Un sacerdote de la Diócesis de Málaga, el P. Carlos Mª Fortes García, ha denunciado públicamente una experiencia que califica como un caso de “fobia anticlerical” vivida en el ámbito de la administración pública sanitaria. El propio sacerdote ha compartido su testimonio tras lo ocurrido en un hospital de Málaga, donde acudía a acompañar a su padre, enfermo desde 2017 de un tumor linfático cuya situación se ha agravado en el último año.
Según explica, su padre ha recibido tratamiento de inmunoterapia en el Hospital Carlos Haya y, como consecuencia de su estado inmunodeprimido, ha sufrido una neumonía severa y actualmente padece una infección por hongos que lo mantiene hospitalizado.
Un incidente en el hospital durante el Día del Padre
El episodio tuvo lugar cuando el sacerdote acudió al hospital en la mañana del Día del Padre. A diferencia de otras ocasiones, en las que suele vestir de forma informal, ese día llevaba alzacuellos debido a que posteriormente debía oficiar misa. En su relato, explica que al llegar a planta fue increpado por una enfermera en el pasillo, quien le pidió “de malas formas y gritando” que no podía permanecer en la habitación junto a su madre.
El sacerdote asegura que respondió con respeto, solicitando que no se le gritara, pero que la situación continuó en un tono elevado. Ante ello, decidió salir y solicitar autorización para poder acompañar a su padre como sacerdote, permiso que le fue concedido. Sin embargo, según su versión, al regresar a la habitación la misma enfermera volvió a entrar “gritando” y, pese a haber explicado que contaba con autorización, se requirió la presencia de seguridad.
Intervención de seguridad y reflexión del sacerdote
Los guardias de seguridad, según indica, actuaron de forma respetuosa, pero procedieron a sacarlo como si estuviera generando un altercado. Este hecho ha llevado al sacerdote a plantearse si la situación habría sido distinta en otras circunstancias. “Y entonces yo me pregunto, si hubiera venido hoy en chándal habría pasado esto. Y si hubiera venido con una vestimenta religiosa distinta, una chilaba, ¿me habrían echado, habría sido el mismo rechazo?”, reflexiona en su testimonio.
El religioso se cuestiona “qué es lo que molesta tanto de un sacerdote que está acompañando a su padre enfermo en el Día del Padre”, y asegura que no expresa estas palabras con rencor, aunque sí con tristeza. “Pensábamos que el anticlericalismo era algo del pasado”, afirma, añadiendo que quizás aún existen actitudes de este tipo en la actualidad.
Pese a lo ocurrido, el sacerdote ha querido destacar de forma expresa la labor del personal sanitario, al que ha calificado como “extraordinario” y “ejemplar” en el trato recibido durante todo el proceso de enfermedad de su padre. Asimismo, ha subrayado la importancia del acompañamiento a los enfermos y el papel de médicos, enfermeros y trabajadores sanitarios, agradeciendo su vocación de servicio en momentos difíciles.
El testimonio concluye con una llamada a la reflexión sobre la convivencia, el respeto y las situaciones que, según señala, pueden generar incomprensión en contextos sensibles como el hospitalario
