Una casa, una mujer y 500 años de historia: el convento de Santa Rita en pleno corazón histórico de Jerez
La comunidad de religiosas del convento de Santa María de Gracia, conocido como Santa Rita, alcanza este 3 de octubre los cinco siglos desde su fundación, bajo una historia marcada por el patrimonio, el arte y la vida religiosa en pleno corazón de Jerez
Entrada de la capilla del convento de Santa María de Gracia, comunmente conocido como Santa Rita. -
El Convento de Santa María de Gracia, conocido popularmente en Jerez como convento de Santa Rita, alcanza este sábado 3 de octubre de 2026 los 500 años desde su fundación y establecimiento. Cinco siglos después de que Francisca de Trujillo y Gil de Sanabria impulsara en 1526 la creación de un monasterio femenino, una comunidad de religiosas contemplativas de la Orden de San Agustín continúa habitando el mismo enclave y manteniendo viva la finalidad para la que nació.
Con la llegada de la efeméride, se culmina un Año Jubilar desarrollado entre el 3 de octubre de 2025 y el 3 de octubre de 2026, concedido por la Santa Sede, que se ha conmemorado con celebraciones religiosas, conferencias y actividades culturales, además de iniciativas destinadas a mostrar una parte del patrimonio que durante siglos ha permanecido tras los muros de la clausura.
Acceso al torno del obrador de repostería del convento de Santa Rita.
-
MANU GARCÍA
La historia comenzó en 1526 con una mujer: Francisca de Trujillo, quien cedió su vivienda y otros bienes a la Orden de San Agustín para establecer un monasterio femenino. Las escrituras relacionadas con aquella fundación fueron otorgadas los días 3 y 4 de octubre de 1526, y las casas se encontraban en la antigua collación de San Juan y en ellas ya se habían acondicionado altares, locutorio y tribuna.
Así las cosas, Francisca de Trujillo no se limitó a ejercer como benefactora, sino que, tras transformar su residencia en convento, recibió el hábito agustino y se convirtió en la primera priora del monasterio. El establecimiento recibió inicialmente la advocación de Nuestra Señora de la Concepción, aunque posteriormente adoptaría la de Santa María de Gracia.
De una casa del siglo XVI a un complejo conventual
Parte de aquella historia primitiva todavía puede rastrearse físicamente. La vivienda fundacional estaba situada en el entorno de la actual calle Siete Revueltas y, pese a las profundas transformaciones sufridas por el complejo durante cinco siglos, permanece una antigua portada de aquella casa y los estudios sobre arquitectura doméstica medieval jerezana la relacionan con un reducido grupo de fachadas civiles de finales del siglo XV o comienzos del XVI.
El gran cambio arquitectónico llegaría aproximadamente un siglo después. Hacia 1626 se levantaba el nuevo templo conventual frente al Palacio de los Ponce de León, con una iglesia de arquitectura relativamente sobria, bóveda de cañón con lunetos dividida por arcos fajones, mientras que su retablo mayor —de autor desconocido— ha sido situado aproximadamente en el segundo tercio del siglo XVII, aunque durante el XVIII el templo experimentaría nuevas reformas.
Los cinco siglos de presencia agustina permitieron además reunir un notable patrimonio artístico, alimentado en buena medida por donaciones, legados y las dotes aportadas por las familias de las religiosas. Esculturas, pinturas, objetos litúrgicos, platería, documentos y piezas devocionales fueron incorporándose generación tras generación a los bienes de la comunidad.
Entre los nombres vinculados a obras conservadas en el monasterio aparecen escultores como Francisco Camacho de Mendoza, Diego Roldán, Cristóbal Ramos o Blas Molner. Las investigaciones han propuesto asimismo la atribución a Camacho de Mendoza del San Agustín conservado en Santa María de Gracia, mientras que una pequeña Dolorosa y un San Juan han sido relacionados estilísticamente con Antonio Asensio de la Cerda.
La elaboración de productos de repostería es una de las principales vías de financiación del convento en la actualidad.
-
MANU GARCÍA
Cinco siglos de patrimonio detrás de la clausura
El patrimonio del convento no se limita a las artes plásticas. Entre sus testimonios documentales sobresale el primer libro de profesiones, iniciado en 1526, una fuente que permite adentrarse en la composición de la comunidad y conocer aspectos relacionados con las genealogías, las dotes, la procedencia social de las religiosas, el patrimonio, la religiosidad femenina y la estructura social del Jerez moderno.
Parte de este universo habitualmente oculto tras la clausura pudo contemplarse en la exposición Porta Coeli, organizada con motivo del V centenario. La muestra reunió 32 piezas representativas de los bienes conservados, aunque estas suponían únicamente una pequeña parte del patrimonio de la comunidad.
La exposición 'Porta Coeli' muestra una parte del tesoro artísitico del convent ode Santa Rita
-
Manu García
La historia del monasterio también ha estado acompañada de transformaciones y pérdidas. Después de numerosas reformas y demoliciones ha desaparecido una parte importante de sus estructuras históricas. Entre los elementos que han sobrevivido destacan la iglesia, las portadas del templo y del compás y la portada correspondiente a la primitiva casa de Siete Revueltas.
Y aunque su denominación histórica continúa siendo Santa María de Gracia, la devoción a Santa Rita de Casia terminó otorgándole una segunda identidad profundamente arraigada entre los jerezanos. Junto a ella, el universo devocional del monasterio tiene otras tres referencias principales: Santa María de Gracia, San Agustín y el Niño Milagroso.
Un convento que continúa siendo convento
Ahí reside precisamente una de las singularidades de este quinto centenario, ya que Santa María de Gracia no es un antiguo monasterio transformado en museo, hotel, espacio cultural o edificio administrativo. Quinientos años después, continúa siendo un monasterio agustino contemplativo, manteniendo esencialmente la función para la que fue creado en 1526.
Esa continuidad tuvo una expresión especialmente significativa en mayo de 2026, cuando una nueva religiosa realizó allí su profesión solemne, incorporándose plenamente a la comunidad durante el propio Año Jubilar del V centenario. El convento conserva así simultáneamente su condición de monumento histórico, depósito patrimonial y comunidad religiosa viva.
Un grupo de hermanas elaboran dulces navideños en el obrador del convento de Santa Rita en Jerez, en una imagen de archivo.
-
MANU GARCÍA
La conmemoración alcanzará su fecha central este 3 de octubre, cuando se cumplen exactamente cinco siglos de la fundación y establecimiento de la comunidad. Entre los actos previstos para culminar la efeméride se encuentra una función solemne presidida por el obispo de Asidonia-Jerez y, al día siguiente, una salida extraordinaria del Niño Milagroso y un besamanos extraordinario de Santa María de Gracia.
Cinco siglos después, la decisión tomada por Francisca de Trujillo sigue teniendo continuidad tras los mismos muros. Las religiosas agustinas mantienen en aquel enclave una forma de vida contemplativa que enlaza con la comunidad nacida en 1526. El V centenario conmemora así no solo la antigüedad de un edificio, sino 500 años de presencia agustina, patrimonio, espiritualidad y relación con Jerez. Santa María de Gracia permanece como uno de esos escasos lugares de la ciudad donde todavía puede trazarse un vínculo prácticamente directo entre el Jerez de 1526 y el Jerez de 2026.
El Convento de Santa María de Gracia, conocido popularmente en Jerez como convento de Santa Rita, alcanza este sábado 3 de octubre de 2026 los 500 años desde su fundación y establecimiento. Cinco siglos después de que Francisca de Trujillo y Gil de Sanabria impulsara en 1526 la creación de un monasterio femenino, una comunidad de religiosas contemplativas de la Orden de San Agustín continúa habitando el mismo enclave y manteniendo viva la finalidad para la que nació.
Con la llegada de la efeméride, se culmina un Año Jubilar desarrollado entre el 3 de octubre de 2025 y el 3 de octubre de 2026, concedido por la Santa Sede, que se ha conmemorado con celebraciones religiosas, conferencias y actividades culturales, además de iniciativas destinadas a mostrar una parte del patrimonio que durante siglos ha permanecido tras los muros de la clausura.
Acceso al torno del obrador de repostería del convento de Santa Rita.
-
MANU GARCÍA
La historia comenzó en 1526 con una mujer: Francisca de Trujillo, quien cedió su vivienda y otros bienes a la Orden de San Agustín para establecer un monasterio femenino. Las escrituras relacionadas con aquella fundación fueron otorgadas los días 3 y 4 de octubre de 1526, y las casas se encontraban en la antigua collación de San Juan y en ellas ya se habían acondicionado altares, locutorio y tribuna.
Así las cosas, Francisca de Trujillo no se limitó a ejercer como benefactora, sino que, tras transformar su residencia en convento, recibió el hábito agustino y se convirtió en la primera priora del monasterio. El establecimiento recibió inicialmente la advocación de Nuestra Señora de la Concepción, aunque posteriormente adoptaría la de Santa María de Gracia.
De una casa del siglo XVI a un complejo conventual
Parte de aquella historia primitiva todavía puede rastrearse físicamente. La vivienda fundacional estaba situada en el entorno de la actual calle Siete Revueltas y, pese a las profundas transformaciones sufridas por el complejo durante cinco siglos, permanece una antigua portada de aquella casa y los estudios sobre arquitectura doméstica medieval jerezana la relacionan con un reducido grupo de fachadas civiles de finales del siglo XV o comienzos del XVI.
El gran cambio arquitectónico llegaría aproximadamente un siglo después. Hacia 1626 se levantaba el nuevo templo conventual frente al Palacio de los Ponce de León, con una iglesia de arquitectura relativamente sobria, bóveda de cañón con lunetos dividida por arcos fajones, mientras que su retablo mayor —de autor desconocido— ha sido situado aproximadamente en el segundo tercio del siglo XVII, aunque durante el XVIII el templo experimentaría nuevas reformas.
Los cinco siglos de presencia agustina permitieron además reunir un notable patrimonio artístico, alimentado en buena medida por donaciones, legados y las dotes aportadas por las familias de las religiosas. Esculturas, pinturas, objetos litúrgicos, platería, documentos y piezas devocionales fueron incorporándose generación tras generación a los bienes de la comunidad.
Entre los nombres vinculados a obras conservadas en el monasterio aparecen escultores como Francisco Camacho de Mendoza, Diego Roldán, Cristóbal Ramos o Blas Molner. Las investigaciones han propuesto asimismo la atribución a Camacho de Mendoza del San Agustín conservado en Santa María de Gracia, mientras que una pequeña Dolorosa y un San Juan han sido relacionados estilísticamente con Antonio Asensio de la Cerda.
La elaboración de productos de repostería es una de las principales vías de financiación del convento en la actualidad.
-
MANU GARCÍA
Cinco siglos de patrimonio detrás de la clausura
El patrimonio del convento no se limita a las artes plásticas. Entre sus testimonios documentales sobresale el primer libro de profesiones, iniciado en 1526, una fuente que permite adentrarse en la composición de la comunidad y conocer aspectos relacionados con las genealogías, las dotes, la procedencia social de las religiosas, el patrimonio, la religiosidad femenina y la estructura social del Jerez moderno.
Parte de este universo habitualmente oculto tras la clausura pudo contemplarse en la exposición Porta Coeli, organizada con motivo del V centenario. La muestra reunió 32 piezas representativas de los bienes conservados, aunque estas suponían únicamente una pequeña parte del patrimonio de la comunidad.
La exposición 'Porta Coeli' muestra una parte del tesoro artísitico del convent ode Santa Rita
-
Manu García
La historia del monasterio también ha estado acompañada de transformaciones y pérdidas. Después de numerosas reformas y demoliciones ha desaparecido una parte importante de sus estructuras históricas. Entre los elementos que han sobrevivido destacan la iglesia, las portadas del templo y del compás y la portada correspondiente a la primitiva casa de Siete Revueltas.
Y aunque su denominación histórica continúa siendo Santa María de Gracia, la devoción a Santa Rita de Casia terminó otorgándole una segunda identidad profundamente arraigada entre los jerezanos. Junto a ella, el universo devocional del monasterio tiene otras tres referencias principales: Santa María de Gracia, San Agustín y el Niño Milagroso.
Un convento que continúa siendo convento
Ahí reside precisamente una de las singularidades de este quinto centenario, ya que Santa María de Gracia no es un antiguo monasterio transformado en museo, hotel, espacio cultural o edificio administrativo. Quinientos años después, continúa siendo un monasterio agustino contemplativo, manteniendo esencialmente la función para la que fue creado en 1526.
Esa continuidad tuvo una expresión especialmente significativa en mayo de 2026, cuando una nueva religiosa realizó allí su profesión solemne, incorporándose plenamente a la comunidad durante el propio Año Jubilar del V centenario. El convento conserva así simultáneamente su condición de monumento histórico, depósito patrimonial y comunidad religiosa viva.
Un grupo de hermanas elaboran dulces navideños en el obrador del convento de Santa Rita en Jerez, en una imagen de archivo.
-
MANU GARCÍA
La conmemoración alcanzará su fecha central este 3 de octubre, cuando se cumplen exactamente cinco siglos de la fundación y establecimiento de la comunidad. Entre los actos previstos para culminar la efeméride se encuentra una función solemne presidida por el obispo de Asidonia-Jerez y, al día siguiente, una salida extraordinaria del Niño Milagroso y un besamanos extraordinario de Santa María de Gracia.
Cinco siglos después, la decisión tomada por Francisca de Trujillo sigue teniendo continuidad tras los mismos muros. Las religiosas agustinas mantienen en aquel enclave una forma de vida contemplativa que enlaza con la comunidad nacida en 1526. El V centenario conmemora así no solo la antigüedad de un edificio, sino 500 años de presencia agustina, patrimonio, espiritualidad y relación con Jerez. Santa María de Gracia permanece como uno de esos escasos lugares de la ciudad donde todavía puede trazarse un vínculo prácticamente directo entre el Jerez de 1526 y el Jerez de 2026.
COMENTARIOS