Los andamios rodean a la Iglesia Mayor Prioral de El Puerto. Desde la Plaza de España, se divisa que este Bien de Interés Cultural (BIC) se encuentra en plena rehabilitación, la primera integral de este siglo XXI.
El inmueble, construido en el siglo XVI, necesitaba una intervención debido a su deterioro. "Queda por lo menos una década de trabajo. Es un edificio muy grande y son trabajos muy delicados y lentos que tienen que ser hechos por personal cualificado. Además, está en permanente uso", expone Manuel Fernández-Prada, arquitecto del proyecto.
La antigüedad y el estado en el que se encuentra este inmueble sigue dando la cara. Desde hace unos dos meses, su reloj ya no está en hora por un incidente en el interior.
"La escalera está muy deteriorada. Un día fui a darle cuerda y cuando subí, el cable se rompió y la pesa cayó", comenta Antonio Ojeda, el ingeniero portuense que restauró este mecanismo oculto en una de las torres del templo después de haber estado unos 25 años sin funcionar.
El ingeniero ha decidido dejar de hacerlo debido a las condiciones del acceso. "Le he cogido respeto. Si la pesa hubiese cedido mientras que estaba bajando la escalera, me podría haber matado. La escalera, los muros con grietas, la plataforma agrietada.... Si un día había sido el cable, otro día puede ser otra cosa. Pensé que estaba exponiendo mi vida y que no merecía la pena hasta que se arregle adecuadamente", expone a lavozdelsur.es.

Antonio esperará a que esté culminada la reforma, al menos, de esta torre, para volver a dar cuerda al reloj cada ocho días. Él ha tendido su mano al arquitecto encargado para cuando toque la fase de la fachada del campanario donde se sitúa el reloj.
"Le he dicho que cuente conmigo para cualquier necesidad sobre el reloj. Idealmente, se arreglará la escalera y, con suerte, la esfera del reloj que ahora mismo está oxidada. Entonces, con gusto, volveré a ir a darle cuerda al mecanismo", explica.
Las obras avanzan "poco a poco"
Esta basílica menor está rodeada de mallas desde que comenzó este proyecto. Fue en octubre de 2024 cuando arrancaron las obras de la primera rehabilitación integral del edificio en el siglo XXI. Después de cuatro años buscando financiación para devolver el esplendor al monumento con eventos solidarios y donaciones privadas. La movilización del párroco Antonio Sabido terminó dando sus frutos.
"Si sigue habiendo apoyo, el planteamiento es acabar restaurando la iglesia completamente, primero por fuera y luego por dentro", detalla Manuel Fernández-Prada, que indica que las obras avanzan "poco a poco" y que todavía queda mucho por hacer. En agosto de 2025, la ejecución entró en la segunda fase, que continúa estos días.
Según explica a este medio, en estos momentos el equipo está inmerso en la obra de restauración de fábricas exteriores. "Nos estamos centrando en los muros de las capillas que dan a la Plaza de España", sostiene.

La actuación más importante de esta fase es la sustitución de las bajantes. "Estaban todas rotas y estaban creando humedades tanto en el interior de las capillas como en las fábricas exteriores. Con eso evitamos que las fábricas se sigan degradando", indica el arquitecto, que añade que, aprovechando la intervención, se ha hecho una limpieza completa de las fábricas al detectar partes que estaban "bastante degradadas".
Estos trabajos concretos se encuentran al 50% de su ejecución. Posteriormente, en primavera, está previsto intervenir en el ábside, la cabecera del templo, donde se requiere la restauración y reposición de gárgolas.
El arquitecto espera que a final de año puedan empezar con las obras de la Puerta del Sol, la que considera una de las zonas más valiosas de la Iglesia y donde ya han detectado problemas. "Se caen cascotes, se pierden partes y es una zona de mucho tránsito. Hemos tenido que poner una malla en una de las esculturas porque tenía una fisura bastante importante", explica.
También detalla que los problemas más importantes que presenta templo están relacionados con la humedad y con el paso de los años.



