Las obras del proyecto urbanístico Eastside —denominado oficialmente "Marina Este"— en Gibraltar están generando episodios repetidos de vertidos de partículas en suspensión que alcanzan el litoral de La Línea de la Concepción, en el Campo de Gibraltar, y amenazan directamente los caladeros tradicionales de La Atunara, según denuncia Verdemar Ecologistas en Acción.
La organización ecologista alerta de que estos vertidos están provocando ya la muerte de colonias de mejillones y poniendo en riesgo los criaderos naturales de bivalvos de una zona que sustenta alrededor de 200 empleos directos en la pesca artesanal local.
El último episodio documentado se produjo el pasado viernes 6 de marzo, cuando un nuevo vertido de partículas obligó a paralizar temporalmente las obras. Sin embargo, los trabajos se reanudaron al día siguiente y el buque OMVAC DOCE retomó las labores de relleno de fondos marinos con áridos supuestamente procedentes de materiales inertes del antiguo vertedero de Gibraltar. Para Verdemar, la reanudación inmediata de las obras sin que se hayan evaluado los daños causados es una muestra de la pasividad de las autoridades ante una situación que consideran de emergencia ambiental.
Las partículas en suspensión, de diferentes granulometrías y potencialmente contaminadas, se desplazan a través de la Zona Especial de Conservación (ZEC) del Estrecho Oriental hasta alcanzar las playas de La Atunara. Según los ecologistas, están afectando directamente a los bancos de arena cubiertos permanentemente por aguas marinas poco profundas, correspondientes al hábitat de interés comunitario HIC 1110, esenciales para la fijación de organismos y para el refugio y alimentación de una fauna muy diversa. Cabe recordar que el puerto deportivo se está construyendo sobre una zona que albergaba importantes colonias de marisco y en la que estaba prohibida la actividad pesquera española precisamente por sus elevados valores ambientales.
Mejillones muertos y criaderos en riesgo en una zona protegida de la Red Natura 2000
Los efectos ya son visibles sobre el terreno. Verdemar ha observado la muerte o desaparición de colonias de mejillones en las inmediaciones del proyecto, especialmente en afloramientos rocosos, como consecuencia directa de la persistencia de las partículas contaminadas en suspensión. Los criaderos naturales de bivalvos frente a la barriada marinera de La Atunara también están siendo afectados, y la organización advierte de que la exposición continuada a estos contaminantes y su acumulación en el fondo marino podría provocar "la desaparición de gran parte de la vida marina intermareal tal y como la conocemos actualmente".
Entre las especies en serio riesgo, Verdemar enumera la almeja fina, el berberecho, la vieira, la coquina, la chirla, el longueirón, además de diversas especies de gasterópodos, crustáceos y poliquetos que forman parte esencial del ecosistema bentónico. Todo ello dentro del Lugar de Importancia Comunitaria ES6120032 "Estrecho Oriental", integrado en la Red Natura 2000, el sistema europeo de protección de espacios naturales de mayor valor ecológico.
Un megapuerto de 300.000 metros cuadrados ganados al mar
El proyecto que está en el origen de esta crisis ambiental es de una escala considerable. Eastside, promovido por el grupo TNG Global Foundation, contempla la construcción de un hotel, más de 1.300 viviendas y un puerto deportivo, con una superficie total de más de 300.000 metros cuadrados ganados al mar. Una operación urbanística de primer orden que, según Verdemar, se está ejecutando con un impacto ambiental severo sobre ecosistemas protegidos y sin que las autoridades competentes hayan tomado medidas efectivas.
La organización ecologista ha trasladado sus denuncias al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, pero asegura no haber recibido ninguna respuesta hasta la fecha. Ante esa falta de reacción institucional, Verdemar exige una evaluación urgente del impacto de los vertidos sobre las especies clave del ecosistema y reclama que se paralicen las obras hasta que se garantice que no se producen daños irreversibles sobre un espacio natural protegido por la legislación europea. El silencio del Ministerio, mientras los mejillones desaparecen y los pescadores de La Atunara ven amenazado su sustento, es, para los ecologistas, parte del problema.
