chiclana

Un giro de 180 grados para reverdecer Chiclana: de plantar una veintena de árboles a más de 500 de media anual

Roberto Palmero (IU) hace balance de siete años al frente de Medio Ambiente, con una política que ha pasado de las reposiciones puntuales a un plan sistemático para llenar de sombra la ciudad

  • arboles Chiclana Roberto Palmero -

Hubo un tiempo en que aquello era un erial. Tierra baldía por la que un niño de Chiclana pedaleaba sin sombra que lo cobijara. Ese niño era Roberto Palmero, y hoy, siete años después de asumir la Delegación municipal de Medio Ambiente como representante de Izquierda Unida en el cogobierno con el PSOE de José María Román, vuelve al mismo lugar convertido en parque.

"Muy orgulloso, más aún cuando tengo el placer o el lujo, por decirlo de alguna manera, de poder grabar en un entorno como este", reconoce. "Yo me he criado dando bicicletazos por aquí, cuando esto era todo un erial".

La imagen resume, mejor que cualquier estadística, el cambio que ha vivido la ciudad de la Bahía de Cádiz, obsesionada con la sostenibilidad y con vivir de un turismo que impacte lo mínimo en sus paisajes envidiables de marismas, esteros y largos arenales.

Palmero, que ostenta el cargo por segundo mandato consecutivo y es además vicepresidente de Chiclana Natural, la empresa municipal que gestiona el agua, los parques y jardines, los residuos y la limpieza viaria, admite que el arbolado chiclanero no lo ha tenido fácil. A su juicio, el crecimiento de la ciudad hizo retroceder muchas veces el espacio natural, y los árboles "han sufrido mucho del avance de la construcción aquí en Chiclana".

Frente a esa herencia, el concejal habla sin rodeos de un vuelco. "Hemos pegado un giro de 180 grados", afirma. Según su relato, con la confianza y tranquilidad del que ya ha anunciado que se retira del liderazgo de IU en Chiclana para dar un paso al lado en las próximas elecciones municipales de mayo que viene, el Ayuntamiento ha pasado de "plantar una media de 10, 15, 20 árboles que se plantaban antes, como siguen haciendo muchos de los municipios en estos entornos", a "plantar una media de 700, 900 árboles al año".

Los datos oficiales de la delegación son más prudentes y hablan de una media de medio millar de ejemplares anuales desde 2022, si bien no incluyen las plantaciones por las diferentes donaciones que van produciéndose año tras años. Aun así, el salto respecto a la etapa anterior es evidente, y el Ayuntamiento sitúa a Chiclana como, probablemente, el municipio que más planta, y que mejor cuida y conserva su arbolado, de la provincia de Cádiz.

  • Roberto Palmero, responsable de Medio Ambiente en Chiclana, retratado en días pasados.
  • -

Del erial al parque: un cambio de modelo

El punto de partida, recuerda Palmero, fue una iniciativa con mucha carga simbólica: la plantación de árboles con los recién nacidos, puesta en marcha hace cinco o seis años. Fue, en sus palabras, "un poco el pistoletazo de salida a todo este cambio de dinámica que le dimos tanto a la delegación como al propio Ayuntamiento".

Entre 2019 y 2021 predominaron las reposiciones, la ampliación de parques y las campañas con escolares. El salto llegó a partir de 2022, cuando el Ayuntamiento pasó a una estrategia mucho más estructurada, con normativa propia, planificación y proyectos de renaturalización de zonas urbanas. De ahí nacen espacios como el parque urbano Ribera del Río, en la barriada de El Arenal, y el futuro Bosque Urbano Sostenible. El objetivo, insiste el también teniente de alcalde chiclanero, es poner "siempre ahora el árbol como el centro de la acción: generar más arbolado, generar más sombra".

El objetivo, insiste Palmero, es poner "siempre ahora el árbol como el centro de la acción: generar más arbolado, generar más sombra".

Esa estrategia se nota también a pie de calle. Además de reponer ejemplares, el Ayuntamiento ha abierto nuevos alcorques para dar más sombra y ha convertido en parques parcelas que antes estaban vacías. Desde la delegación subrayan que no se trata solo de plantar: el plan incorpora riego, mantenimiento, reposición y protección normativa, porque un árbol plantado y olvidado es un árbol perdido.

  • Plantación de árboles en Chiclana.
  • -

Treinta especies y una ordenanza para proteger cada árbol

La diversidad es otra de las señas de identidad de las últimas campañas. Las plantaciones combinan árboles forestales, ornamentales, frutales y especies adaptadas al clima local. Solo en el último año agrícola se contabilizaron unas 30 especies diferentes. La finalidad va más allá de embellecer la ciudad: los árboles ayudan a moderar las altas temperaturas, mejoran la calidad del aire y atenúan el ruido del tráfico que llega a las viviendas.

Para blindar todo ese trabajo, en 2023 entró en vigor la nueva Ordenanza de Parques y Jardines, que regula el uso y disfrute de las zonas verdes y, sobre todo, refuerza la protección del arbolado para su conservación y mejora. Ese mismo año arrancó el Plan Local de Aguas Regeneradas, que convierte a Chiclana en punta de lanza provincial en el uso responsable del agua: el agua depurada y tratada amplía sus usos, entre ellos el riego de jardines.

Pero si algo enorgullece a Palmero es que la ciudadanía se ha subido a esta aventura. Han surgido colectivos en torno a la plantación de árboles, y el programa de educación ambiental ha llegado a las aulas: "Prácticamente la totalidad de los centros educativos han plantado árboles dentro y fuera, y además con la participación de los propios alumnos". Todo ello, recalca el Ayuntamiento, con recursos propios y en colaboración con asociaciones medioambientales de la ciudad.

El concejal no esconde su satisfacción ni su ambición de futuro. "Ya es algo del día a día de nuestra ciudad. Somos la ciudad que más plantamos, y así seguirá siendo por mucho tiempo", concluye. Donde antes solo había polvo en los terrizos de la Chiclana más expansiva, hoy crecen árboles para las generaciones futuras.

Hubo un tiempo en que aquello era un erial. Tierra baldía por la que un niño de Chiclana pedaleaba sin sombra que lo cobijara. Ese niño era Roberto Palmero, y hoy, siete años después de asumir la Delegación municipal de Medio Ambiente como representante de Izquierda Unida en el cogobierno con el PSOE de José María Román, vuelve al mismo lugar convertido en parque.

"Muy orgulloso, más aún cuando tengo el placer o el lujo, por decirlo de alguna manera, de poder grabar en un entorno como este", reconoce. "Yo me he criado dando bicicletazos por aquí, cuando esto era todo un erial".

La imagen resume, mejor que cualquier estadística, el cambio que ha vivido la ciudad de la Bahía de Cádiz, obsesionada con la sostenibilidad y con vivir de un turismo que impacte lo mínimo en sus paisajes envidiables de marismas, esteros y largos arenales.

Palmero, que ostenta el cargo por segundo mandato consecutivo y es además vicepresidente de Chiclana Natural, la empresa municipal que gestiona el agua, los parques y jardines, los residuos y la limpieza viaria, admite que el arbolado chiclanero no lo ha tenido fácil. A su juicio, el crecimiento de la ciudad hizo retroceder muchas veces el espacio natural, y los árboles "han sufrido mucho del avance de la construcción aquí en Chiclana".

Frente a esa herencia, el concejal habla sin rodeos de un vuelco. "Hemos pegado un giro de 180 grados", afirma. Según su relato, con la confianza y tranquilidad del que ya ha anunciado que se retira del liderazgo de IU en Chiclana para dar un paso al lado en las próximas elecciones municipales de mayo que viene, el Ayuntamiento ha pasado de "plantar una media de 10, 15, 20 árboles que se plantaban antes, como siguen haciendo muchos de los municipios en estos entornos", a "plantar una media de 700, 900 árboles al año".

Los datos oficiales de la delegación son más prudentes y hablan de una media de medio millar de ejemplares anuales desde 2022, si bien no incluyen las plantaciones por las diferentes donaciones que van produciéndose año tras años. Aun así, el salto respecto a la etapa anterior es evidente, y el Ayuntamiento sitúa a Chiclana como, probablemente, el municipio que más planta, y que mejor cuida y conserva su arbolado, de la provincia de Cádiz.

  • Roberto Palmero, responsable de Medio Ambiente en Chiclana, retratado en días pasados.
  • -

Del erial al parque: un cambio de modelo

El punto de partida, recuerda Palmero, fue una iniciativa con mucha carga simbólica: la plantación de árboles con los recién nacidos, puesta en marcha hace cinco o seis años. Fue, en sus palabras, "un poco el pistoletazo de salida a todo este cambio de dinámica que le dimos tanto a la delegación como al propio Ayuntamiento".

Entre 2019 y 2021 predominaron las reposiciones, la ampliación de parques y las campañas con escolares. El salto llegó a partir de 2022, cuando el Ayuntamiento pasó a una estrategia mucho más estructurada, con normativa propia, planificación y proyectos de renaturalización de zonas urbanas. De ahí nacen espacios como el parque urbano Ribera del Río, en la barriada de El Arenal, y el futuro Bosque Urbano Sostenible. El objetivo, insiste el también teniente de alcalde chiclanero, es poner "siempre ahora el árbol como el centro de la acción: generar más arbolado, generar más sombra".

El objetivo, insiste Palmero, es poner "siempre ahora el árbol como el centro de la acción: generar más arbolado, generar más sombra".

Esa estrategia se nota también a pie de calle. Además de reponer ejemplares, el Ayuntamiento ha abierto nuevos alcorques para dar más sombra y ha convertido en parques parcelas que antes estaban vacías. Desde la delegación subrayan que no se trata solo de plantar: el plan incorpora riego, mantenimiento, reposición y protección normativa, porque un árbol plantado y olvidado es un árbol perdido.

  • Plantación de árboles en Chiclana.
  • -

Treinta especies y una ordenanza para proteger cada árbol

La diversidad es otra de las señas de identidad de las últimas campañas. Las plantaciones combinan árboles forestales, ornamentales, frutales y especies adaptadas al clima local. Solo en el último año agrícola se contabilizaron unas 30 especies diferentes. La finalidad va más allá de embellecer la ciudad: los árboles ayudan a moderar las altas temperaturas, mejoran la calidad del aire y atenúan el ruido del tráfico que llega a las viviendas.

Para blindar todo ese trabajo, en 2023 entró en vigor la nueva Ordenanza de Parques y Jardines, que regula el uso y disfrute de las zonas verdes y, sobre todo, refuerza la protección del arbolado para su conservación y mejora. Ese mismo año arrancó el Plan Local de Aguas Regeneradas, que convierte a Chiclana en punta de lanza provincial en el uso responsable del agua: el agua depurada y tratada amplía sus usos, entre ellos el riego de jardines.

Pero si algo enorgullece a Palmero es que la ciudadanía se ha subido a esta aventura. Han surgido colectivos en torno a la plantación de árboles, y el programa de educación ambiental ha llegado a las aulas: "Prácticamente la totalidad de los centros educativos han plantado árboles dentro y fuera, y además con la participación de los propios alumnos". Todo ello, recalca el Ayuntamiento, con recursos propios y en colaboración con asociaciones medioambientales de la ciudad.

El concejal no esconde su satisfacción ni su ambición de futuro. "Ya es algo del día a día de nuestra ciudad. Somos la ciudad que más plantamos, y así seguirá siendo por mucho tiempo", concluye. Donde antes solo había polvo en los terrizos de la Chiclana más expansiva, hoy crecen árboles para las generaciones futuras.

COMENTARIOS