La Diputación de Cádiz trabaja para recuperar cuanto antes una de las vías afectadas por los temporales. El objetivo es reabrir a la mayor brevedad posible la carretera de Pajarete (CA-5200), que permanece cortada a la altura de San José del Valle desde principios de febrero.
El diputado de Cooperación, Javier Bello, se ha desplazado hasta el término municipal para comprobar sobre el terreno el estado de esta carretera de la red provincial, actualmente en plena ejecución de obras de emergencia. La vía permanece cerrada al tráfico desde el pasado 5 de febrero, concretamente entre los kilómetros 12 y 14, tras producirse un deslizamiento de tierras en el punto kilométrico 13,2 que compromete la seguridad de los conductores.
El origen del problema se encuentra en el intenso episodio de lluvias registrado entre el 16 de enero y el 7 de febrero, provocado por las borrascas Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonard y Marta. Estas precipitaciones provocaron daños que obligaron a cortar la carretera ante el riesgo existente. A raíz de esta situación, el Servicio de Vías y Obras emitió los informes necesarios para declarar la actuación de emergencia y ejecutar unas obras que han sido adjudicadas a la empresa Firmes y Carreteras por un importe de 309.867,2 euros.
Habilitar un paso provisional
Los trabajos comenzaron hace aproximadamente dos semanas y, según ha podido constatar Bello, avanzan a buen ritmo. En este momento, la prioridad pasa por habilitar un paso provisional que permita reabrir la carretera al tráfico en el menor tiempo posible, aunque sea de forma temporal. Esta solución aliviaría especialmente a los vecinos de la zona, que actualmente se ven obligados a realizar largos rodeos para acceder a sus viviendas.
En paralelo, continúan las actuaciones destinadas a la reparación integral de la vía. Las obras incluyen intervenciones sobre la plataforma para devolverla a sus condiciones originales: excavaciones, perfilado de taludes, construcción de un muro de escollera para sostener el terraplén y la recuperación del cimiento de la calzada. También se contempla la ejecución de un terraplén y un pedraplén con filtro separador, la colocación de zahorra artificial, la instalación de barreras de seguridad, cunetas, trabajos de consolidación del terreno y la correspondiente señalización.
El plazo estimado de ejecución es de tres meses, con el objetivo de resolver el problema del deslizamiento que ha afectado a un tramo de unos 30 metros y que supone un riesgo inminente para la seguridad vial. Mientras tanto, la carretera permanece señalizada desde su inicio para advertir del corte a los conductores.
