El Campero gana el pulso al covid tras su cierre voluntario: "Los tres ya están bien y volvemos con más ganas"

El templo gastronómico del atún, en Barbate, vuelve a la carga este miércoles tras echar la baraja de un día para otro hace dos semanas. El otro establecimiento, más pequeño y ubicado en la pedanía de Zahara, sí da por finalizada su temporada

El chef, Julio Vázquez, este martes apenas 24 horas antes de que tenga lugar la reapertura. FOTO: MANU GARCÍA
El chef, Julio Vázquez, este martes apenas 24 horas antes de que tenga lugar la reapertura. FOTO: MANU GARCÍA

Fueron tres positivos en apenas unos días en un establecimiento mítico. El covid llegó tarde pero llegó a Barbate. Eran los últimos días de agosto cuando la dirección de El Campero anunciaba que su establecimiento ubicado en Zahara de los Atunes, la llamada Taberna del Campero, debía cerrar como medida preventiva tras registrar un contagio en la plantilla. Apenas unas horas después, era el establecimiento ubicado en la propia localidad de Barbate, el que también registraba contagios. En total, tres personas que dieron positivo.

La plantilla pasó a cuarentena completa de 14 días, tanto quienes habían tenido contacto directo como los que no. Explican que fue el propio dueño, José Melero, el que telefoneó a los encargados para cancelar todo y echar la baraja de un momento a otro. "Chicos, a cerrar", fue la consigna. Fueron muchas reservas canceladas, suspensión del servicio de comidas a domicilio... Todos a casa, de un día para otro, de forma tan súbita como fue aquel maldito confinamiento del mes de marzo. Todos a casa. Todos a encerrarse. La empresa pagó pruebas PCR para todos con el fin de dar seguridad a la plantilla, explican. "Somos sesenta, es muy bruto, la empresa ha dado la cara", señalan. Y después de muchos momentos propios de quien se ve directamente expuesto, atemorizado por lo que pueda pasar, vuelve a salir el sol en El Campero este miércoles 16 de septiembre. El jefe de cocina, Julio Vázquez, explica que vuelven con "más ganas que nunca". Las tres personas que dieron positivo "ya están bien, está todo perfecto". Todo para seguir escribiendo historias en uno de los templos gastronómicos de Andalucía, uno de los que mejor sabe servir el manjar del mar que baña Barbate, el atún.

Salazones y semiconservas de El Campero.

"Tenemos ganas de emprender de nuevo el camino. No nos obligaron a cerrar ni mucho menos. Lo hicimos por los empleados y por los clientes. Don José Melero, dueño y capitán de este gran barco, fue el que dijo que cerrábamos el tiempo que hiciera falta. Todo está correcto y abrimos este miércoles. Estamos, además de haber desinfectado todo, el equipo lo desinfecta otra vez más material por material, mesas, sillas, todo. Estamos tranquilos por el equipo y por el que venga, todas las medidas las llevamos a rajatabla como el primer día. El problema es que es un bicho que te puede tocar, a ti, al vecino de enfrente, y llega sin que hayas hecho mal las cosas", subraya.

En ese sentido, Vázquez incide en que tanto en sala como en cocina se sigue redoblando el esfuerzo. "Desde mascarilla y lavado de manos, eso a rajatabla. Lo estábamos haciendo bien. Nos tocó primero un compañero que se puso malo y hemos tenido un trabajo importante. En ese sentido, estamos contentos. No hemos querido nunca dejar de estar, y ahora queremos que los clientes se vuelvan a sentir como en casa". El cierre de Zahara tiene mucho que ver, eso sí, con la situación turística. "Hay veces que es mejor parar, dar tregua. No queríamos estar con la intranquilidad de un sitio que es más pequeño que el restaurante, en la taberna hay menos espacio y lo mejor era dejarlo".

El verano, en líneas generales, aunque de una temporada corta, ha sido muy bueno. "No nos hemos pasado, no hemos hecho overbooking. Hemos reducido el número de mesas. De hecho, nos piden un metro y medio de distancia y nosotros tenemos dos metros, más distancia que la legal. No queremos cogernos los dedos. Hemos dejado a gente que venía sin poder comer en algunos momentos, pero hemos cumplido siempre", insisten desde el establecimientos.

En este caso, El Campero es una referencia para la gastronomía. Y lo que pasa en El Campero tiene importancia para todo Barbate. "Se pueden hacer las cosas bien. Hay una mentalidad que ya no es ganar y ganar, es dejar de ganar pero tener tranquilidad y calidad. Es mejor dos duros buenos que treinta malos", señalan desde el establecimiento.

El primer plato que este miércoles quiere servir Julio es el clásico, el atún encebollado. La sencillez del atún barbateño cuando lo saben cuidar, aunque la carta está repleta de juegos con el manjar del mar que pueden descubrirse sentado en sus mesas, tanto de sala como de terraza. Ahora, continuarán hasta que llegue la temporada de Navidad, que por tradición supone un cierre de un par de meses. La tentación de mantener la clausura hasta el próximo curso estaba presente. Ahora habrá menos turistas por Barbate que en aquellos primeros días de septiembre en los que se cerró. Pero indican que merece la pena volver. La merecerá también para los clientes.

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