La Diócesis de Málaga ha presentado su memoria de actividades y el balance económico correspondiente a 2025. En rueda de prensa, el obispo, José Antonio Satué, destacó especialmente la labor caritativa y asistencial de la Iglesia, que durante el pasado año atendió a 49.126 personas a través de 211 centros repartidos por Málaga y Melilla, sostenidos por la Diócesis, Cáritas y las distintas congregaciones religiosas presentes en el territorio.
De esos recursos, 174 están destinados a mitigar la pobreza. La red asistencial cuenta también con 15 casas para personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad; dos centros de atención a migrantes, refugiados y prófugos; cuatro centros para menores y jóvenes; dos espacios de rehabilitación de drogodependientes y cinco recursos para la promoción de la mujer y la atención a víctimas de violencia, entre otros.
La atención a las personas sin hogar
La falta de una vivienda digna constituye una de las grandes preocupaciones sociales de la Iglesia malagueña, como expresó el prelado. En este ámbito, el Hogar Pozo Dulce, gestionado por Cáritas Diocesana, celebra este año sus bodas de plata. Este recurso nació con motivo del Jubileo del año 2000, como resultado de un gesto diocesano, para acompañar a personas sin hogar que atraviesan situaciones de exclusión social muy cronificadas. En sus 25 años de trayectoria han pasado por sus instalaciones un total de 364 personas.
Otra de las iniciativas más recientes es la Casa de la Esperanza, que acaba de cumplir su primer año de actividad en las dependencias parroquiales de Nuestra Señora de las Angustias, en El Palo. En torno a 120 personas han utilizado ya los distintos servicios que ofrece a quienes viven en la calle: duchas, espacios de descanso con aire acondicionado durante el verano y calefacción en invierno, lavandería, café, conexión wifi y enchufes para cargar los teléfonos móviles.
Durante su intervención, Satué llamo la atención a que "cuando hablamos de centros sociales y de personas atendidas en ellos, hablamos de voluntarios de Cáritas que escuchan cada tarde los problemas de sus vecinos y tratan de echarles una mano, de religiosas que cuidan a mayores y enfermos, de sacerdotes que llevan tres o cuatro pueblos, de trabajadores que viven su profesión dentro de la Iglesia como una vocación de servicio al prójimo, de catequistas que preparan a niños y jóvenes cada semana, de familias que mantienen viva la fe en lugares donde ya quedan pocos vecinos".
El obispo también vinculó la atención social con la conservación del patrimonio religioso: "Y cuando hablamos de conservación de templos, hablamos de algo más que piedras. Hablamos de los lugares donde los malagueños bautizan a sus hijos, se casan y despiden a sus mayores. Templos que están al servicio de todos, creyentes o no», añadió.
Málaga Sacra, la Catedral y la rehabilitación de Santo Domingo
La conservación de edificios y los gastos de funcionamiento constituyeron la principal partida del presupuesto diocesano de 2025, con casi 17 millones de euros para "Disponer de espacios dignos para la celebración, la transmisión de la fe y el ejercicio de la caridad supone un importante esfuerzo económico, al que se suma el valor histórico y artístico de buena parte de los templos, muchos de ellos declarados Bien de Interés Cultural".
En este apartado destaca el Plan Málaga Sacra, impulsado por la Diputación Provincial para financiar obras de rehabilitación en edificios religiosos. Un total de 65 templos de localidades de la provincia han gestionado ya su solicitud para acogerse a este programa. Las actuaciones han comenzado en la iglesia de Daimalos, pedanía de Arenas, y próximamente se iniciarán también en la parroquia de Benaoján y en la capilla del Nazareno de Archidona.
Además, continúan los trabajos en las cubiertas de la Catedral de Málaga. El último avance visible desde la calle ha sido la terminación del frontón triangular clásico concebido en el proyecto original del arquitecto malagueño Antonio Ramos. Las obras, iniciadas el pasado mes de mayo con la colocación de los primeros sillares, han permitido completar una parte del templo que permanecía inacabada desde el siglo XVIII.
Uno de los edificios en Málaga, prioritario de una intervención urgente, es Santo Domingo. Tras los distintos estudios técnicos y arqueológicos encargados por el Obispado, la Diócesis presentará próximamente el proyecto de rehabilitación integral del templo. Con esta actuación se pretende completar la restauración y puesta en valor de los principales edificios religiosos históricos del centro de la ciudad: Santiago Apóstol, Santos Mártires Ciriaco y Paula, San Juan Bautista y el Sagrario de la Catedral, donde actualmente se ejecuta una obra de estabilización del terreno.
La intervención en Santo Domingo queda ahora pendiente del visto bueno de la Consejería de Cultura y del Ayuntamiento, así como de la obtención de los fondos necesarios. La intención de la Diócesis es acometer los trabajos cuanto antes.
La actividad evangelizadora y educativa
La memoria de 2025 recoge también los datos de la labor evangelizadora de la Iglesia malagueña, que cuenta con 297 sacerdotes, 591 religiosos y religiosas, 143 monjas de clausura, 22 diáconos permanentes y 4.500 catequistas. Esta actividad se desarrolla desde 250 parroquias y 17 monasterios.
En el ámbito educativo, la Diócesis dispone de 28 colegios diocesanos y 36 centros de titularidad canónica, en los que estudian cerca de 37.000 alumnos. Estos centros dan empleo a unas 8.400 personas, entre docentes y personal no docente. Málaga cuenta, además, con 171 misioneros y 17 familias en misión.
La celebración de los principales momentos de la vida cristiana continúa teniendo un importante reflejo en los templos. Durante el pasado año se registraron casi 14.000 celebraciones entre bautizos, confirmaciones, primeras comuniones y matrimonios.
En definitiva, el balance económico ofrecido por el obispo malacitano sitúa la conservación de edificios y los gastos de funcionamiento como el capítulo de mayor cuantía, con casi 17 millones de euros, "una partida que refleja el esfuerzo que supone mantener la red de templos y espacios desde los que la Iglesia desarrolla su actividad religiosa, social y asistencial".
La Diócesis de Málaga ha presentado su memoria de actividades y el balance económico correspondiente a 2025. En rueda de prensa, el obispo, José Antonio Satué, destacó especialmente la labor caritativa y asistencial de la Iglesia, que durante el pasado año atendió a 49.126 personas a través de 211 centros repartidos por Málaga y Melilla, sostenidos por la Diócesis, Cáritas y las distintas congregaciones religiosas presentes en el territorio.
De esos recursos, 174 están destinados a mitigar la pobreza. La red asistencial cuenta también con 15 casas para personas mayores, enfermos crónicos y personas con discapacidad; dos centros de atención a migrantes, refugiados y prófugos; cuatro centros para menores y jóvenes; dos espacios de rehabilitación de drogodependientes y cinco recursos para la promoción de la mujer y la atención a víctimas de violencia, entre otros.
La atención a las personas sin hogar
La falta de una vivienda digna constituye una de las grandes preocupaciones sociales de la Iglesia malagueña, como expresó el prelado. En este ámbito, el Hogar Pozo Dulce, gestionado por Cáritas Diocesana, celebra este año sus bodas de plata. Este recurso nació con motivo del Jubileo del año 2000, como resultado de un gesto diocesano, para acompañar a personas sin hogar que atraviesan situaciones de exclusión social muy cronificadas. En sus 25 años de trayectoria han pasado por sus instalaciones un total de 364 personas.
Otra de las iniciativas más recientes es la Casa de la Esperanza, que acaba de cumplir su primer año de actividad en las dependencias parroquiales de Nuestra Señora de las Angustias, en El Palo. En torno a 120 personas han utilizado ya los distintos servicios que ofrece a quienes viven en la calle: duchas, espacios de descanso con aire acondicionado durante el verano y calefacción en invierno, lavandería, café, conexión wifi y enchufes para cargar los teléfonos móviles.
Durante su intervención, Satué llamo la atención a que "cuando hablamos de centros sociales y de personas atendidas en ellos, hablamos de voluntarios de Cáritas que escuchan cada tarde los problemas de sus vecinos y tratan de echarles una mano, de religiosas que cuidan a mayores y enfermos, de sacerdotes que llevan tres o cuatro pueblos, de trabajadores que viven su profesión dentro de la Iglesia como una vocación de servicio al prójimo, de catequistas que preparan a niños y jóvenes cada semana, de familias que mantienen viva la fe en lugares donde ya quedan pocos vecinos".
El obispo también vinculó la atención social con la conservación del patrimonio religioso: "Y cuando hablamos de conservación de templos, hablamos de algo más que piedras. Hablamos de los lugares donde los malagueños bautizan a sus hijos, se casan y despiden a sus mayores. Templos que están al servicio de todos, creyentes o no», añadió.
Málaga Sacra, la Catedral y la rehabilitación de Santo Domingo
La conservación de edificios y los gastos de funcionamiento constituyeron la principal partida del presupuesto diocesano de 2025, con casi 17 millones de euros para "Disponer de espacios dignos para la celebración, la transmisión de la fe y el ejercicio de la caridad supone un importante esfuerzo económico, al que se suma el valor histórico y artístico de buena parte de los templos, muchos de ellos declarados Bien de Interés Cultural".
En este apartado destaca el Plan Málaga Sacra, impulsado por la Diputación Provincial para financiar obras de rehabilitación en edificios religiosos. Un total de 65 templos de localidades de la provincia han gestionado ya su solicitud para acogerse a este programa. Las actuaciones han comenzado en la iglesia de Daimalos, pedanía de Arenas, y próximamente se iniciarán también en la parroquia de Benaoján y en la capilla del Nazareno de Archidona.
Además, continúan los trabajos en las cubiertas de la Catedral de Málaga. El último avance visible desde la calle ha sido la terminación del frontón triangular clásico concebido en el proyecto original del arquitecto malagueño Antonio Ramos. Las obras, iniciadas el pasado mes de mayo con la colocación de los primeros sillares, han permitido completar una parte del templo que permanecía inacabada desde el siglo XVIII.
Uno de los edificios en Málaga, prioritario de una intervención urgente, es Santo Domingo. Tras los distintos estudios técnicos y arqueológicos encargados por el Obispado, la Diócesis presentará próximamente el proyecto de rehabilitación integral del templo. Con esta actuación se pretende completar la restauración y puesta en valor de los principales edificios religiosos históricos del centro de la ciudad: Santiago Apóstol, Santos Mártires Ciriaco y Paula, San Juan Bautista y el Sagrario de la Catedral, donde actualmente se ejecuta una obra de estabilización del terreno.
La intervención en Santo Domingo queda ahora pendiente del visto bueno de la Consejería de Cultura y del Ayuntamiento, así como de la obtención de los fondos necesarios. La intención de la Diócesis es acometer los trabajos cuanto antes.
La actividad evangelizadora y educativa
La memoria de 2025 recoge también los datos de la labor evangelizadora de la Iglesia malagueña, que cuenta con 297 sacerdotes, 591 religiosos y religiosas, 143 monjas de clausura, 22 diáconos permanentes y 4.500 catequistas. Esta actividad se desarrolla desde 250 parroquias y 17 monasterios.
En el ámbito educativo, la Diócesis dispone de 28 colegios diocesanos y 36 centros de titularidad canónica, en los que estudian cerca de 37.000 alumnos. Estos centros dan empleo a unas 8.400 personas, entre docentes y personal no docente. Málaga cuenta, además, con 171 misioneros y 17 familias en misión.
La celebración de los principales momentos de la vida cristiana continúa teniendo un importante reflejo en los templos. Durante el pasado año se registraron casi 14.000 celebraciones entre bautizos, confirmaciones, primeras comuniones y matrimonios.
En definitiva, el balance económico ofrecido por el obispo malacitano sitúa la conservación de edificios y los gastos de funcionamiento como el capítulo de mayor cuantía, con casi 17 millones de euros, "una partida que refleja el esfuerzo que supone mantener la red de templos y espacios desde los que la Iglesia desarrolla su actividad religiosa, social y asistencial".
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