En el marco de la operación Dianthus, agentes de la Guardia Civil han desmantelado en Barbate uno de los puntos de venta de drogas más activos de la provincia de Cádiz, capaz de abastecer tanto a consumidores finales como a otros focos de distribución en localidades limítrofes. El dispositivo culminó con la detención de cinco personas, entre ellas el presunto cabecilla, un vecino con decenas de antecedentes.
Un entramado criminal con estructura propia en Barbate
La investigación se centraba en un hombre considerado especialmente escurridizo para las fuerzas de seguridad, que había logrado eludir anteriores operativos y había consolidado su red en una barriada duramente castigada por el consumo y el tráfico de drogas. Según los investigadores, el despliegue del presunto narcotraficante era tan completo que cubría prácticamente todas las variantes del negocio ilícito, desde la distribución directa hasta la logística de transporte y el intercambio de mercancía robada por dosis.

El grupo, de acuerdo con las pesquisas, habría llenado de puntos su zona de influencia, pagando a colaboradores con droga y realizando vuelcos extremadamente violentos. También aceptaba objetos sustraídos como forma de pago y alquilaba vehículos robados a otras organizaciones para trasladar alijos desde la costa hasta guarderías, llegando incluso a aceptar estupefacientes como compensación por esos servicios. La complejidad operativa se veía reforzada por una red de adictos que actuaban como “aguadores”, encargados de alertar de la presencia policial, además de un constante cambio de teléfonos, vehículos e itinerarios.
Armas, droga y la presencia de un menor
La fase final del operativo tuvo lugar el jueves 19 de febrero, tras la autorización del Juzgado de Instrucción nº 1 de Barbate, y contó con la intervención del GRS 2 con base en Montequinto. El despliegue buscaba neutralizar el punto de venta antes de que los implicados pudieran deshacerse de la droga. Una vez asegurados los detenidos, los agentes activaron el protocolo para localizar a un adulto responsable que se hiciera cargo del hijo menor de uno de los arrestados, presente en el inmueble, circunstancia que ya ha sido comunicada a la Fiscalía de Menores de Cádiz y a los Servicios Sociales.
El registro de la vivienda y de un garaje con trastero anexo, que se prolongó hasta pasadas las 21.00 horas, evidenció la dimensión del entramado. Los investigadores hallaron incluso una especie de cocina donde el cabecilla elaboraba su propio polen de hachís para su posterior distribución. La entrada al punto de venta estaba protegida por hasta tres puertas consecutivas y los agentes eran plenamente conscientes de que en el interior podía haber al menos un arma de fuego real.
El balance de la intervención refleja la magnitud del centro de distribución: 3,2 kilos de cocaína pura, 1,2 kilos de heroína, 4,3 kilos de polen de hachís, 5,5 kilos de marihuana, 5,5 kilos de sustancia de corte y cientos de dosis preparadas para la venta, además de 120 bellotas de hachís, más de 1.000 pastillas de un medicamento potenciador de la sexualidad masculina y otros fármacos psicotrópicos sin receta. También fueron incautados más de 5.000 euros en efectivo en billetes fraccionados, una pistola municionada con varias cajas de munición –incluida para armas de guerra–, armas blancas, una ballesta, cuatro quads, cuatro motocicletas y ocho patinetes eléctricos, muchos de ellos sustraídos.
Los detenidos fueron trasladados a dependencias de la Guardia Civil en Barbate y puestos a disposición judicial el domingo. La autoridad judicial decretó el ingreso en prisión para el líder de la organización y su lugarteniente, mientras que los otros tres arrestados quedaron en libertad con cargos. A todos se les imputan delitos de tráfico de drogas, tenencia ilícita de armas, pertenencia a organización criminal, receptación y robo o hurto de vehículos, en una operación que vuelve a situar a Barbate en el epicentro del debate sobre la presión del narcotráfico en la costa gaditana.


