Varias organizaciones ecologistas celebraron en la mañana de este domingo una movilización en defensa de la Laguna de la Janda, un histórico humedal situado en la provincia de Cádiz. La convocatoria, que incluyó una marcha reivindicativa y un funeral simbólico, reunió a ciudadanía y medios de comunicación con el objetivo de denunciar el deterioro ambiental del enclave. Entre las entidades impulsoras figuraban la Asociación de Amigos de la Laguna de La Janda, AGADEN, Ándalus, Ecologistas en Acción, Fundación Savia, Greenpeace, Ríos con Vida, Iniciativa Natura, Nueva Cultura del Agua y SEO/BirdLife, que organizan esta iniciativa de forma anual para visibilizar la situación del ecosistema.
El encuentro tuvo lugar a las 11.00 horas en el kilómetro 47 de la carretera N-340, en el término municipal de Barbate, cerca de la Sierra del Retín. Desde ese punto partió un recorrido de alrededor de un kilómetro por el camino de servicio del canal colector, una zona desde la que los participantes pudieron observar la transformación del paisaje asociada a la expansión de los cultivos intensivos. Según los convocantes, el itinerario pretendía mostrar de manera directa los cambios sufridos por el territorio en las últimas décadas.
Tras la caminata se desarrolló un funeral simbólico, concebido como una performance artística en la que intervinieron creadores locales. La ceremonia se escenificó en las inmediaciones de la boca del túnel de desagüe de la laguna, que conecta sus aguas con las marismas del Barbate. Las organizaciones señalaron que el acto buscaba subrayar la gravedad de la pérdida de biodiversidad y la desaparición de hábitats que durante años albergaron arrozales, pastizales y numerosas especies de aves y fauna silvestre.
La denuncia de los ecologistas
Los colectivos ecologistas atribuyen la degradación de la Laguna de la Janda a la rápida implantación de cultivos intensivos de olivos y aguacates por parte de grandes empresas agrícolas, así como a la inacción de las administraciones públicas. En este sentido, sostienen que tanto el Gobierno de España como la Junta de Andalucía no están ejerciendo sus competencias para la protección y recuperación de unos terrenos cuya titularidad pública fue reconocida por el Tribunal Supremo en 1967.
La movilización se enmarca en la preocupación por la pérdida de valores naturales de un ecosistema considerado milenario y emblemático. La combinación de la marcha y el funeral simulado pretendía llamar la atención sobre la transformación del territorio y sobre cómo la actividad agrícola intensiva ha sustituido antiguos humedales por amplias extensiones de cultivo, alterando de forma profunda el equilibrio ecológico de la zona, según denuncian los organizadores.
