La calle Santa Lucía en El Puerto ha experimentado un cambio en uno de sus tramos. La conocida “bodega de lata”, en el número 35, recupera su estética tras la retirada de las chapas metálicas que durante años ocultaron su fachada original. Un gesto que, para la asociación Betilo, supone un paso clave en la defensa del patrimonio histórico del centro.
La vía, cargada de simbolismo y memoria colectiva, recupera así parte de su identidad. No es un detalle menor. Santa Lucía forma parte del entramado urbano que explica el pasado comercial y bodeguero de la ciudad, un espacio donde el tránsito de mercancías y el aroma a vino han marcado durante generaciones el pulso del casco histórico. Según destaca la asociación en una nota, la eliminación de este “blindaje” industrial devuelve a la calle una imagen más coherente con su historia.
La retirada de las planchas metálicas ha permitido que el edificio recupere sus ventanales originales, hasta ahora ocultos tras una solución constructiva considerada agresiva y fuera de normativa. Según se ha subrayado, el problema no era solo visual. Estas chapas impedían la correcta ventilación de los muros, lo que podía comprometer la salud estructural del inmueble a medio y largo plazo.
Más de un año de espera
Detrás de este desenlace está la labor constante de la asociación Betilo, que inició sus denuncias en julio de 2024. Su perseverancia forzó la actuación municipal frente a una intervención expresamente prohibida por el Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Conjunto Histórico y su Entorno (Peprichye), que veta el uso de materiales metálicos en fachadas protegidas.
El proceso administrativo culminó con el Decreto municipal 2025/3693, mediante el cual el Ayuntamiento ordenó a la entidad propietaria, Buildingcenter S.A.U., el desmontaje inmediato de las chapas. La resolución incluía además la advertencia de multas coercitivas de hasta 10.000 euros en caso de incumplimiento.
“Tras año y medio de espera, ver que la calle recupera su fisonomía es una satisfacción. No solo se han retirado unas chapas; se ha eliminado un muro que impedía a los portuenses reconocer su propio legado”, señalan desde la directiva. La asociación insiste en que este logro no es el final del camino. El objetivo sigue siendo el cumplimiento íntegro de la ficha de protección 333N4, que establece la obligación de “restaurar la fachada con sus técnicas y materiales originales para devolverle su cromatismo y esplendor”.
Desde Betilo también han querido agradecer el apoyo ciudadano, clave para que esta reivindicación no quedara en el olvido. Una muestra, aseguran, de que la defensa del patrimonio se construye día a día, edificio a edificio, para evitar que la historia de la ciudad quede, literalmente, enlatada.
