Diego Tirado, presidente de la asociación vecinal del barrio de los Pescadores de Conil, asegura que lleva nueve años soportando episodios de acoso y enfrentamientos vecinales relacionados, según su versión, con el proyecto de embellecimiento y protección de este enclave marinero.
El dirigente vecinal relata que el último incidente se produjo esta semana en la calle Lenguado, donde reside. Todo comenzó, según explica, cuando vio a un vecino rompiendo dos macetas que una mujer que tiene alquilada una vivienda había colocado junto a la puerta.
"Iba a salir a comprar a la tienda de comestibles que hay en el barrio y me encuentro al vecino partiéndole las dos macetas que la señora que alquiló la casa puso en su puerta", cuenta Tirado. Siempre según su relato, cuando el vecino se percató de su presencia comenzó a increparlo y a responsabilizarlo de la colocación de las plantas.
Un vídeo que finalmente no se grabó
Tirado sostiene que sacó entonces su teléfono móvil pensando que estaba registrando la escena, aunque posteriormente comprobó que la grabación no se había realizado. "Cogí mi móvil pensando que estaba grabando, pero no. Cuando llegué a mi casa vi que no estaba grabando. No le he grabado nada", explica.
El episodio, asegura, no terminó ahí. Según su versión, a la mañana siguiente una hija del vecino acudió a buscarlo para recriminarle que hubiera intentado grabar al hombre. Tirado mantiene que estaba legitimado para registrar lo que estaba ocurriendo por tratarse de un episodio en la vía pública y porque, según sostiene, estaba siendo increpado.
"Lo grabé con todo el derecho del mundo. Porque estaba en la vía pública, estaba partiendo dos macetas que yo no sé quién las ha colocado ahí, no eran mías, y me estaba culpando a mí", afirma. El presidente vecinal asegura además que durante ese nuevo enfrentamiento recibió insultos.
"Desde hace nueve años están acosándome"
El incidente de las macetas es, según Tirado, únicamente el último capítulo de un conflicto que arrastra desde que comenzó a trabajar en la transformación estética y patrimonial del barrio. "Desde hace nueve años están acosándome y haciéndome la vida imposible, pero a pesar de eso yo sigo y he seguido y voy a seguir siempre luchando por mantener la identidad de este barrio", sostiene.
Tirado señala directamente a una familia concreta como origen de buena parte de esos problemas. El presidente de la asociación vincula estos enfrentamientos con la labor desarrollada durante los últimos años para convertir el barrio de los Pescadores en uno de los espacios más reconocibles y visitados de Conil. "Porque el día que se pierda el barrio de los pescadores, el encanto marinero de Conil se va con el barrio", afirma. Tirado, a través de sus redes sociales, busca un abogado por si considera que debe iniciar acciones judiciales.
"Conmigo no van a poder"
Tirado sostiene que los conflictos no harán que abandone su trabajo al frente de la asociación. "Yo ya no estoy dispuesto. Conmigo no van a poder", afirma. El dirigente vecinal insiste en que su prioridad seguirá siendo evitar que el barrio pierda su identidad y retroceda a una situación que, según recuerda, nada tiene que ver con la imagen actual del enclave.
"Aquí los yonquis, los toxicómanos y la mierda que había en este barrio no van a volver, porque yo no quiero", sostiene. Y concluye defendiendo que continuará trabajando por mantener el carácter marinero de una zona que durante los últimos años ha pasado de ser, según ha contado en anteriores ocasiones, un barrio poco valorado a convertirse en uno de los rincones más visitados de Conil.
Diego Tirado, presidente de la asociación vecinal del barrio de los Pescadores de Conil, asegura que lleva nueve años soportando episodios de acoso y enfrentamientos vecinales relacionados, según su versión, con el proyecto de embellecimiento y protección de este enclave marinero.
El dirigente vecinal relata que el último incidente se produjo esta semana en la calle Lenguado, donde reside. Todo comenzó, según explica, cuando vio a un vecino rompiendo dos macetas que una mujer que tiene alquilada una vivienda había colocado junto a la puerta.
"Iba a salir a comprar a la tienda de comestibles que hay en el barrio y me encuentro al vecino partiéndole las dos macetas que la señora que alquiló la casa puso en su puerta", cuenta Tirado. Siempre según su relato, cuando el vecino se percató de su presencia comenzó a increparlo y a responsabilizarlo de la colocación de las plantas.
Un vídeo que finalmente no se grabó
Tirado sostiene que sacó entonces su teléfono móvil pensando que estaba registrando la escena, aunque posteriormente comprobó que la grabación no se había realizado. "Cogí mi móvil pensando que estaba grabando, pero no. Cuando llegué a mi casa vi que no estaba grabando. No le he grabado nada", explica.
El episodio, asegura, no terminó ahí. Según su versión, a la mañana siguiente una hija del vecino acudió a buscarlo para recriminarle que hubiera intentado grabar al hombre. Tirado mantiene que estaba legitimado para registrar lo que estaba ocurriendo por tratarse de un episodio en la vía pública y porque, según sostiene, estaba siendo increpado.
"Lo grabé con todo el derecho del mundo. Porque estaba en la vía pública, estaba partiendo dos macetas que yo no sé quién las ha colocado ahí, no eran mías, y me estaba culpando a mí", afirma. El presidente vecinal asegura además que durante ese nuevo enfrentamiento recibió insultos.
"Desde hace nueve años están acosándome"
El incidente de las macetas es, según Tirado, únicamente el último capítulo de un conflicto que arrastra desde que comenzó a trabajar en la transformación estética y patrimonial del barrio. "Desde hace nueve años están acosándome y haciéndome la vida imposible, pero a pesar de eso yo sigo y he seguido y voy a seguir siempre luchando por mantener la identidad de este barrio", sostiene.
Tirado señala directamente a una familia concreta como origen de buena parte de esos problemas. El presidente de la asociación vincula estos enfrentamientos con la labor desarrollada durante los últimos años para convertir el barrio de los Pescadores en uno de los espacios más reconocibles y visitados de Conil. "Porque el día que se pierda el barrio de los pescadores, el encanto marinero de Conil se va con el barrio", afirma. Tirado, a través de sus redes sociales, busca un abogado por si considera que debe iniciar acciones judiciales.
"Conmigo no van a poder"
Tirado sostiene que los conflictos no harán que abandone su trabajo al frente de la asociación. "Yo ya no estoy dispuesto. Conmigo no van a poder", afirma. El dirigente vecinal insiste en que su prioridad seguirá siendo evitar que el barrio pierda su identidad y retroceda a una situación que, según recuerda, nada tiene que ver con la imagen actual del enclave.
"Aquí los yonquis, los toxicómanos y la mierda que había en este barrio no van a volver, porque yo no quiero", sostiene. Y concluye defendiendo que continuará trabajando por mantener el carácter marinero de una zona que durante los últimos años ha pasado de ser, según ha contado en anteriores ocasiones, un barrio poco valorado a convertirse en uno de los rincones más visitados de Conil.
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