Bella Bahía, la primera zona de El Puerto que sale del limbo urbanístico: "Hay muchísimo interés en comprar"
Un barrio nacido en suelo rústico que se convierte en la primera Área de Regularización e Integración Urbano-Ambiental de la ciudad, que pasará a ser suelo urbano en el próximo Plan General de Ordenación tras años de trabajo con los propietarios
“Todo esto era campo”. Así podría empezar la historia de cualquier zona donde antaño no vivía nadie. Sobre uno de esos terrenos solitarios se ubican hoy un conjunto de 188 casas repartidas en unos 161.000 metros cuadrados de El Puerto. Fue en los años 80 cuando se empezaron a venderse las primeras parcelas de Bella Bahía.
Un barrio que, como otros muchos, ha crecido en suelo rústico, sin servicios esenciales y en un limbo urbanístico del que está a punto de salir después de más de 40 años. Es la primera ARG (Área de Regularización e Integración Urbano-Ambiental) de la ciudad que pasará a tener suelo urbano ordenado. Es decir, muy pronto se convertirá en una urbanización por derecho con los papeles en regla y todos los beneficios que ello conlleva.
Francisco Gil, presidente de la asociación vecinal.
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JUAN CARLOS TORO
El alcalde, Germán Beardo, ya ha entregado a los vecinos la resolución favorable de la Junta de Andalucía por la que se aprueba definitivamente la primera modificación puntual del planeamiento impulsada para una ARG. Un ansiado paso que permite avanzar en la regularización de la zona. Como ha explicado el Ayuntamiento, con esta aprobación definitiva el suelo pasa de ser rústico en la actualidad, tras la caída del plan de 2012, a ser un suelo urbano y ordenado, anticipándose al Plan General actualmente en redacción.
Así, el consistorio cumple con su compromiso de avanzar en estos procesos que ya se habían iniciado antes de la anulación del PGOU de 2012. Caída que provocó que volvieran a quedar clasificados como suelo no urbanizable. Ahora, el esfuerzo después de años de trabajo entre el Ayuntamiento, la Junta, los equipos redactores y los presidentes de las ARG da sus frutos. Un proceso administrativo cargado de complejidad que supone un hito. A esto se suma que el Ayuntamiento, a través de Avanza El Puerto, asumirá los costes de redacción de los proyectos de reparcelación y urbanización, necesarios para continuar desarrollando la ordenación aprobada.
Una de las calles de la zona que pasa a ser suelo urbano ordenado.
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JUAN CARLOS TORO
En Bella Bahía, hay buenas sensaciones. Los vecinos solo pronuncian palabras de agradecimiento a las partes implicadas. “El Ayuntamiento nunca nos ha dicho que no cuando le hemos llamado y eso es de agradecer”, comenta Francisco Gil, presidente de la asociación vecinal desde 2016. También menciona a los propietarios de la zona, que asegura que “son maravillosos” y que han puesto de su parte para ir “todos a una”. “Aquí hay muy buena gente”, dice este sevillano que llegó a la zona en 2004 por motivos laborales. Este ya jubilado de Telefónica explica que el inicio de Bella Bahía corrió a cuenta de un señor que tenía una finca enorme y la parceló. Poco a poco, varias familias fueron adquiriéndolas y construyendo sus hogares mientras formaban la primera asociación allá por los años 80 con el fin de luchar por las mejoras.
“De aquellos, algunos siguen viviendo, otros han vendido y otros han fallecido”, comenta Francisco. A los propietarios se añaden quiene heredaron el terreno de sus padres o abuelos. “Todo esto era de tierra”, dice Enrique Vázquez, vecino de la zona desde 2004. El portuense decidió comprarse un terreno y construir su casa desde cero. “Tardé 18 años en hacerme la casa. Yo no sabía hacerla y algunos peones me echaban una mano. Iba juntando dinero poquito a poco”, comenta este albañil que también fue vigilante de seguridad.
Enrique recuerda cuando le echaban escombros en la calle para que no pasara. “La urbanización de al lado cerraba las calles para que hubiera menos tráfico”, dice, sentado junto a otro de sus vecinos. Francisco José Toro también llegó a Bella Bahía en enero de 2004, cuando comenzó a levantar la que hoy es su vivienda. “Mi padre me regaló una parte del terreno. Y yo estaba con la ilusión de empezar a vivir con mi novia, hoy mi mujer”, comparte el portuense que, en tres años, acabó la obra y se casó. Desde entonces, vive con su familia. “Estamos encantados”, dice mencionando que en su día a día le hace falta el coche para todo pero, su vehículo está bajo techo.
La regularización de la zona, que conserva el correo postal en buzones agrupados, le repercute positivamente. “Ya podré sacar las escrituras de mi casa, porque ahora mismo el terreno esta a nombre de mi padre”, comenta.
Francisco José, Antonio, Francisco, José Luis y Enrique, vecinos de Bella Bahía.
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JUAN CARLOS TORO
Desde el principio, las grandes parcelas, que llegaban a ser de hasta 5.000 metros cuadrados, se fueron dividiendo en diferentes partes. “Antes la gente compraba la parcela y la dividía como quería, pero salió una norma que limitaba a 600 metros el mínimo para poder construir”, explica José Luis López. Él se mudó a la urbanización en 2015 tras conseguir un puesto de trabajo en Cádiz. La ubicación era perfecta para poder desplazarse, además, comenta que no está muy lejos del centro y está bien comunicada con la A-491.
“Tenía buenas perspectivas y ya tenía compañeros aquí viviendo, así que decidí invertir y apostar por esto”, sostiene. Jose Luis, Enrique, Francisco José y Francisco han vivido durante años en un lugar donde no hay farmacia ni comercios. Tan solo abrió una frutería que duró poco tiempo. El presidente confía en que, en cuanto se urbanice, haya nuevos emprendedores. Lo dice sentado en una de las mesas del único establecimiento de la zona, reabierto por un hombre que, hace dos años, ya apostó por esta ARG.
Juan Carlos Cortés cogió las riendas de la conocida venta Bella Bahía hoy renombrada como Casa Carlos. El hostelero, que ya había regentado otro bar, se trasladó para especializarse en guisos marineros y pescaíto frito. “Este local llevaba cerrado unos siete meses y, con mi mujer, le hemos dado un poquito de vida”, dice.
Una obra decisiva
La evolución de Bella Bahía no se entiende sin una gran obra que supuso un punto de inflexión en su historia. En el año 2005, abonaron entre todos los propietarios el importe suficiente para que no faltaran los servicios básicos de luz y agua. “Antes teníamos luz aérea y ahora la tenemos subterránea”, explica el presidente, que añade que no había agua, ni desagües ni alcantarillado antes de esta obra que duró un año y medio y que cambió el rumbo.
Los vecinos, junto a Juan Carlos Cortés, hostelero del establecimiento Casa Carlos.
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JUAN CARLOS TORO
Detalle del letrero de la calle Bahía de Alicante.
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JUAN CARLOS TORO
“Nosotros ahora mismo tenemos todos los servicios, igual que si fuera todo urbano”, comenta Francisco. Una vez acabados los trabajos pertinentes, se impulsó una nueva asociación vecinal en la que actualmente participan todos los vecinos sin excepción. Otro de los cambios visibles fue el nombramiento de las calles, que corresponden a bahías de Mallorca y Valencia.
A unos metros del bar se encuentra Bahía de Cadaqués, de Benidorm, de Marbella o de Palma. Todas estas vías desembocan en la Avenida del Molino de Platero, donde se ubica la venta desde la que se ve la autovía. “Antes el acceso no tenía el desdoblamiento de esta variante, ya luego se hizo la autovía en 2010”, comentan.
Las obras de desdoble de esta carretera estuvieron marcadas por retrasos, paralizaciones y modificaciones del proyecto original. Aunque la Junta de Andalucía aseguró aquel año que los trabajos continuarían, la actuación sufrió sucesivos contratiempos y no se reanudó hasta 2013. Hoy es uno de los dos accesos a la urbanización que, en esta nueva etapa, volverá a tener abiertas algunas de esas calles cerradas con bloques.
Crece el interés por Bella Bahía
“Cuando me dijeron que esto no era urbano todavía, yo no me lo creía. Parece totalmente urbano. Tenemos alumbrado, fibra óptica y alcantarillado”, expresa Antonio Cosme, uno de los propietarios más recientes. Llegó en verano de 2022 tras vivir en Mallorca. “Estaba buscando un chalé que estuviera bien ubicado dentro de lo que es Cádiz. El Puerto era la mejor opción, y curiosamente, en un sitio con las bahías de Mallorca”, comenta Antonio, que, después de ver muchas opciones, se quedó con esta porque “no tenía nada que ver, aquí está todo hecho y todo urbanizado”.
El presidente explica la evolución de la zona.
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JUAN CARLOS TORO
Enrique y Francisco José comparten su experiencia en la zona.
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JUAN CARLOS TORO
En su caso, la regularización tendrá un impacto positivo en su rutina. Según comenta, al tener dos hijos pequeños, agradecerá el autobús para cuando sean un poco más mayores. “Y el parque que van a poner, que, por suerte voy a tener cerca de casa y lo vamos a poder disfrutar mucho”, dice.
Su desarrollo y su avance urbanístico no han pasado desapercibidos para quienes están buscando casa en El Puerto. La buena salud de la que goza la zona ha derivado en una gran demanda de futuros inquilinos. “Muchísima gente está interesada en vivir aquí y en comprar. Ya han comprado muchos y hay mucha gente pendiente que no puede comprar porque no hay nada en venta, si acaso alguna parcela. A mí me llaman muchas veces”, expresa el presidente de la asociación.
Si todo sigue su curso, el Ayuntamiento ya ha anunciado que esta transformación del suelo pronto llegará para Hijuela del Tío Prieto, con 233 viviendas; La Belleza, con 59; y Cantarranas 5, con 25, que en conjunto sumando a Bella Bahía representan 505 viviendas, más las parcelas sin edificar. Las ARG en El Puerto, que tantas protestas han suscitado, empiezan a tener los días contados. Aunque todavía hay otras en las que queda mucho por andar.
“Todo esto era campo”. Así podría empezar la historia de cualquier zona donde antaño no vivía nadie. Sobre uno de esos terrenos solitarios se ubican hoy un conjunto de 188 casas repartidas en unos 161.000 metros cuadrados de El Puerto. Fue en los años 80 cuando se empezaron a venderse las primeras parcelas de Bella Bahía.
Un barrio que, como otros muchos, ha crecido en suelo rústico, sin servicios esenciales y en un limbo urbanístico del que está a punto de salir después de más de 40 años. Es la primera ARG (Área de Regularización e Integración Urbano-Ambiental) de la ciudad que pasará a tener suelo urbano ordenado. Es decir, muy pronto se convertirá en una urbanización por derecho con los papeles en regla y todos los beneficios que ello conlleva.
Francisco Gil, presidente de la asociación vecinal.
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JUAN CARLOS TORO
El alcalde, Germán Beardo, ya ha entregado a los vecinos la resolución favorable de la Junta de Andalucía por la que se aprueba definitivamente la primera modificación puntual del planeamiento impulsada para una ARG. Un ansiado paso que permite avanzar en la regularización de la zona. Como ha explicado el Ayuntamiento, con esta aprobación definitiva el suelo pasa de ser rústico en la actualidad, tras la caída del plan de 2012, a ser un suelo urbano y ordenado, anticipándose al Plan General actualmente en redacción.
Así, el consistorio cumple con su compromiso de avanzar en estos procesos que ya se habían iniciado antes de la anulación del PGOU de 2012. Caída que provocó que volvieran a quedar clasificados como suelo no urbanizable. Ahora, el esfuerzo después de años de trabajo entre el Ayuntamiento, la Junta, los equipos redactores y los presidentes de las ARG da sus frutos. Un proceso administrativo cargado de complejidad que supone un hito. A esto se suma que el Ayuntamiento, a través de Avanza El Puerto, asumirá los costes de redacción de los proyectos de reparcelación y urbanización, necesarios para continuar desarrollando la ordenación aprobada.
Una de las calles de la zona que pasa a ser suelo urbano ordenado.
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JUAN CARLOS TORO
En Bella Bahía, hay buenas sensaciones. Los vecinos solo pronuncian palabras de agradecimiento a las partes implicadas. “El Ayuntamiento nunca nos ha dicho que no cuando le hemos llamado y eso es de agradecer”, comenta Francisco Gil, presidente de la asociación vecinal desde 2016. También menciona a los propietarios de la zona, que asegura que “son maravillosos” y que han puesto de su parte para ir “todos a una”. “Aquí hay muy buena gente”, dice este sevillano que llegó a la zona en 2004 por motivos laborales. Este ya jubilado de Telefónica explica que el inicio de Bella Bahía corrió a cuenta de un señor que tenía una finca enorme y la parceló. Poco a poco, varias familias fueron adquiriéndolas y construyendo sus hogares mientras formaban la primera asociación allá por los años 80 con el fin de luchar por las mejoras.
“De aquellos, algunos siguen viviendo, otros han vendido y otros han fallecido”, comenta Francisco. A los propietarios se añaden quiene heredaron el terreno de sus padres o abuelos. “Todo esto era de tierra”, dice Enrique Vázquez, vecino de la zona desde 2004. El portuense decidió comprarse un terreno y construir su casa desde cero. “Tardé 18 años en hacerme la casa. Yo no sabía hacerla y algunos peones me echaban una mano. Iba juntando dinero poquito a poco”, comenta este albañil que también fue vigilante de seguridad.
Enrique recuerda cuando le echaban escombros en la calle para que no pasara. “La urbanización de al lado cerraba las calles para que hubiera menos tráfico”, dice, sentado junto a otro de sus vecinos. Francisco José Toro también llegó a Bella Bahía en enero de 2004, cuando comenzó a levantar la que hoy es su vivienda. “Mi padre me regaló una parte del terreno. Y yo estaba con la ilusión de empezar a vivir con mi novia, hoy mi mujer”, comparte el portuense que, en tres años, acabó la obra y se casó. Desde entonces, vive con su familia. “Estamos encantados”, dice mencionando que en su día a día le hace falta el coche para todo pero, su vehículo está bajo techo.
La regularización de la zona, que conserva el correo postal en buzones agrupados, le repercute positivamente. “Ya podré sacar las escrituras de mi casa, porque ahora mismo el terreno esta a nombre de mi padre”, comenta.
Francisco José, Antonio, Francisco, José Luis y Enrique, vecinos de Bella Bahía.
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JUAN CARLOS TORO
Desde el principio, las grandes parcelas, que llegaban a ser de hasta 5.000 metros cuadrados, se fueron dividiendo en diferentes partes. “Antes la gente compraba la parcela y la dividía como quería, pero salió una norma que limitaba a 600 metros el mínimo para poder construir”, explica José Luis López. Él se mudó a la urbanización en 2015 tras conseguir un puesto de trabajo en Cádiz. La ubicación era perfecta para poder desplazarse, además, comenta que no está muy lejos del centro y está bien comunicada con la A-491.
“Tenía buenas perspectivas y ya tenía compañeros aquí viviendo, así que decidí invertir y apostar por esto”, sostiene. Jose Luis, Enrique, Francisco José y Francisco han vivido durante años en un lugar donde no hay farmacia ni comercios. Tan solo abrió una frutería que duró poco tiempo. El presidente confía en que, en cuanto se urbanice, haya nuevos emprendedores. Lo dice sentado en una de las mesas del único establecimiento de la zona, reabierto por un hombre que, hace dos años, ya apostó por esta ARG.
Juan Carlos Cortés cogió las riendas de la conocida venta Bella Bahía hoy renombrada como Casa Carlos. El hostelero, que ya había regentado otro bar, se trasladó para especializarse en guisos marineros y pescaíto frito. “Este local llevaba cerrado unos siete meses y, con mi mujer, le hemos dado un poquito de vida”, dice.
Una obra decisiva
La evolución de Bella Bahía no se entiende sin una gran obra que supuso un punto de inflexión en su historia. En el año 2005, abonaron entre todos los propietarios el importe suficiente para que no faltaran los servicios básicos de luz y agua. “Antes teníamos luz aérea y ahora la tenemos subterránea”, explica el presidente, que añade que no había agua, ni desagües ni alcantarillado antes de esta obra que duró un año y medio y que cambió el rumbo.
Los vecinos, junto a Juan Carlos Cortés, hostelero del establecimiento Casa Carlos.
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JUAN CARLOS TORO
Detalle del letrero de la calle Bahía de Alicante.
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JUAN CARLOS TORO
“Nosotros ahora mismo tenemos todos los servicios, igual que si fuera todo urbano”, comenta Francisco. Una vez acabados los trabajos pertinentes, se impulsó una nueva asociación vecinal en la que actualmente participan todos los vecinos sin excepción. Otro de los cambios visibles fue el nombramiento de las calles, que corresponden a bahías de Mallorca y Valencia.
A unos metros del bar se encuentra Bahía de Cadaqués, de Benidorm, de Marbella o de Palma. Todas estas vías desembocan en la Avenida del Molino de Platero, donde se ubica la venta desde la que se ve la autovía. “Antes el acceso no tenía el desdoblamiento de esta variante, ya luego se hizo la autovía en 2010”, comentan.
Las obras de desdoble de esta carretera estuvieron marcadas por retrasos, paralizaciones y modificaciones del proyecto original. Aunque la Junta de Andalucía aseguró aquel año que los trabajos continuarían, la actuación sufrió sucesivos contratiempos y no se reanudó hasta 2013. Hoy es uno de los dos accesos a la urbanización que, en esta nueva etapa, volverá a tener abiertas algunas de esas calles cerradas con bloques.
Crece el interés por Bella Bahía
“Cuando me dijeron que esto no era urbano todavía, yo no me lo creía. Parece totalmente urbano. Tenemos alumbrado, fibra óptica y alcantarillado”, expresa Antonio Cosme, uno de los propietarios más recientes. Llegó en verano de 2022 tras vivir en Mallorca. “Estaba buscando un chalé que estuviera bien ubicado dentro de lo que es Cádiz. El Puerto era la mejor opción, y curiosamente, en un sitio con las bahías de Mallorca”, comenta Antonio, que, después de ver muchas opciones, se quedó con esta porque “no tenía nada que ver, aquí está todo hecho y todo urbanizado”.
El presidente explica la evolución de la zona.
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JUAN CARLOS TORO
Enrique y Francisco José comparten su experiencia en la zona.
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JUAN CARLOS TORO
En su caso, la regularización tendrá un impacto positivo en su rutina. Según comenta, al tener dos hijos pequeños, agradecerá el autobús para cuando sean un poco más mayores. “Y el parque que van a poner, que, por suerte voy a tener cerca de casa y lo vamos a poder disfrutar mucho”, dice.
Su desarrollo y su avance urbanístico no han pasado desapercibidos para quienes están buscando casa en El Puerto. La buena salud de la que goza la zona ha derivado en una gran demanda de futuros inquilinos. “Muchísima gente está interesada en vivir aquí y en comprar. Ya han comprado muchos y hay mucha gente pendiente que no puede comprar porque no hay nada en venta, si acaso alguna parcela. A mí me llaman muchas veces”, expresa el presidente de la asociación.
Si todo sigue su curso, el Ayuntamiento ya ha anunciado que esta transformación del suelo pronto llegará para Hijuela del Tío Prieto, con 233 viviendas; La Belleza, con 59; y Cantarranas 5, con 25, que en conjunto sumando a Bella Bahía representan 505 viviendas, más las parcelas sin edificar. Las ARG en El Puerto, que tantas protestas han suscitado, empiezan a tener los días contados. Aunque todavía hay otras en las que queda mucho por andar.
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