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Daniel Valero es uno de los youtubers más célebres nacidos en Jerez. Siempre ha sido una persona muy tímida e introvertida. No obstante, consiguió mostrar su otro 'yo', su alter ego, a través de vídeos que sube semanalmente a la red social de vídeos Youtube. Su exposición en esta plataforma comenzó sobre 2010. Con tan solo 17 años Daniel, o mejor dicho Tigrillo, cogió una cámara -la que tuviera a mano-, se postró delante de ella y empezó a hablarle con total sinceridad acerca de sus inquietudes y cosas que le indignaban.

Actualmente tiene más de 20.000 seguidores en Youtube y algo más de 9.000 seguidores en Twitter. Ha hecho colaboraciones con otros youtubers famosos como Holly Molly, Juanmasaurus, Adelita Power (otra jerezana) o Terafobia. Empezó a darse cuenta de que tenía repercusión en Internet cuando en la Comic Con de Jerez de 2012 una persona le reconoció por sus vídeos: "Yo flipé. Me estaban reconociendo, me estaban pidiendo una foto, es como: ¿por qué? si yo no soy nadie". Ahora le parece de lo más normal que lo paren por la calle.

Daniel compagina su canal con ser reportero y responsable del departamento de comunicación del programa Jumping To Fame (en 8TV Andalucía) además de cursar el Grado en Periodismo en Sevilla. A día de hoy ejercer de monologuista gracias a que la productora Microlibre le echó el guante cuando estuvo haciendo monólogos en una gira con otros youtubers. "Lo principal ha sido siempre Youtube, durante muchos años solo me he dedicado a hacer eso y lo tenía como algo alternativo, no como algo tan serio. Posteriormente Youtube me ha dado muchísimas oportunidades. Escribí un libro junto con otros youtubers, participé como invitado en programas de radio o en entrevistas", comenta Dani sobre las ventajas que le ha dado colgar sus vídeos a la web. El pasado viernes 17 de julio estuvo en la terraza Fanatic de Sevilla haciendo de telonero del cómico Ignatius Farray, donde se enfrentó a un público desconocido tanto para él, como él mismo para ellos.

"Solamente hay unas pocas personas en España que pueden vivir de Youtube"

Él piensa vivir de su propio canal en Youtube. "Hace unos cuantos años yo tenía el sueño que tenemos todos los youtubers: Voy a tener muchísimo éxito, voy a tener muchísimas visitas y entre el dinero del famoso partner y las empresas que me van a contratar para que haga publicidad o para que trabaje con ellas seguro que me va a dar para vivir. Obviamente te das cuenta de que eso es utópico, que solamente hay unas pocas personas en España que pueden hacerlo, pero que por el contrario a través de Youtube hay muchísimas otras formas de ganarse la vida".

Explica que el hecho de mostrarse a través de Youtube le sirve como un tipo de videocurrículum en el que todo aquel que accede a su canal puede observarle y solicitarle trabajo sin necesidad de que él demande uno: "Es gente que por cualquier cosa me ve y me llama. La verdad es que todo me ha venido caído del cielo, por así decirlo. Bueno, suena a que no me lo merezco pero he trabajado mucho, he puesto mucho empeño, son muchos años ya haciendo vídeos". Se podría decir que por un lado usa Youtube como escaparate para las empresas, ha tenido la suerte de utilizarlo como unas prácticas en las que demuestra su experiencia -tanto para hablar delante de cámara, como para edición de vídeo-. Y también para encontrarse a sí mismo y luchar por lo que quiere.

"Mis vídeos son una proyección de mí y de mi forma de pensar, es decir, yo siempre digo que busco un mundo más respetuoso. Yo soy una persona que vive cabreada las 24 horas del día, en el buen sentido: indignado, que quiero cambiar el mundo y todo eso", explica el Tigrillo que hay dentro de Daniel Valero. Él va más allá, no quiere quedarse sentado viviendo en lo obsoleto, piensa que hay muchas cosas que cambiar, por lo que aclara: "Generalmente vivimos en un mundo de mierda: machista, homófobo, tránsfobo y racista; yo sé que me voy a morir y no voy a ver un mundo en el que lo que está fuera de lo normativo haya sido normalizado pero, yo me voy a morir luchando por ello y por todas esas personas que sufren cualquier tipo de discriminación".

Como en cualquier recoveco de Internet, la gente pasa por anónima y se encuentra con la potestad de juzgar y criticar a las personas que circulan por la red. A Daniel le han llovido críticas, sobre todo por su aspecto: "Recibo una grandísima cantidad de comentarios destructivos que no les puedo hacer caso porque son los típicos de: Córtate el pelo, haz músculos y vive como un hombre. Como lo que ellos tradicionalmente entienden como un hombre". Él declara en alguno de sus vídeos que no se considera ni hombre ni mujer. Es homosexual, pero su tendencia sexual no implica un género a la hora de identificarse. Daniel se incluye dentro del colectivo transgénero, que no es lo mismo que transexual.

"No podemos seguir viviendo en un mundo en el que según con los genitales que hayas nacido, te asignan un rol"

"Una persona transgénero es una persona que no se identifica con la identidad de género que se le ha asignado al nacer según sus genitales. Yo me identifico como persona transgénero porque yo no me identifico como hombre y tampoco como mujer. No podemos seguir viviendo en un mundo en el que según con los genitales que hayas nacido, te asignen un rol, un estándar, un patrón de comportamiento", mientras que la transexualidad conlleva cambiarse de genitales. Para que nos sea más fácil de entender, en la mayoría de los papeles oficiales o encuestas tenemos que tachar una casilla en la que debemos especificar si somos 'hombre' o 'mujer', a Dani le gustaría que hubiera una casilla al lado que indicara 'otro'.

Su enfoque es claro, él reflexiona sobre lo establecido, lo que se impone como lo 'normal' y reivindica una mente más abierta y tolerante: "Respeto muchísimo a todas esas personas que les hace felices el rol de comportamiento (cisgénero), pero hay una minoría que vive totalmente discriminada, que vive encerrada. Es como si los encierras en una jaula. Tú no puedes pedirle a alguien que siga un patrón de comportamiento, de vestimenta e incluso de vida sexual y amorosa solo porque tradicionalmente siempre ha sido así". Recibe cantidad de críticas y comentarios destructivos acerca de su proclamación como persona transgénero; una persona le preguntó que si no era ni hombre ni mujer qué era, si se podía sentir mesa. A lo que él responde: "A mí me parecería perfecto si te sintieses mesa, haz lo que quieras pero a mí me dejas en paz".

Hace poco estuvo "tremendamente enganchado" a un reality estadounidense en el que un conjunto de drag queens compiten entre ellas, RuPaul's Drag Race. Daniel aclara lo que significa vestirse de drag queen y que no tiene nada que ver con su disconformidad de rol de género. El programa hizo que se interesase por el mundo drag, y a raíz de ahí, en pocos meses se ha ido nutriendo de su cultura, su jerga y sus caracterizaciones. Daniel confiesa que "en España esto se confunde mucho", y posteriormente aclara: "Yo no me visto de mujer. No creo que la ropa tenga género. Yo hago drag. El drag es una parodia histriónica de los estereotipos que se tienen sobre la mujer. Es una forma de reírse de esos prejuicios y de esos estereotipos, es decir, la gente dice que las mujeres tienen que maquillarse, llevar faldita y llevar tacones y tienen que ser muy femeninas. Una drag queen se burla de ello y lo lleva al extremo".

"Yo hago drag. El drag es una parodia histriónica de los estereotipos que se tienen sobre la mujer"

La parte más divertida de Tigrillo nos habla sobre su desmesurada pasión por las poperas españolas como Natalia, Ruth Lorenzo o Chenoa. Entre risas comenta que Chenoa es un personaje que ha tomado todo lo negativo que tiene la fama y lo ha convertido en humor, asegura que ella ha cambiado la forma de ver la vida: "Antes el ciclo de la vida era como: naces, creces, te reproduces y mueres. Y ahora es como: naces, creces, dejas a Chenoa y mueres. Yo sigo afectado porque Bisbal la dejase. Cada desamor que ha sufrido Chenoa es como si yo lo hubiese sufrido también".

"En Jerez no se desarrolla en absoluto ningún tipo de actividad ni ningún tipo de lucha para colectivos que están más discriminados y que son más minoritarios"

Pero como la variedad inusitada que cubre la temática de los vídeos de Dani, él se sincera ante lavozdelsur.es para opinar acerca de la mentalidad que desprende la ciudad de Jerez. "En cuanto a mentalidad, Jerez es un pueblo, un pueblo muy antiguo pero muy grande. Aquí no se desarrolla en absoluto ningún tipo de actividad ni ningún tipo de lucha para colectivos que están más discriminados y que son más minoritarios". Reconoce que la gente en Jerez no puede vestir de forma alternativa. "Aquí la gente te va a tirar piedras, te va a insultar" comenta. Daniel admite que cuando está en su ciudad se limita más a la hora de vestirse, tiene una personalidad fuerte, pero confiesa que recibe insultos a diario solo por su aspecto físico: "Yo no puedo pasar un día en la calle sin que nadie me grite algo. Me gritan de todo: maricón, friki…" Incluso llegó a ser vapuleado por ello: "A mí ya me han pegado una vez entre un montón de tíos y ya no quiero que vuelva a pasar porque no fue una experiencia divertida". Daniel (y Tigrillo) demuestran que su guerra es contra la discriminación. El tándem que conforman el Daniel tímido y el profesional -de la profesión- aseguran que van a morir luchando para que todas esas personas que se salen de lo normalizado dejen de sufrir cualquier tipo de exclusión o desaprobación.

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