Brutal agresión en un instituto de Fuengirola: hospitalizado un menor de 14 años con doble fractura de la mandíbula

La Fiscalía de Menores se ha hecho cargo del caso después de que otro adolescente, compañero de clase de la víctima, fuera detenido por la Policía Nacional por unas lesiones que han provocado al herido una doble fractura mandibular

Una clase de un instituto en una imagen de archivo.
18 de abril de 2026 a las 11:12h

Un menor de 14 años ha tenido que ser hospitalizado tras sufrir una grave agresión en un instituto de Fuengirola, en un caso que ya investiga la Fiscalía de Menores. Según ha explicado la familia de la víctima, el supuesto agresor es otro adolescente de su misma clase, que fue detenido por la Policía Nacional después de que el golpe le ocasionara lesiones de gran alcance. Los hechos ocurrieron el jueves 16 de abril, por la mañana, durante un cambio de clase.

Según el testimonio del menor agredido, recibió un fuerte puñetazo en la boca en el momento en que se giraba. Ese golpe, siempre según la versión trasladada por la familia, le provocó una doble fractura mandibular y la pérdida de una pieza dental. De acuerdo con ese mismo relato, antes del ataque el supuesto agresor le habría increpado para que “no lo mirase”.

Un grupo de alumnos en una clase en Andalucía

Acto seguido, y presuntamente aprovechando que la víctima estaba de espaldas, habría llevado a cabo la agresión. El menor contó además a sus padres que, desde el curso pasado, venía sufriendo amenazas por parte de este adolescente y de otros menores, aunque hasta ahora la situación no había derivado en violencia física.

La familia habla de acoso y pide explicaciones

La intervención policial se produjo después de que el propio centro escolar diera aviso de lo ocurrido. Según las fuentes, un profesor tuvo que mediar para separar a los adolescentes y alertó a las fuerzas de seguridad al comprobar que el menor sangraba abundantemente. Fue entonces cuando los agentes procedieron al arresto del presunto agresor.

El adolescente detenido, que no tiene antecedentes, quedó en libertad esa misma tarde por orden de la Fiscalía de Menores, que ha asumido la investigación del caso. Mientras tanto, la situación del menor herido es de especial gravedad. Según detalla su padre, tendrá que someterse a una intervención quirúrgica para que le sean implantadas placas de titanio a ambos lados de la mandíbula con el fin de reconstruir su estructura ósea.

Unos jóvenes sostienen pancartas en una manifestación contra el acoso escolar. JUAN CARLOS TORO

La familia sostiene que no se trata de un episodio aislado, sino de un caso enmarcado en una situación de acoso escolar. Según su versión, ya habían solicitado previamente al centro que ambos alumnos no compartieran clase. “Cinco personas le amenazaban por los pasillos; le decían que le iban a partir la cara al salir”, afirma el padre del menor agredido.

Ese testimonio sitúa el episodio en un contexto más amplio de tensión previa dentro del entorno escolar. La familia de la víctima insiste en que existían amenazas anteriores y que el menor venía soportando esa presión desde hacía tiempo, una circunstancia que ahora, tras la agresión, ha cobrado una dimensión mucho más grave.

La familia del supuesto agresor niega el ‘bullying’

Frente a esa versión, según ha podido saber este diario, la familia del supuesto agresor niega que exista una situación de ‘bullying’. Su interpretación del altercado apunta a conflictos previos en el ámbito deportivo, ya que ambos adolescentes coincidían en entrenamientos de fútbol, y sitúa ahí el origen del enfrentamiento.

Por su parte, fuentes de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía han señalado que la Delegación Territorial, a través del Servicio de Inspección, está recabando información sobre el incidente. Las mismas fuentes precisan además que, con carácter previo a este suceso, el centro educativo no tenía indicio alguno que apuntara a la existencia de acoso escolar.

Pancartas contra el bullying

Esas fuentes añaden igualmente que tampoco constaba comunicación por parte de las familias antes de la agresión. De este modo, la investigación queda ahora abierta en varios frentes: el judicial, bajo la tutela de la Fiscalía de Menores; el policial, tras la actuación inicial de la Policía Nacional; y el educativo, con la recopilación de información por parte de la administración andaluza.

El caso ha sacudido a la comunidad educativa de Fuengirola por la gravedad de las lesiones sufridas por la víctima y por las distintas versiones que ya rodean lo ocurrido. Mientras el menor permanece hospitalizado y a la espera de cirugía, el foco está puesto en esclarecer si la agresión fue un episodio aislado o la culminación de una situación previa de amenazas dentro del ámbito escolar.

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María Crisol

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