Una niña de tan solo seis años está en el centro de una investigación abierta en un colegio concertado de Málaga después de que su familia detectara que la menor presentaba marcas en el cuello y en los brazos. La situación ha llevado a la Delegación Territorial de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de Málaga a activar el protocolo de acoso escolar, mientras el Servicio de Inspección trabaja para esclarecer lo ocurrido.
Fue la propia familia quien dio la voz de alarma. Al advertir las marcas en el cuerpo de la pequeña, los padres acudieron al centro educativo en busca de explicaciones y alertaron de una posible situación de acoso. A partir de ese momento, las autoridades educativas pusieron en marcha los mecanismos establecidos para este tipo de situaciones.
El protocolo se activa sin indicios previos
Fuentes de la Consejería han señalado a EFE que el protocolo se activó en el momento en que tuvieron conocimiento de los hechos, "sin que con carácter previo al suceso se tuvieran indicios de ello o comunicaciones anteriores de la familia". Es decir, ni el centro ni la administración educativa habrían recibido señales de alerta antes de que la familia denunciara la situación.
El Servicio de Inspección de la Delegación se encuentra actualmente recabando información para determinar exactamente qué ocurrió con la menor y en qué circunstancias aparecieron esas marcas en su cuerpo. La investigación está en curso y, por el momento, no se han hecho públicos más detalles sobre los hechos ni sobre la autoría de la presunta agresión.
El caso pone de nuevo sobre la mesa la importancia de los mecanismos de detección temprana del acoso escolar y del papel fundamental que juegan las familias a la hora de identificar señales que pueden pasar desapercibidas en el entorno escolar. La corta edad de la presunta víctima, apenas seis años, añade una capa especial de gravedad a un caso que las autoridades educativas malagueñas ya han colocado en el centro de su atención.
