La última resistencia en la Feria de Jerez: una quincena de casetas cofrades autogestionadas

Más de una treintena de hermandades instalan caseta en el Real; la mitad de ellas son trabajadas por los hermanos, lo que les permite competir en precios y doblar beneficios

Hermanos y hermanas del Soberano Poder en pleno montaje de la casetas, este viernes.
03 de mayo de 2026 a las 20:58h

La Feria de Jerez se ha convertido para empresas de catering y restaurantes en una muy buena oportunidad para obtener pingües beneficios en una semana larga de ventas y fiesta. En este bosque de ofertas con marca, aún perviven espacios en los que el altruismo mueve a centenares de personas a echarse encima un ímprobo trabajo cuya consecuencia es la satisfacción de haber ayudado a su hermandad a obtener unos beneficios que se ven redoblados si se comparan con la renta que deja la cesión del servicio de barra y cocina.

Son pocas, una quincena aproximadamente las siguen trabajando los hermanos, cifra que ha venido creciendo –algo– desde anteriores ferias. La causa es el resultado final en lo económico, que nada tiene que ver con el beneficio de arrendar el servicio a una empresa especializada.

Hermanos de La Paz preparando el interior. JUAN CARLOS TORO

Un modelo que resiste frente a la externalización

Las cofradías sustentan la financiación de proyectos en eventos como la Feria, aunque cada vez más va tomando cuerpo la opción de la Zambomba: más rentable y menos complicaciones. No obstante, con la caseta se logra un importante plus en esos objetivos. Entre arrendarla y trabajarla la diferencia en beneficio a favor de esta última opción es más del doble.

Otro activo del que se benefician en la práctica es manejar precios más económicos en comparación con lo que se despacha en el Real. La importante disminución de gastos que supone en personal —hermanos voluntarios— les permite abaratar las cartas. No en vano, estas casetas son las más demandadas, tanto es así que el overbooking se ha colgado para los primeros días de la fiesta.

Jóvenes cofrades de la Exaltación en un momento de descanso en el trabajo. JUAN CARLOS TORO

La clave: el compromiso de los hermanos

Consultados algunos hermanos mayores cuyas hermandades trabajan las casetas, destacan que lo fundamental es contar con hermanos dispuestos a trabajar. Al menos se necesitan entre 30 y 50 para montar los turnos, de tal forma que “todos tengan sus días de trabajo y para disfrutar de la Feria”; de lo contrario, “sería imposible llevar todo esto”.

Sin embargo, y pese a todo, como dice un cofrade encargado de la caseta de su hermandad, “nuestro paso huele a pimientos fritos”, en clara referencia de por dónde ha llegado el dinero para costear una obra de esta envergadura.

¿Cuánto cuesta montar la caseta?

Tener una caseta implica cuantiosos gastos que fluctúan según las estructuras con las que se cuente. Para empezar, y antes de clavar la primera puntilla, está la tasa municipal, que para un doble módulo es de alrededor de 2.500 euros, que suelen ser pagados por la bodega que provee de vino a la caseta, eso sí, con la obligación de vender una determinada cantidad de cajas de vino.

El primero de mayo, día de montaje y decoración de las casetas. JUAN CARLOS TORO

Los seguros obligatorios suponen 300 euros; la contratación del agua, otros 450; el suministro eléctrico, 650, a lo que se suma el boletín que valida la instalación, que asciende a unos 130 euros. Si hay que instalar y comprar cableado, cuadros y demás dispositivos eléctricos, la cifra se dispara en muchos euros hasta superar el millar.

El alquiler de tres servicios supone 660 euros; el suelo de madera, casi necesario, 1.080 euros; el alquiler de mesas y sillas, 700 euros, mientras que las que conservan las estructuras en contenedores deben añadir otros 600 en el transporte de llevar y recoger tras la Feria.

Si en la hermandad no hay manitas o profesionales duchos en la materia, el pago para el montaje y pintado de la fachada e interior puede rondar los 4.000 euros, a lo que se une el inevitable gasto en la compra de algún equipamiento de la cocina y menaje. En todo esto, el desembolso puede llegar a los 1.000 euros.

Finalmente, también cuenta la inversión inicial en mercancía para ponerlo todo en marcha: alimentación y bebidas, aunque este gasto se concierta con los proveedores para abonarlo tras la celebración.

En definitiva, una hermandad que monta su caseta con medios propios, sin tener que construir estructuras nuevas y contando con mano de obra voluntaria, puede suponer una inversión inicial de unos 12.000 euros, “casi lo que nos cuesta salir en Semana Santa”, señala a este periódico un hermano mayor cuya cofradía trabaja la Feria. Pese a todo, mira el resultado final que llega a su tesorería, que es, al fin y al cabo, el objetivo.

Sobre el autor

Kiko Abuín

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