal, Carmen Pérez, que ha mostrado su apoyo a la flota pesquera y ha participado en la concentración llevada a cabo este martes en el puerto pesquero de Bonanza, ha reclamado al Gobierno de España que defienda las reivindicaciones del sector ante las autoridades europeas. Ha pedido que se eviten las sanciones, estableciendo un periodo transitorio que pueda excluir los incumplimientos por la parálisis burocrática ocasionada por el Gobierno y defender ante la UE un periodo de adaptación razonable.
