Un funcionario vecino de Cádiz de 48 años, descrito por la Policía como un hombre "normal y corriente", pasó la noche del pasado 21 de febrero disfrutando del carnaval con sus amigos. Pocas horas después, en la madrugada del 22, concertó una cita con una mujer a la que no conocía de nada y cogió su coche rumbo a El Puerto. No volvió a casa. Su cuerpo apareció días más tarde en el maletero de su propio vehículo, un Kia rojo completamente calcinado en un paraje tan remoto que el fuego se extinguió solo, sin que nadie alertara a los bomberos.
Este pasado martes, la Policía Nacional ha ofrecido en rueda de prensa los escalofriantes detalles de lo que ocurrió durante esas casi 48 horas. La investigación apunta a que la víctima fue retenida contra su voluntad, coaccionada para realizar transferencias bancarias y asesinada cuando intentó huir. Dos personas han sido detenidas: la mujer con la que concertó la cita y un vecino que vive frente a ella en El Puerto, ambos descritos como delincuentes comunes de la localidad con antecedentes por robos.
Una trampa mortal disfrazada de cita
Según ha explicado Daniel Rodríguez, jefe de la Brigada de Policía Judicial de Cádiz, la Policía tiene indicios de que las primeras horas en la vivienda transcurrieron con normalidad. Pero sobre las ocho de la tarde del domingo 22 de febrero, "algo se torció". A partir de ese momento, la víctima quedó retenida contra su voluntad durante casi dos días.
En las horas siguientes, envió un audio a su madre tratando de tranquilizar a su familia, que ya había denunciado su desaparición en la comisaría de Cádiz al no ser habitual en él desaparecer ni dejar de responder llamadas. Mientras tanto, sus captores comenzaron a operar con su cuenta bancaria: lograron hacerse con al menos 5.000 euros en transferencias e intentaron obtener además un préstamo a su nombre.
Asesinado cuando intentó escapar
En un momento determinado, la víctima intentó huir de la vivienda. Fue entonces cuando sus captores lo mataron. Sobre las 17.00 horas del 25 de febrero, el coche de la víctima fue localizado casualmente en una zona alejada del diseminado de la Hijuela del Tío Prieto, en El Puerto, completamente calcinado. En su maletero estaban los restos del funcionario. El lugar era tan recóndito que el fuego se extinguió solo, y los efectivos que acudieron al hallazgo ni siquiera sabían en un primer momento que el cuerpo estaba dentro.
Los investigadores tienen pruebas de que la víctima estaba muerta antes de que el coche fuera incendiado, aunque siguen pendientes de diligencias para concretar con exactitud cómo fue asesinada. "Tuvo muy mala suerte", declaró el jefe policial que ha dirigido una investigación en la que han participado cerca de 70 efectivos.
Los dos detenidos, cuya relación entre sí se desconoce más allá de ser vecinos y pequeños delincuentes locales, ya habían sido interrogados como testigos tras la desaparición de la víctima, al ser las últimas personas con las que tuvo contacto. En esas declaraciones incurrieron en contradicciones, asegurando que el funcionario había acudido a la casa a encontrarse con otro hombre y que ambos habían abandonado el domicilio juntos al día siguiente.
Los investigadores solicitaron al juez diversas medidas cautelares que permitieron recabar las pruebas suficientes para proceder a su detención. En los registros de ambas viviendas se encontraron armas de fuego que están siendo analizadas. Los dos detenidos pasarán a disposición judicial en las próximas horas.
