Manuel Jiménez Tenorio ha renovado su cargo como director del Instituto Universitario de Investigación en Biomoléculas (Inbio) de la Universidad de Cádiz, puesto que ocupa desde diciembre de 2021 y que continuará desempeñando durante un nuevo mandato.
La reelección, en la que fue el único candidato, refuerza la continuidad de una línea de trabajo orientada a consolidar el instituto como un espacio de referencia en investigación interdisciplinar en el ámbito de las biomoléculas y sus aplicaciones biológicas y biomédicas.
El propio Jiménez Tenorio subraya que el proceso electoral supuso una ratificación de su gestión anterior. "Lo primero es una satisfacción, sobre todo conocer que al verme presentado era yo el único candidato, pero el escrutinio arrojó un apoyo masivo de los miembros que votaron", señala, destacando que ese respaldo llega tras cuatro años de trabajo que, reconoce, siempre implican un cierto desgaste.
A su juicio, el resultado refleja que los miembros del instituto "están satisfechos con la gestión realizada en este tiempo y lo han ratificado con su apoyo".

El nuevo periodo de gestión se extiende ahora a seis años improrrogables debido a un cambio normativo, frente a los cuatro del mandato anterior. "Ahora mismo tengo seis años por delante, que es lo que marca la ley", explica el director, quien adelanta que su intención es mantener la continuidad de lo realizado hasta ahora. "La idea es seguir en la línea de lo que se ha venido haciendo en el periodo anterior", afirma.
Entre sus prioridades figura reforzar el carácter integrador del Inbio. "Mi idea siempre ha sido que esto sea un instituto para todos, que el todo sea más que la suma de las partes, que no sea un simple amasijo de grupos de investigación sin conexión entre ellos", sostiene. En ese marco, plantea apoyar especialmente a quienes más lo necesitan en términos de recursos económicos y equipamiento técnico, con una atención específica a los investigadores más jóvenes.
El instituto, creado oficialmente en 2017 tras un proceso iniciado años antes, se enmarca en la política de la Universidad de Cádiz de potenciar centros especializados que agrupen grupos con afinidad temática.
Jiménez Tenorio explica que el Inbio se dedica al estudio de las biomoléculas en todos sus campos, desde la química fundamental hasta la aplicada, incluyendo el desarrollo de nuevos fármacos, el análisis de biomoléculas en organismos animales y vegetales, su uso en agricultura frente a plagas y malas hierbas, o el estudio de contaminantes y técnicas de química teórica y cinética.

"Las biomoléculas están en todos los sitios donde hay vida", recuerda el director, quien subraya que enzimas, proteínas, lípidos, azúcares, extractos de plantas, principios activos y fármacos forman parte de un espectro muy amplio de sustancias con impacto directo en la vida cotidiana.
Esa diversidad, añade, permite establecer sinergias con otros ámbitos como la alimentación, a través de colaboraciones con el Instituto Vitivinícola y de Agroalimentación, o con los productos naturales marinos, en coordinación con el Instituto de Investigaciones Marinas.
En el plano de la investigación aplicada, Jiménez Tenorio detalla que el trabajo del instituto se canaliza también hacia empresas mediante la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación. De este modo, se desarrollan contratos para la síntesis de compuestos precursores de fármacos, estudios específicos de sustancias y el desarrollo de patentes. Entre las líneas activas cita la lucha sostenible contra plantas y hongos parásitos que afectan a cultivos como la vid, el aprovechamiento de algas marinas invasoras como la Rugulopteria y la obtención de sustancias bioactivas a partir de venenos de organismos marinos con posibles aplicaciones médicas.
Una proyección internacional
La dimensión internacional es otro de los ejes del Inbio. “Todo lo que sea la internacionalización, la colaboración y la proyección internacional es algo muy importante", afirma Jiménez Tenorio, que colabora con el Museo Nacional de Historia Natural de París y participa en proyectos conjuntos con el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Además, el instituto acoge investigadores visitantes de Latinoamérica y otros países que realizan estancias y tesis doctorales, lo que, en su opinión, "ayuda mucho a expandir los horizontes y ampliar la calidad de la investigación".
El principal reto para el futuro sigue siendo la financiación. "La investigación universitaria está infrafinanciada", advierte el director, señalando que los fondos proceden en su mayoría de convocatorias públicas y en menor medida de contratos con empresas.
Esa financiación, subraya, es "la sangre que te permite seguir trabajando y contratar personal investigador y técnico". Para Jiménez Tenorio, el apoyo de las universidades públicas a centros como el Inbio es esencial porque la investigación forma parte inherente de su misión y porque estos institutos permiten compartir infraestructuras, generar sinergias y mejorar tanto la cantidad como la calidad de la producción científica en beneficio de toda la sociedad.


