La Semana Santa 2026 es ya historia. Una buena historia en general. El hecho de que el tiempo ha respetado todos los días es por sí mismo el dato más sobresaliente después de años padeciendo la lluvia y todo lo que ha implicado.
Sin embargo sí ha dejado una gran incógnita que afecta a los horarios y los retrasos que han padecido la mayoría de las hermandades. Sobre el papel, están para cumplirlos. Cuestión aparte es si las emociones en determiandos momentos dejan de lado esta obligacion.
El debate, los retrasos
Ha sido la nota discordante con recogidas que se han ido más allá de hora y media sobre lo previsto. ¿Estamos ante una planificación que ha quedado obsoleta y que precisa de un profundo estudio para adecuarla a la realidad? Esa en la gran cuestión que se plantea desde las hermandades.
Así lo han considerado algunos hermanos mayores consultados por este periódico. Esa es la tarea que encomiendan a los que lleven las riendas del Consejo una vez que se celebren las elecciones y entren los nuevos dirigentes. El tema horario a lo que se une buscar la solución definitiva al debate sobre dónde debe situar el palquillo de inicio de la Carrera Oficial.
Dónde situar al palquillo
Se apunta a que debe reubicarse para volver al Carruaje en el Mamelón a la altura de la esquina del palacio Domecq con Cristina. Evidentemente, las hermandades que vienen por el barrio de San Pedro son las que urgen a esta modificación, mientras que las restantes les es hasta cierto punto indiferente ya que no les afecta en la extensión que supone en el recorrido; sí alertan del problema de reubicación de los palcos de Aladro, que superan el centenar largo.
Estos desajustes, más allá de las recogidas, se empezaron a detectar desde que pisaban el palquillo sin que haya una explicación coherente, aunque se señala la poca celeridad de determinadas hermandades en cumplir la hora de entrada. “Hay hermandades a las que les sobra mucho tiempo”, es otro argumento que se esgrime para justificar un detenido análisis de los horarios y ajustarlos a lo que son hoy en día las cofradías en las calles.
Hermanos mayores: "Todo ha sido perfecto"
Se insiste en evaluar muy positivamente la Semana Santa en su generalidad. Así lo afirma el hermano mayor de la Hermandad de la Cena, Manuel Muñoz Natera, quien acentúa que todo ha sido “perfecto”. Coincide en reajustar los horarios y encontrar el por qué las hermandades se retrasan: “Los horarios no responden a la realidad de las cofradías en la calle especialmente en cuanto al número de hermanos”.
También destaca positivamente el funcionamiento de los pasos de peatones, pero considera que se debe seguir formando a quienes los controlan. Finalmente aboga por el cambio del palquillo, que el hermano mayor de la Cena y ex presidente de la Unión de Hermandades lo situaría a la Porvera en la esquina con calle Escuela.
Javier Maldonado, hermano mayor del Prendimiento, evalúa la Semana Santa como magnífica, destacando el buen tiempo como la circunstancia principal que ha propiciado un gran ambiente en las calles. “A los retrasos hay que darle una pensada”, señala Maldonado. Argumenta que “las hermandades están creciendo de forma general; en el caso de la mía este año hemos pasado el millar de nazarenos teniendo el mismo horario”.
Ritmos, crecimiento y demoras
A esta reflexión sobre los tiempos añade otro factor como es el ritmo de las cofradías, que en determinadnos casos lo considera demasiado lentos. El Prendimiento se recogió con un retraso de hora y cuarto. El hermano mayor mira a su propia hermandad y considera que el regreso “es muy lento”, situación que entiende difícil de solucionar dado el carácter de la cofradía en su salida procesional que se marca sobremanera en la vuelta a Santiago.
“Bastante esplendorosa en todos los sentidos”. Así define Enrique Espinosa, hermano mayor del Santo Entierro, los días pasionales. Entiende que los cortejos han crecido y que el andar de los pasos ha mejorado en agilidad, pero sí subraya que “hay que hacer un estudio en profundidad en horarios y en el ritmo de las cofradías”. Su hermandad acumuló también un considerable retraso en la recogida.
Sopesa que “si se pierde demasiado tiempo en revirás y relevos de costaleros” esos tiempos de paso “no responden a lo que es la realidad. En nuestro caso la vuelta está muy ajustada y ante cualquier problema o circunstancia se produce el retraso”. En este sentido menciona las saetas que en cierto modo obligan a parar los pasos y en su caso concreto, la acumulación gente: “El sábado todo el mundo se concentra en La Piedad”.
