Amenazas de muerte, insultos, agresiones, vandalismo... Una docena de propietarios no aguantan más la situación y piden "ayuda".

“Hay una vecina que tiene atemorizado a todo el bloque. ¡Necesitamos ayuda ya!”. El mensaje desesperado, escrito en letras rojas, puede leerse en una pancarta en el bloque 8 de la calle Doctor Arruga, del Polígono de San Benito. Una docena de vecinos, comerciantes y hosteleros de los alrededores afirman vivir atemorizados ante las amenazas, insultos, agresiones y actos vandálicos que sufren a costa de otra vecina. Aunque el problema no es nuevo, explican que se ha intensificado en los últimos seis meses.

La mujer, que vive en el edificio con su madre, anciana, la ha tomado con varios vecinos desde que éstos dejaran de darle dinero. “Esto era como el impuesto de la mafia. Venía a tu casa, te pedía dinero, se lo dabas y te dejaba tranquila, pero cuando ya le dijimos que no empezaron los problemas”, señala la presidenta de la comunidad, que prefiere mantener el anonimato y que añade que la vecina en cuestión no tiene problemas económicos. “Su madre recibe una buena pensión, pide dinero para sus vicios”, dice María del Mar, otra inquilina del bloque a la que la problemática vecina le echó la cruz porque no quiso testificar a favor suya en un juicio en el que se le acusaba de los delitos de lesiones y amenazas.

“Vino al bar, después de llevarse todo el día bebiendo y debiendo además dinero. Pidió una cerveza y le dijimos que ya no le servíamos, y empezó a molestar a los clientes y a cogerles sus copas. Luego mi marido le dijo que se fuera y ella le pegó en la cara y empezó a darle patadas”, afirma la propietaria de una cafetería situada justo debajo del bloque y que tampoco quiere que se refleje su nombre. “Ella lo que dice es que va a conseguir cerrarnos el bar”, lamenta. Desde luego, ya hay clientes que han dejado de acudir al local ante el temor de que pueda aparecer o de que les caiga del cielo huevos, aceite o naranjas. “Su ventana da a la puerta del bar y lo tiene fácil. Cada dos por tres tenemos que limpiar esto”.

El problema de convivencia se agrava porque hay niños y personas mayores implicadas. “A mis hijos los arrinconó y les dijo que me iba a matar”, afirma la presidenta de la comunidad. Afortunadamente la situación no ha llegado a eso, pero sí a una agresión, con un palo y en su rostro, que le obligó a estar ingresada unos días en el hospital.Los nietos de Mercedes, de 80 años, también tienen miedo. A pesar de su avanzada edad, la vecina no tiene ‘piedad’ con ella. “Perdió las llaves del bloque y me las pidió para hacerle unas copias. Bueno, me las cogió, mejor dicho, porque me las quitó de las manos. Estuve cuatro horas sin llaves. Por precaución cambié la cerradura de mi puerta y cuando se enteró se puso como una fiera y me dijo de todo. A mi hija la cogió por el cuello y la amenazó de muerte”, señala la anciana.

Ana, otra vecina, lleva relativamente poco tiempo en el bloque, solo cuatro años, tiempo suficiente para que también la haya tomado con ella. Enviudó hace unos meses tras una larga enfermedad de su marido. “Le dio una muerte muy mala”, lamenta. Y es que los golpes en las paredes y los gritos a altas horas de la madrugada se hicieron constantes por parte de la conflictiva vecina. “Cuando mi marido murió, llegando yo del tanatorio se puso a reír delante mía”. Ahí no queda todo. Últimamente Ana ha tenido que aguantar cosas tan desagradables como encontrarse la puerta y el pomo de su piso impregnados de excremento. Y no precisamente de perro.

La situación ha llegado a tal extremo que el pasado mayo la comunidad de propietarios se reunió para estudiar qué medidas tomar. Se llegó a la conclusión de que no se le podía pasar ni una más a la vecina y de que ese ‘impuesto revolucionario’ que exigía a algunos vecinos tenía que acabar. Eso derivó en una actitud aún más agresiva, relatan los afectados, por lo que las denuncias comenzaron a lloverle, más si cabe después de amenazar con un cuchillo a varias personas. “La Policía ya está harta de venir aquí, ellos son los que nos animaron a que denunciáramos”, afirma la presidenta del bloque.

Hasta el momento, la polémica mujer ha sido condenada ya varias veces, en su mayoría por delitos de lesiones leves y amenazas, además de perder juicios por denuncias falsas contra sus vecinos. Y aunque alguno de ellos ya se ha planteado más de una vez dejar el bloque, de momento aguantan, con la esperanza de que al menos su denuncia pública sirva para algo.

En cuanto a la vecina, este medio ha querido conocer su opinión sobre el tema. La única respuesta que hemos recibido de ella es que no tenía tiempo para atendernos.  

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