Cada invierno, Jerez vive una de sus tradiciones más arraigadas: la ruta de los mostos, ventas y casas de viña donde se sirve el jerez más joven acompañado de chacinas y platos típicos como la berza o el ajo campero. Las banderas rojas colgadas en las viñas del Marco de Jerez son la señal: el mosto está listo. Pero la llegada de la primavera dicta el fin de la fiesta, y uno de los mostos más queridos ya lo ha anunciado en redes sociales.
El Mosto Candelero, por ejemplo, se despide este sábado 21 de marzo con su último servicio de temporada: "Amig@s estamos nostálgicos, os comunicamos que el siguiente sábado 21 de marzo es nuestro último servicio de la temporada. Queríamos dar las gracias a todos los clientes que nos habéis visitado esta temporada de corazón. Y también queremos dar las gracias al equipo humano del Mosto Candelero, sin ellos nada hubiese sido posible. Muchas gracias, volvemos pronto".
El anuncio llega en un año especialmente significativo: Jerez es Capital Española de la Gastronomía en 2025, lo que convierte esta temporada de mostos en una oportunidad única para descubrir o redescubrir una costumbre que forma parte de la identidad cultural de toda la región.
Ruta de mostos
Entre los once lugares imprescindibles para vivir esta experiencia, cuatro paradas destacan por encima del resto. El Mosto Peña Chiricuti, ubicado en los límites entre Jerez y Trebujena, en Mesas de Asta, es considerado uno de los más auténticos, el que mejor conserva el espíritu tradicional de lo que históricamente ha sido un mosto.
El Corregidor, por su parte, es una antigua casa de viña reconvertida que, aunque mantiene elementos decorativos como herramientas y materiales de viña, funciona más como restaurante que como mosto tradicional. Algo similar ocurre con el popular Mosto Domi, que ha evolucionado hacia un negocio hostelero consolidado alejándose del concepto clásico. Completa el cuarteto La Blanca Paloma, un bodegón rociero que se ha ganado un lugar destacado en la ruta de la campiña jerezana.
Junto a estas cuatro referencias, la ruta se completa con el Mosto Añina, la Sacristía de Santa Teresa, el propio Mosto Candelero, el Mosto Nicolás, el Mosto Santa Teresa, el Tabanco El Pasaje, La Terraza del Mosto y el Bar La Teja, estos tres últimos en el entorno urbano de Jerez, lo que permite disfrutar de la tradición sin salir de la ciudad.
Berza en el Candelero y aceitunas aliñadas en Estella: cada mosto tiene su seña de identidad
Cada establecimiento tiene su propia personalidad. El Mosto Nicolás, situado en la Entidad Local Autónoma de Estella, es parada obligada para quienes quieran disfrutar de unas aceitunas aliñadas de temporada acompañadas de una jarra de mosto y chacinas, el aperitivo perfecto antes de los platos más contundentes. Para los amantes de la berza, en cambio, el Mosto Candelero es referencia indiscutible en Jerez: uno de los establecimientos más recientes de la ruta, se ha convertido en un lugar de culto gracias también a su conexión con una viña de 150 años de historia en la barriada rural de Las Tablas.
La ruta de los mostos no es solo una experiencia gastronómica. Es una inmersión en la cultura y las tradiciones del Marco de Jerez, un recorrido en el que cada parada tiene su propia identidad, desde los locales más auténticos hasta los que han evolucionado hacia modelos más modernos, pero todos con el mismo compromiso: mantener viva esta tradición invernal que, una vez más, se despide hasta el próximo otoño.
