El misterioso enigma de la casa 'iglú' de Puerto Real que nadie sabe qué fue: "Siempre la recuerdo abandonada"

Es una de las viviendas conocidas como Casas del Ingeniero, en el Barrio Jarana, donde hace 70 años un proyecto piloto levantó cinco inmuebles circulares para ofrecer viviendas dignas, y asequibles, a familias obreras

La casa del pingüino del Barrio Jarana de Puerto Real, un enigma.
La casa del pingüino del Barrio Jarana de Puerto Real, un enigma. JUAN CARLOS TORO

Hay en el Barrio Jarana, en Puerto Real, unas viviendas que llaman la atención por su fisonomía. Son redondas, distintas, casi únicas en la zona. Se construyeron hace 70 años, son apenas cinco, y están protegidas, al estar incluidas en el Inventario de Bienes del Patrimonio Histórico Andaluz

Todo eso es conocido. Pero hay una de ellas, situada a las afueras del Barrio Jarana, sobre la que sobrevuela una pátina de misterio. Es la llamada casa del pingüino, por la forma de la espectacular visera que tiene en la parte delantera. Y por la figura de este animal, ya deteriorada, que luce sobre la entrada principal —casi irreconocible, porque le falta la cabeza—.

Es una de las Casas del Ingeniero, que es como se conoce a las cinco viviendas circulares situadas en el Barrio Jarana, que se construyeron en 1955. La del pingüino, nadie en la zona recuerda haberla visto con vida. Con alguna utilidad. Más de medio siglo lleva abandonada. Haciendo girar la cabeza a los conductores que pasan por la actual calle Romería, que conecta con el Hospital de Puerto Real, y posteriormente con la autovía A-4.

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El interior de la casa del pingüino del Barrio Jarana.  JUAN CARLOS TORO

Su diseño no se parece a nada que haya por la zona. Destaca, ya se ha dicho, por la visera puntiaguda. Y en su interior, se ve el deterioro por el paso del tiempo. Y por el vandalismo. Hay numerosas pintadas, el suelo levantado, grietas en las columnas, y hasta alguna bebida, que delata el paso reciente de visitantes.

"Nunca ha llegado a habitarse, siempre la recuerdo sin uso", comenta el historiador local Manuel Jesús Izco, consultado por lavozdelsur.es. Izco asegura, como todos los vecinos preguntados por este medio, que lleva al menos 50 años abandonada.  

"De siempre la recuerdo abandonada, incluso con comida para animales, paja y demás. Nunca he visto a nadie habitándola, y te puedo hablar de más de 50 años, que yo recuerde. Además nunca la he visto terminada ni pintada", dice un trabajador de la zona, preguntado por Izco.

Ni Antonio Sánchez Benítez, histórico presidente vecinal del Barrio Jarana, sabe mucho más sobre su origen y usos. Y eso que hay pocos que conozcan el barrio como él. Todos los consultados remiten a su persona, por su conocimiento del entorno. Pero tampoco hay suerte.

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Escalera que da acceso a la parte superior de la casa.   JUAN CARLOS TORO

Luffini y Barón, los ideólogos

Las casas iglú de la Bahía de Cádiz están catalogadas como representaciones pintorescas de la arquitectura moderna (Movimiento Moderno —MOMO—), una corriente caracterizada por el acero y el hormigón, y las formas sencillas y simplificadas. 

Hacia 1955, las Casas del Ingeniero se construyeron como remedio para acceder a una vivienda digna, ya que alberga tres dormitorios en apenas 50 metros cuadrados. Hace 70 años que se construyeron cinco viviendas, en terrenos de bajo coste —no podían valer más que una décima parte de la vivienda—, donde había una parte destinada a corral.

El sistema Vivienda Vicam, ideado como patente industrial por el ingeniero Luffini y llevado a proyecto arquitectónico por el arquitecto Joaquín Barquín Barón, "resolvía con una atrevida y rotunda forma semiesférica un programa familiar de tres dormitorios en una superficie construida de apenas 50 metros cuadrados", según se puede leer en la Guía Digital del Patrimonio Cultural de Andalucía. Estas viviendas nacieron con 'el afán de resolver el problema de la vivienda digna y a la vez económica para las clases media y obrera'', en una época de escasez y alto coste de materiales.

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El techo de la casa, con la figura del pingüino 'decapitada'.  JUAN CARLOS TORO

"La forma se defendía como óptima para la evacuación del agua y el asoleo, y se resolvía constructivamente mediante una ligera lámina de ocho centímetros de hormigón armado ejecutada in situ, a la que se ensamblaban mediante colas de milano elementos como la base de unión a la cimentación, el gorro de aireación de cubierta o los huecos de puertas y ventanas, todos ellos prefabricados en taller con el mismo material", se recoge en el citado documento. 

No cabe duda de que, en su momento, tuvo influencias de otras experiencias similares de la época, como la Dymaxion House de Buckminster Fuller, una casa circular de cubierta esférica desarrollada por este inventor y arquitecto de EEUU, o la Casa CFS-2 de Casto Fernández-Shaw.

Casas baratas para familias modestas

El perito aparejador Francisco Jaén López, impulsor de las Casas del Ingeniero, defendía el proyecto basándose en su bajo coste y habitabilidad, buena insolación, ventilación y rápida evacuación de las aguas de lluvia. En apenas 50 metros cuadrados, había tres dormitorios, un salón comedor, cocina, aseo y despensa, una forma más económica e imaginativa para resolver el problema de la vivienda pensando en la clase media.

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Una de las ventanas de la casa del pingüino, ahora con vistas a la maleza.   JUAN CARLOS TORO

"Dada la escasez y cuantía del material férrico y el afán de resolver el problema de las clases media y obrera, se ha prescindido de dicho material y recurrido a la forma atrevida pero geométrica de la semiesfera", escribió Jaén López para justificar la construcción de estas casas, como consta en la memoria justificativa del proyecto que custodia el Archivo Municipal de Puerto Real.

En su día, costaron 45.000 pesetas por unidad. "Son netamente de tipo rural, requiriendo por lo tanto terreno barato, ya que al ser el valor de la vivienda reducida la cuantía del mismo no debe rebasar el 10% de esta", abundaba el perito aparejador en este documento.

Jaén López patentó este método de construcción hace 70 años como Un procedimiento para la construcción de viviendas semiesféricas, y fue promotor de un proyecto piloto que, con el paso de los años, se ha quedado en anécdota.  

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