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Torrecera, la historia de un 'pueblo de colonos' contada por sus protagonistas: "Llegué en un camión del ejército"

Un documental recupera los recuerdos de las familias que levantaron esta ELA de Jerez y reconstruye sus orígenes a través de los testimonios de sus vecinos

  • Tres imágenes recogidas en el documental sobre la historia de Torrecera.

Torrecera, una tranquila entidad local autónoma (ELA) de Jerez, se prepara para recuperar la memoria de sus orígenes con un documental que se estrenará el próximo 6 de noviembre. La producción recorre la historia de un pueblo nacido a partir de la expropiación de la finca del mismo nombre, en 1934, por el Instituto de Reforma Agraria, y reconstruye la experiencia de las familias que llegaron para comenzar una nueva vida. "Pueblo de colonos, tierra de futuro", resume el Ayuntamiento de Torrecera junto al tráiler de un trabajo que da voz a quienes vivieron aquellos primeros años.

La constitución de Torrecera se desarrolló en distintas fases. En una primera etapa se asentaron 18 familias y, posteriormente, llegaron otras 52. Sus integrantes procedían, en su mayoría, de localidades de la Sierra de Cádiz, Sevilla y Granada. Como en otros proyectos de colonización agraria, cada colono recibió un lote que incluía una vivienda, una parcela de terreno agrícola, aperos de labranza y una mula o un buey. Aquella distribución sentó las bases de una comunidad que tuvo que abrirse camino a través del trabajo en el campo y de los sacrificios de sus primeros habitantes.

Las voces de quienes llegaron para construir una nueva vida

El documental recupera los recuerdos de aquellos desplazamientos y las circunstancias en las que las familias llegaron al pueblo. Los testimonios describen viajes en condiciones muy diferentes. "Llegué en una carreta", recuerda uno de los vecinos. "Llegué a medianoche", relata otro. Un tercer testimonio evoca la llegada "en un camión del ejército. Venían dos soldados montados", mientras otra persona recuerda: "Familiares de nosotros, de Lebrija, nos trajeron en una carreta". Son relatos breves que reconstruyen, desde la experiencia personal, el comienzo de una historia compartida.

El paso del tiempo también aparece en las palabras de quienes vieron crecer Torrecera desde sus primeros cimientos. Uno de los vecinos expresa su vínculo con la localidad: "Yo a Torrecera la defiendo, la he defendido y la sigo defendiendo a muerte. Yo Torrecera no lo cambio por nada". En los recuerdos vecinales están la construcción de las primeras viviendas, la aparición de nuevas barriadas y la evolución de los servicios públicos, entre ellos los colegios y la atención médica. "Yo me siento orgulloso de este municipio, de cómo veo ahora mismo Torrecera". Otro de los testimonios resume la satisfacción por la vida construida en el pueblo con una comparación sencilla: "Es como al que le toca la lotería".

Sacrificio, convivencia y memoria colectiva

Los recuerdos también reflejan las dificultades de los primeros años y los cambios experimentados. "Torrecera no es lo que era", señala uno de los vecinos, mientras otro contrapone las privaciones del pasado con las condiciones actuales: "Porque antes pasábamos mucha pena, pero ya hoy... se vive de otra manera". El esfuerzo necesario para sacar adelante las familias y consolidar el pueblo queda recogido en otra declaración: "Nos ha costado mucho trabajo. Mucho trabajo nos ha costado. Mucho sacrificio, mucho trabajo, mucho y mucha lealtad". Junto a las dificultades, los protagonistas destacan la cercanía entre los habitantes y la ayuda mutua que marcaba la vida cotidiana: "Era bonito porque había compañerismo y se querían los vecinos, se quería la gente. Si nos faltaba algo, de momento íbamos a la vecina y nos servía".

El Ayuntamiento de Torrecera presenta el documental como una forma de preservar esa experiencia y transmitirla a las nuevas generaciones. Según explica el Consistorio, el trabajo "pone en valor la historia de nuestro pueblo y la identidad torrecereña a través de las voces de quienes la vivieron. Sus testimonios nos acercan a nuestros orígenes, al esfuerzo de las familias que construyeron Torrecera y a los recuerdos que forman parte de nuestra memoria colectiva. Un legado que debemos conservar y transmitir a las nuevas generaciones".

El guion y la producción corren a cargo de Warm Film Studio, José Carlos Fernández, Abraham Fernández y Christian López. Este trabajo propone así un recorrido por la transformación de Torrecera a través de quienes llegaron décadas atrás y contribuyeron a convertir aquel asentamiento agrario en la localidad que es hoy.

Torrecera, una tranquila entidad local autónoma (ELA) de Jerez, se prepara para recuperar la memoria de sus orígenes con un documental que se estrenará el próximo 6 de noviembre. La producción recorre la historia de un pueblo nacido a partir de la expropiación de la finca del mismo nombre, en 1934, por el Instituto de Reforma Agraria, y reconstruye la experiencia de las familias que llegaron para comenzar una nueva vida. "Pueblo de colonos, tierra de futuro", resume el Ayuntamiento de Torrecera junto al tráiler de un trabajo que da voz a quienes vivieron aquellos primeros años.

La constitución de Torrecera se desarrolló en distintas fases. En una primera etapa se asentaron 18 familias y, posteriormente, llegaron otras 52. Sus integrantes procedían, en su mayoría, de localidades de la Sierra de Cádiz, Sevilla y Granada. Como en otros proyectos de colonización agraria, cada colono recibió un lote que incluía una vivienda, una parcela de terreno agrícola, aperos de labranza y una mula o un buey. Aquella distribución sentó las bases de una comunidad que tuvo que abrirse camino a través del trabajo en el campo y de los sacrificios de sus primeros habitantes.

Las voces de quienes llegaron para construir una nueva vida

El documental recupera los recuerdos de aquellos desplazamientos y las circunstancias en las que las familias llegaron al pueblo. Los testimonios describen viajes en condiciones muy diferentes. "Llegué en una carreta", recuerda uno de los vecinos. "Llegué a medianoche", relata otro. Un tercer testimonio evoca la llegada "en un camión del ejército. Venían dos soldados montados", mientras otra persona recuerda: "Familiares de nosotros, de Lebrija, nos trajeron en una carreta". Son relatos breves que reconstruyen, desde la experiencia personal, el comienzo de una historia compartida.

El paso del tiempo también aparece en las palabras de quienes vieron crecer Torrecera desde sus primeros cimientos. Uno de los vecinos expresa su vínculo con la localidad: "Yo a Torrecera la defiendo, la he defendido y la sigo defendiendo a muerte. Yo Torrecera no lo cambio por nada". En los recuerdos vecinales están la construcción de las primeras viviendas, la aparición de nuevas barriadas y la evolución de los servicios públicos, entre ellos los colegios y la atención médica. "Yo me siento orgulloso de este municipio, de cómo veo ahora mismo Torrecera". Otro de los testimonios resume la satisfacción por la vida construida en el pueblo con una comparación sencilla: "Es como al que le toca la lotería".

Sacrificio, convivencia y memoria colectiva

Los recuerdos también reflejan las dificultades de los primeros años y los cambios experimentados. "Torrecera no es lo que era", señala uno de los vecinos, mientras otro contrapone las privaciones del pasado con las condiciones actuales: "Porque antes pasábamos mucha pena, pero ya hoy... se vive de otra manera". El esfuerzo necesario para sacar adelante las familias y consolidar el pueblo queda recogido en otra declaración: "Nos ha costado mucho trabajo. Mucho trabajo nos ha costado. Mucho sacrificio, mucho trabajo, mucho y mucha lealtad". Junto a las dificultades, los protagonistas destacan la cercanía entre los habitantes y la ayuda mutua que marcaba la vida cotidiana: "Era bonito porque había compañerismo y se querían los vecinos, se quería la gente. Si nos faltaba algo, de momento íbamos a la vecina y nos servía".

El Ayuntamiento de Torrecera presenta el documental como una forma de preservar esa experiencia y transmitirla a las nuevas generaciones. Según explica el Consistorio, el trabajo "pone en valor la historia de nuestro pueblo y la identidad torrecereña a través de las voces de quienes la vivieron. Sus testimonios nos acercan a nuestros orígenes, al esfuerzo de las familias que construyeron Torrecera y a los recuerdos que forman parte de nuestra memoria colectiva. Un legado que debemos conservar y transmitir a las nuevas generaciones".

El guion y la producción corren a cargo de Warm Film Studio, José Carlos Fernández, Abraham Fernández y Christian López. Este trabajo propone así un recorrido por la transformación de Torrecera a través de quienes llegaron décadas atrás y contribuyeron a convertir aquel asentamiento agrario en la localidad que es hoy.

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