La Fiscalía Superior de Andalucía advertía hace unos meses de que el tráfico de drogas presenta ya un "panorama desolador y muy peligroso". La escalada de violencia y el despliegue de los narcos es total, cada vez con más recursos humanos y materiales.
Eso, pese al denodado esfuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que, como hace unos días entre Marbella y Algeciras, siguen desactivando bombas por todo el territorio andaluz, especialmente en las costas de Málaga y puntos de Cádiz como el Campo de Gibraltar o la desembocadura del Guadalquivir en Sanlúcar.
En este contexto, agentes de la Policía Nacional han desarrollado dos operaciones contra el narcotráfico en Marbella y Algeciras que han culminado con importantes incautaciones de droga y armas. En la primera intervención, llevada a cabo en el bosque de Ricmar de Marbella, los agentes localizaron un narcozulo donde se ocultaban 30 fardos con un total de 1.056 kilos de cocaína, además de detener a cuatro personas.
Durante esta actuación, los sospechosos llegaron a disparar contra los agentes para intentar evitar su arresto, como ha informado este miércoles la Policía Nacional, dependiente de un Ministerio del Interior, en manos de Fernando Grande-Marlaska, muy criticado en estos años por el desmantelamiento de Ocon Sur (Organismo de Coordinación de Operaciones contra el Narcotráfico), que fue un grupo de élite de la Guardia Civil creado en 2018 para combatir el narcotráfico en el Campo de Gibraltar.
En este nuevo operativo fueron intervenidas diversas armas largas y cortas, así como material policial que, según la investigación, era utilizado para llevar a cabo los conocidos como vuelcos, robos de droga entre organizaciones criminales.
El operativo en la costa de Marbella
La primera operación se desarrolló en el distrito municipal de Las Chapas, en Marbella, después de que los agentes tuvieran conocimiento de un posible alijo de droga en una zona costera de la provincia de Málaga. Ante esta información, se estableció un dispositivo policial en la zona.
Durante la vigilancia, los investigadores detectaron un vehículo de alta cilindrada que circulaba en dirección a la playa. Ante estos movimientos, los agentes intensificaron el control y supervisaron los distintos puntos de salida del bosque de Ricmar para evitar posibles fugas.
El vehículo permaneció realizando maniobras durante aproximadamente una hora, con movimientos que, según la investigación, buscaban detectar una posible presencia policial. Finalmente, el coche abandonó el lugar, momento en el que los agentes decidieron adentrarse en la zona boscosa.
Un 'vuelco' entre narcos y un tiroteo contra los agentes
En el interior del bosque, los policías localizaron a tres personas —dos de ellas portando subfusiles y chalecos policiales— golpeando a otra persona para robarle la droga, una práctica conocida en el argot policial como “vuelco”.
Tras ser detectados, se produjo una persecución a pie en la que los sospechosos no dudaron en efectuar varias ráfagas de disparos contra los agentes. Finalmente, y tras diversas gestiones policiales en la zona, los cuatro implicados fueron arrestados.
Durante la intervención se incautaron tres vehículos de alta gama, dos de ellos sustraídos. También se intervinieron armas largas consideradas de guerra, entre ellas un AK-47, un fusil de asalto AR15 y un subfusil tipo UZI, además de tres armas cortas, diverso material policial, equipos de transmisiones e inhibidores de frecuencia.
Un 'narcozulo' bajo tierra
Tras asegurar la zona, los agentes iniciaron un rastreo para localizar el estupefaciente. Durante la inspección hallaron un “narcozulo” de grandes dimensiones excavado bajo tierra, utilizado como caleta para ocultar la droga.
En su interior se encontraron 30 fardos de arpillera con un peso total de 1.056 kilos de cocaína. Además, los investigadores localizaron una cámara de videovigilancia que controlaba un camino de acceso al lugar donde se encontraba el escondite.
Los detenidos fueron puestos a disposición judicial como presuntos autores de tentativa de homicidio, tenencia ilícita de armas, delitos contra la salud pública, pertenencia a grupo criminal, robo o hurto de uso de vehículo y falsedad documental.
Un arsenal de armas de guerra en Algeciras
En una segunda operación desarrollada en Algeciras, los agentes intervinieron 25 armas de fuego destinadas a la custodia de estupefacientes en guarderías de droga. En esta actuación fue detenida una persona por su presunta implicación en los hechos.
Las armas fueron localizadas en el interior de un vehículo con placas dobladas. Entre el arsenal incautado se encontraban 19 armas de guerra tipo AK-47 del calibre 7,62 y seis armas cortas de 9 milímetros PB.
Según la investigación, este armamento estaba destinado a la protección de los alijos de droga, lo que evidencia el alto nivel de organización y capacidad armamentística de las redes vinculadas al narcotráfico en la zona.
