La conexión directa de alta velocidad entre Madrid y Málaga ha quedado restablecida este jueves tras más de tres meses de interrupción, en una fecha que coincide con la víspera del puente del primero de mayo, uno de los periodos de mayor movilidad en este corredor ferroviario. La reanudación del servicio supone la recuperación de una de las principales rutas de transporte del país, afectada desde mediados de enero por una sucesión de incidentes.
El origen de la interrupción se sitúa en el accidente ferroviario registrado el 18 de enero en Adamuz. A este episodio se sumaron las intensas lluvias del 4 de febrero en Álora, que provocaron un desprendimiento de tierras y daños relevantes en un muro de contención. La combinación de ambos sucesos obligó al corte de la vía y al despliegue de soluciones provisionales para garantizar la movilidad de los viajeros.
Durante semanas, Renfe puso en marcha un plan alternativo que incluía el traslado en autobús entre Málaga y la estación de Antequera-Santa Ana, desde donde los pasajeros continuaban en tren hasta la capital. En paralelo, las operadoras privadas Iryo y Ouigo suspendieron temporalmente sus servicios en este trayecto ante la imposibilidad de operar con normalidad.
La recuperación del servicio directo ha estado marcada por varios aplazamientos debido a la complejidad de las obras, coordinadas por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias. Aunque desde este jueves los trenes vuelven a circular, lo hacen de forma provisional en vía única, una limitación técnica que se prolongará durante los próximos meses y que condiciona la operativa habitual del corredor.
Los primeros trenes
El primer tren de alta velocidad que ha cubierto el trayecto directo ha partido de Madrid a las 9:50 y tenía prevista su llegada a Málaga a las 12:52. En sentido inverso, el primer servicio ha salido a las 12:00 con llegada a la capital a las 14:58. La reapertura elimina el sistema combinado de tren y autobús, que había alargado los desplazamientos desde las dos horas y 45 minutos habituales hasta cerca de cuatro horas.
Pese a la recuperación, la normalidad aún no es plena. El tiempo de viaje se sitúa ahora en torno a las tres horas, unos 15 minutos más que antes de la interrupción, lo que ha obligado a ajustar horarios y programación. Renfe lidera la oferta con 161 frecuencias semanales, mientras que Iryo y Ouigo han retomado también sus servicios habituales. La intervención, que implicó la retirada de más de 200.000 metros cúbicos de tierra y el despliegue continuo de maquinaria y personal, ha permitido restablecer una infraestructura clave, aunque bajo condiciones aún transitorias.
