campo de gibraltar

La denunciante de Landaluce, militante de NNGG y asesora del Ayuntamiento, rompe su silencio: "El miedo ha cambiado de bando"

La joven publica una carta abierta después de denunciar al exalcalde algecireño por una presunta agresión sexual, lo que ha provocado la convocatoria de una moción de censura

  • El ex alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, en una imagen reciente.

La joven que ha denunciado a José Ignacio Landaluce por una presunta agresión sexual ha decidido dirigirse públicamente a Algeciras después de los comentarios y dudas surgidos en torno a su testimonio. Lo ha hecho mediante una carta abierta publicada en Europa Sur, en la que relata el impacto que está teniendo la situación sobre su vida y explica que el miedo fue precisamente uno de los motivos por los que tardó tres meses en denunciar.

Militante de Nuevas Generaciones del PP y asesora en el Ayuntamiento de Algeciras, la denunciante ha sido llamada a declarar ante la jueza de Violencia sobre la Mujer para ratificar su denuncia, que ha precipitado la convocatoria de una moción de censura contra Landaluce, después de que el PP le retire su apoyo en el pleno.

La carta de la denunciante comienza dejando clara la intención con la que ha decidido escribir. "No escribo estas palabras para convencer a nadie. Tampoco para pedir que me crean. Las escribo porque, después de todo lo ocurrido, siento la necesidad de dirigirme a mi ciudad, a la gente con la que he crecido y a quienes, sin conocer toda mi historia, ya han decidido qué pensar de mí y de la situación que desgraciadamente me ha tocado vivir", afirma.

La joven pide que el debate público sobre el caso no pierda de vista a las personas implicadas. "Cada persona es libre de pensar y opinar lo que quiera. Pero la libertad de opinar también debería ir acompañada de responsabilidad, de empatía y de un mínimo de humanidad", sostiene.

"Lo conozco desde hace más de 15 años", dice la denunciante

La denunciante reconoce que hasta hace apenas unos meses ella misma habría tenido dificultades para imaginar una situación como la que ahora asegura haber vivido. "Lo conozco desde hace más de 15 años, y jamás me habría imaginado que llegara a pasarme algo así", escribe sobre Landaluce.

La joven explica que lo ocurrido ha supuesto un cambio profundo en su vida. "Hace tres meses yo era una persona totalmente distinta a la que soy hoy. Hay cosas que te cambian por dentro, que te obligan a mirar de otra manera a las personas, al mundo y hasta a ti misma".

Al mismo tiempo, reivindica su vínculo con Algeciras, aunque reconoce que la situación ha llegado a hacerle plantearse alejarse temporalmente de la ciudad.

"Adoro Algeciras. Es mi ciudad, mi casa, el lugar al que pertenezco. Y, sin embargo, hoy hay momentos en los que solo quiero marcharme. Necesito distancia de todo lo que estoy viviendo, de los recuerdos, de las miradas y de los comentarios", relata.

Una parte importante de la carta está dirigida precisamente a quienes cuestionan públicamente su versión. La denunciante dice entender que existan personas que defiendan al denunciado debido a la relación que mantienen con él o a la imagen que tengan sobre su persona. Asegura que ella misma compartió durante muchos años esa percepción.

Especialmente dolorosos le resultan, afirma, algunos mensajes escritos por otras mujeres. "Me duele especialmente leer determinados comentarios de mujeres. No lo digo desde el rencor, sino desde la tristeza de pensar que quizá no somos conscientes del daño que podemos hacer cuando juzgamos a otra mujer sin conocer su historia".

Por qué tardó tres meses en denunciar

La joven dedica también parte de su escrito a responder a una de las cuestiones que asegura haber leído repetidamente desde que trascendió su denuncia: por qué esperó tres meses antes de acudir a denunciar los hechos.

"Si algo me ha frenado, ha sido precisamente el miedo. Miedo a lo que vendría después, a tener que enfrentarme a todo esto, a que se cuestionara mi palabra y a leer comentarios como algunos de los que hoy estoy leyendo", explica.

Añade que temía tener que defenderse públicamente, además de afrontar lo que asegura haber vivido, y considera que parte de esos temores se han materializado después de presentar la denuncia.

Pese a ello, utiliza una de las frases más contundentes de la carta para explicar por qué finalmente decidió dar el paso. "Pero quiero decir algo alto y claro: el miedo ha cambiado de bando". "He decidido dar el paso, denunciar y luchar hasta el final, porque no quiero que el miedo siga decidiendo por mí", afirma.

"Detrás de una denuncia hay una persona", señala

La denunciante insiste en que con la carta no pretende conseguir que quienes han decidido no creer su relato cambien de postura. "Quien haya decidido no creerme probablemente encontrará motivos para seguir haciéndolo", reconoce.

Lo que pide es evitar que el caso se convierta exclusivamente en una sucesión de posicionamientos públicos olvidando las consecuencias personales. "Detrás de una denuncia hay una persona. Una persona que siente, que sufre, que tiene una familia, que tiene miedo y que también tiene derecho a intentar recuperar su vida", escribe.

La joven agradece además el respaldo de su entorno más cercano y las muestras de apoyo recibidas durante estos días. Destaca especialmente a su familia, sus amigos y las personas que, según señala, conocen cómo es y la están acompañando.

El escrito termina dirigiéndose nuevamente a la ciudad. "A Algeciras no le pido que me dé la razón. Le pido que no olvide que, detrás de todo lo que se está comentando, hay una persona. Que antes de juzgar, escuche. Que antes de señalar, reflexione".

Y cierra con un deseo dirigido a quienes leen sus palabras: "Ojalá nunca tengáis que comprender estas palabras desde el lugar desde el que hoy las escribo".

La joven que ha denunciado a José Ignacio Landaluce por una presunta agresión sexual ha decidido dirigirse públicamente a Algeciras después de los comentarios y dudas surgidos en torno a su testimonio. Lo ha hecho mediante una carta abierta publicada en Europa Sur, en la que relata el impacto que está teniendo la situación sobre su vida y explica que el miedo fue precisamente uno de los motivos por los que tardó tres meses en denunciar.

Militante de Nuevas Generaciones del PP y asesora en el Ayuntamiento de Algeciras, la denunciante ha sido llamada a declarar ante la jueza de Violencia sobre la Mujer para ratificar su denuncia, que ha precipitado la convocatoria de una moción de censura contra Landaluce, después de que el PP le retire su apoyo en el pleno.

La carta de la denunciante comienza dejando clara la intención con la que ha decidido escribir. "No escribo estas palabras para convencer a nadie. Tampoco para pedir que me crean. Las escribo porque, después de todo lo ocurrido, siento la necesidad de dirigirme a mi ciudad, a la gente con la que he crecido y a quienes, sin conocer toda mi historia, ya han decidido qué pensar de mí y de la situación que desgraciadamente me ha tocado vivir", afirma.

La joven pide que el debate público sobre el caso no pierda de vista a las personas implicadas. "Cada persona es libre de pensar y opinar lo que quiera. Pero la libertad de opinar también debería ir acompañada de responsabilidad, de empatía y de un mínimo de humanidad", sostiene.

"Lo conozco desde hace más de 15 años", dice la denunciante

La denunciante reconoce que hasta hace apenas unos meses ella misma habría tenido dificultades para imaginar una situación como la que ahora asegura haber vivido. "Lo conozco desde hace más de 15 años, y jamás me habría imaginado que llegara a pasarme algo así", escribe sobre Landaluce.

La joven explica que lo ocurrido ha supuesto un cambio profundo en su vida. "Hace tres meses yo era una persona totalmente distinta a la que soy hoy. Hay cosas que te cambian por dentro, que te obligan a mirar de otra manera a las personas, al mundo y hasta a ti misma".

Al mismo tiempo, reivindica su vínculo con Algeciras, aunque reconoce que la situación ha llegado a hacerle plantearse alejarse temporalmente de la ciudad.

"Adoro Algeciras. Es mi ciudad, mi casa, el lugar al que pertenezco. Y, sin embargo, hoy hay momentos en los que solo quiero marcharme. Necesito distancia de todo lo que estoy viviendo, de los recuerdos, de las miradas y de los comentarios", relata.

Una parte importante de la carta está dirigida precisamente a quienes cuestionan públicamente su versión. La denunciante dice entender que existan personas que defiendan al denunciado debido a la relación que mantienen con él o a la imagen que tengan sobre su persona. Asegura que ella misma compartió durante muchos años esa percepción.

Especialmente dolorosos le resultan, afirma, algunos mensajes escritos por otras mujeres. "Me duele especialmente leer determinados comentarios de mujeres. No lo digo desde el rencor, sino desde la tristeza de pensar que quizá no somos conscientes del daño que podemos hacer cuando juzgamos a otra mujer sin conocer su historia".

Por qué tardó tres meses en denunciar

La joven dedica también parte de su escrito a responder a una de las cuestiones que asegura haber leído repetidamente desde que trascendió su denuncia: por qué esperó tres meses antes de acudir a denunciar los hechos.

"Si algo me ha frenado, ha sido precisamente el miedo. Miedo a lo que vendría después, a tener que enfrentarme a todo esto, a que se cuestionara mi palabra y a leer comentarios como algunos de los que hoy estoy leyendo", explica.

Añade que temía tener que defenderse públicamente, además de afrontar lo que asegura haber vivido, y considera que parte de esos temores se han materializado después de presentar la denuncia.

Pese a ello, utiliza una de las frases más contundentes de la carta para explicar por qué finalmente decidió dar el paso. "Pero quiero decir algo alto y claro: el miedo ha cambiado de bando". "He decidido dar el paso, denunciar y luchar hasta el final, porque no quiero que el miedo siga decidiendo por mí", afirma.

"Detrás de una denuncia hay una persona", señala

La denunciante insiste en que con la carta no pretende conseguir que quienes han decidido no creer su relato cambien de postura. "Quien haya decidido no creerme probablemente encontrará motivos para seguir haciéndolo", reconoce.

Lo que pide es evitar que el caso se convierta exclusivamente en una sucesión de posicionamientos públicos olvidando las consecuencias personales. "Detrás de una denuncia hay una persona. Una persona que siente, que sufre, que tiene una familia, que tiene miedo y que también tiene derecho a intentar recuperar su vida", escribe.

La joven agradece además el respaldo de su entorno más cercano y las muestras de apoyo recibidas durante estos días. Destaca especialmente a su familia, sus amigos y las personas que, según señala, conocen cómo es y la están acompañando.

El escrito termina dirigiéndose nuevamente a la ciudad. "A Algeciras no le pido que me dé la razón. Le pido que no olvide que, detrás de todo lo que se está comentando, hay una persona. Que antes de juzgar, escuche. Que antes de señalar, reflexione".

Y cierra con un deseo dirigido a quienes leen sus palabras: "Ojalá nunca tengáis que comprender estas palabras desde el lugar desde el que hoy las escribo".

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