Varias organizaciones ambientales han convocado a la ciudadanía y a los medios de comunicación a una marcha reivindicativa y a un funeral simbólico en defensa de la Laguna de la Janda, un ecosistema histórico situado en la provincia de Cádiz. Entre las entidades convocantes se encuentran la Asociación de Amigos de la Laguna de La Janda, AGADEN, Ándalus, Ecologistas en Acción, Fundación Savia, Greenpeace, Ríos con Vida, Iniciativa Natura, Nueva Cultura del Agua y SEO/BirdLife. La iniciativa, que se celebra de manera anual, busca visibilizar la degradación ambiental que sufre la zona.
El acto tendrá lugar este domingo 1 de febrero a las 11 de la mañana en el kilómetro 47 de la carretera N-340, en el término municipal de Barbate, cerca de la Sierra del Retín. La convocatoria incluye un recorrido de aproximadamente un kilómetro a lo largo del camino de servicio del canal colector, desde donde los participantes podrán observar los cambios en el paisaje causados por la expansión de cultivos intensivos.
El funeral simbólico, que se celebrará tras la marcha, consistirá en una performance artística en la que participarán creadores locales. La ceremonia se realizará en las inmediaciones de la boca del túnel de desagüe de la laguna, que conecta sus aguas con las marismas del Barbate. Según las organizaciones, la actividad busca subrayar la gravedad de la pérdida de biodiversidad y la desaparición de hábitats que durante décadas acogieron arrozales, pastizales y una amplia variedad de aves y especies silvestres.
Olivos y aguacates
Los convocantes atribuyen la degradación de la Laguna de la Janda a la implantación acelerada de cultivos intensivos de olivos y aguacates por parte de grandes empresas agrícolas, así como a la falta de actuación de las administraciones públicas. Señalan que tanto el Gobierno de España como la Junta de Andalucía no están ejerciendo sus competencias para proteger y recuperar unos terrenos cuya titularidad pública fue confirmada por el Tribunal Supremo en 1967.
La movilización se enmarca en la preocupación por la pérdida de valores naturales de un ecosistema considerado milenario y emblemático. La combinación de la marcha y la performance artística pretende generar conciencia sobre la transformación irreversible del territorio, evidenciando cómo la actividad agrícola intensiva ha sustituido antiguos humedales por extensiones de cultivo, alterando profundamente el equilibrio ecológico de la zona.
