Toque de atención por el estado de la fuente de Las Galeras en El Puerto. La Asociación Betilo ha puesto el foco en el deterioro de la cornisa. Según denuncian, “no es naturaleza en libertad; es una maleza descontrolada que está comprometiendo la integridad de un monumento clave del siglo XV”.
La asociación asegura que lleva tiempo trabajando para que El Puerto cuide su patrimonio histórico, poniendo atención a cada detalle con el objetivo de preservar su legado. Sin embargo, lamentan que “esta urgencia no termina de encontrar el cauce de actuación necesario en la gestión municipal”.
Y recuerdan una idea que consideran fundamental: “El patrimonio no se custodia solo”. Mucho menos, añaden, “cuando la vegetación decide que un monumento de 1735 es el mejor lugar para echar raíces”.
Una fuente con siglos de historia
La preocupación aumenta cuando se recuerda el peso histórico de este monumento. La Fuente de las Galeras no es un elemento urbano cualquiera. Fue levantada por Bartolomé Mendiola en una etapa en la que El Puerto era un punto neurálgico del comercio y las rutas marítimas.
Tal y como recuerdan desde Betilo, “de esos mismos grifos de bronce salía el agua para la flota de Indias” y “el chorro de los manantiales de La Piedad era el último sabor a tierra que se llevaban los marineros antes de cruzar el Atlántico”.
En aquel contexto histórico, subrayan, “aquella fuente era, literalmente, un seguro de vida en alta mar”.
Las imágenes actuales, sin embargo, muestran una realidad muy distinta. Según denuncian desde la asociación, la vegetación que crece sobre el monumento responde a un problema de conservación.
“Lo que muestran las fotografías no es una estampa bucólica, sino una degradación activa”, explican. Las raíces de los jaramagos se introducen entre las juntas de la piedra calcarenita procedente de la Sierra de San Cristóbal, absorben humedad y acaban presionando los bloques.
El resultado, advierten, “es una demolición que ocurre delante de nuestros ojos”.
Denuncian falta de mantenimiento
Ante esta situación, desde la asociación plantean una pregunta directa: “¿Es realmente tan complejo intervenir con una labor de mantenimiento básica antes de que la piedra se raje definitivamente?”.
La asociación considera que la imagen resulta contradictoria con el discurso habitual sobre el valor histórico de la ciudad. “A menudo se nos llena la boca hablando de la ‘Ciudad de los Cien Palacios’, pero permitimos que nuestra principal fachada marítima ofrezca una imagen de abandono”, señalan.
Y recuerdan que, aunque los tiempos han cambiado, el respeto al patrimonio debería mantenerse. “Ya no hace falta dar de beber a la flota de Felipe V, pero sí es exigible un mínimo de respeto por nuestra historia”, añaden.
Uso indebido del entorno
El problema, según la asociación, no se limita únicamente a la vegetación. También denuncian el uso indebido del espacio público en el entorno inmediato del monumento.
Tal y como explican, “la actividad del ocio nocturno colindante ha convertido, de facto, el entorno de la Fuente de las Galeras en una extensión del negocio”. Esto provoca que el paseo público, que debería ser un lugar de tránsito y contemplación, se vea invadido por aglomeraciones que dificultan el paso.
Por ello, advierten de que “el derecho de los ciudadanos al disfrute de su patrimonio no puede verse supeditado a intereses privados”.
Proteger la identidad de El Puerto
Desde Betilo insisten en que la conservación del patrimonio no es solo una cuestión estética o turística, sino también de identidad colectiva.
Según explican, “el patrimonio de El Puertoes, ante todo, el alma compartida de nuestra ciudad”. Por ese motivo, consideran que es imprescindible actuar.
"Es el momento de retirar la maleza que asfixia nuestros monumentos y dejar que la historia vuelva a respirar”, sostiene Betilo.
Advierten de que “es nuestra responsabilidad colectiva impedir que el descuido borre nuestras huellas”. Y lo resumen en una frase que condensa toda la denuncia: “¡Menos maleza y más respeto!”.
