De tocar en las iglesias de Jerez a presentar sus composiciones en Italia: Ángel de la Hera irrumpe en la ópera con 23 años

El joven músico, formado en el Conservatorio de Jerez y con experiencia en el Villamarta, estrena una ópera tras sumar más de 20 obras. "Para mí componer es pensar en sonido, quiero seguir haciendo música", relata

Ángel de la Hera, el joven jerezano que aterriza en Italia para irrumpir en el mundo de la ópera.
02 de mayo de 2026 a las 19:20h

Con apenas 23 años, el jerezano Ángel de la Hera ha pasado de tocar el piano en iglesias de barrio a estrenar una ópera en Italia. Su trayectoria no responde a un éxito repentino, sino a un proceso sostenido desde la infancia, marcado por la formación, la constancia y una forma muy concreta de entender la música: como una herramienta para pensar. En su caso, el recorrido lo ha construido paso a paso, sin atajos, pero con una dirección clara.

Su relación con la música comienza a los seis años. Primero con clases particulares y poco después en el Conservatorio de Jerez, donde completa su formación en piano. A esa base académica se suman experiencias corales y actuaciones tempranas que consolidan su vínculo con la música vocal. "Siempre me he movido mucho y he tenido la suerte de encontrar gente que me ha impulsado", explica a lavozdelsur.es, al repasar unos inicios donde el aprendizaje no se limitaba a las aulas.

De las iglesias al Villamarta

Parte de su formación se desarrolla fuera del circuito académico. Durante años ha acompañado a cantantes en iglesias de Jerez, una experiencia que considera determinante en su evolución. Espacios como Fátima, San Miguel o San Marcos se convirtieron en escenarios donde aprende a reaccionar en tiempo real y a construir música desde la intuición.

"Ahí es donde realmente aprendo a improvisar, porque te sueltan y tienes que resolver", señala el compositor. Esa práctica constante le aporta una soltura que después trasladará a la composición. No se trata solo de técnica, sino de entender la música como un lenguaje vivo.

A esa etapa se suma su paso por el Teatro Villamarta, donde entró siendo adolescente en el coro joven y terminó formando parte del coro titular. Esa experiencia le permitió trabajar en producciones más complejas y reforzar su interés por la voz. "Siempre me ha interesado la ópera y todo lo que tiene que ver con lo vocal", resume.

Madrid como punto de inflexión

El salto a Madrid marca un cambio de escala. Aunque inicialmente contempló Sevilla, finalmente accedió al Conservatorio Superior de Música de Madrid en la especialidad de composición. La decisión supuso salir de su entorno y apostar por un contexto más exigente. "Entré y entendí que era el momento de buscar oportunidades fuera", recuerda.

El joven Ángel de la Hera lleva el talento musical a Italia con una composición propia.

A esa formación suma estudios de sonología, centrados en la creación musical con nuevas tecnologías. Esa combinación le permite moverse entre lo clásico y lo contemporáneo con mayor libertad. En ese entorno llegaron los primeros reconocimientos. Una de sus obras fue premiada en su primer año y le abrió nuevas puertas y le permitió entrar en contacto con instituciones culturales. El paso por Madrid no solo amplió su formación, sino también su proyección.

"Componer es pensar en sonido"

Con más de 20 obras estrenadas, Ángel de la Hera evita etiquetas, pero sí define con claridad su relación con la música. "Para mí, componer es pensar en música y en sonido", afirma. La idea no es solo crear piezas, sino articular un discurso propio. Su trabajo abarca desde composiciones orquestales hasta proyectos con electrónica o instalaciones sonoras. En algunos casos incorpora referencias contemporáneas, desde lo digital hasta elementos culturales actuales, siempre con la intención de trasladar inquietudes personales al sonido.

Ángel de la Hera repasa sus composiciones.

"Reflexiono en música sobre cosas que me interesan, ya sea en una obra de orquesta o en un proyecto con tecnología", explica. Esa amplitud de formatos define una trayectoria que no se limita a un solo lenguaje.

Primeros reconocimientos

Su evolución en Madrid le permitió colaborar con espacios como el Museo Reina Sofía o el Teatro de la Zarzuela, consolidando un perfil que empezó a ganar presencia en el ámbito de la música contemporánea. A ello se sumó la influencia del compositor algecireño José María Sánchez-Verdú, con quien se forma. "Trabajar cerca de alguien así te obliga a replantearte muchas cosas", apunta.

Esa etapa no solo le aportó visibilidad, sino también una forma más consciente de abordar la creación. Aunque ha trabajado en distintos formatos, la ópera se convirtió en uno de sus principales focos. Su primer gran proyecto llegó con una producción vinculada al entorno del Teatro Real, desarrollada junto a varias instituciones.

"Lo entendí como un trampolín", reconoce. Aquella experiencia le permitió adentrarse en la creación escénica desde una perspectiva colectiva, integrando música, dramaturgia y escena. Desde entonces, ese camino se consolidó como una línea de trabajo.

Italia: de alumno a estrenar

El salto internacional llegó a través de un curso de composición operística en Italia, en la ciudad vinculada a Puccini. Lo que comenzó como una experiencia formativa terminó en una oportunidad mayor. Tras su paso por el programa, recibió el encargo de una obra. Su ópera no solo formó parte del festival, sino que sería la encargada de abrirlo.

El compositor de Jerez que llega a la tierra natal de Puccini.

Además, el proyecto se vinculaba a otro evento de mayor alcance, lo que amplió su visibilidad. El paso de alumno a protagonista se produjo en apenas un año: "Vine a aprender y me encontré con una oportunidad enorme". A ello se le suma también su incorporación como profesor asistente en el mismo curso, un salto que consolidó su evolución.

El impacto del artículo

La repercusión de su segunda ópera en Italia ha tenido un efecto directo en su entorno. El artículo de su nueva actuación en Italia, publicado hace varios días en lavozdelsur.es, generó una respuesta que no esperaba. "Mis padres y mis amigos me mandaron el artículo. Fue un boom", recuerda. A partir de ahí, le han comenzado a a llegar mensajes de todo tipo.

Una de las obras del jerezano Ángel de la Hera.

"Recibí mensajes por todas partes, de gente que se alegraba de verdad. Fue un cariño enorme", explica. Ese respaldo, reconoce, tiene un valor especial. "Me sigo considerando un chaval de 23 años, pero sentir ese apoyo también es una responsabilidad", añade. La dimensión emocional de esa reacción se convierte en uno de los momentos más significativos del proceso.

Crear desde lo cercano

Pese a la proyección internacional, su discurso se mantiene en lo cercano. Sus obras incorporan referencias a la tradición, especialmente a la música sacra, pero también dialogan con lo contemporáneo. En su último proyecto aparecen elementos del Oficio de Tinieblas, reinterpretados desde una mirada actual.

"Trabajo con cosas que me atraviesan, desde la iglesia hasta lo que vivimos hoy", señala. Esa combinación define una identidad que no renuncia a sus raíces. También aparece la influencia de Manuel de Falla, con quien establece una conexión desde su contexto andaluz. "Hay una relación con esa tradición", apunta.

El camino no está exento de dificultades. La música contemporánea ofrece pocas salidas económicas estables, lo que obliga a sostener la carrera con becas, premios y trabajos paralelos. Desde los 15 años trabaja en la edición de partituras. "Esto no es música pop, aquí no hay tanto dinero", afirma. Esa realidad condiciona muchas decisiones: "Hay oportunidades a las que tienes que decir que no porque no puedes asumirlas".

Seguir haciendo música

Más allá de metas concretas, su aspiración es clara: "Quiero seguir haciendo música". No hay un objetivo cerrado, sino una continuidad en el proceso creativo. Su incorporación como profesor asistente en Italia refleja una evolución rápida, pero coherente. En apenas un año ha pasado de alumno a formar parte del equipo docente.

"Soy un chico de 23 años al que la música le está llevando a sitios increíbles", concluye. Un recorrido que sigue abierto y que mantiene a Jerez como origen y referencia, y que consolida a esta tierra como una con un talento joven fuera de lo común.

Sobre el autor

Míriam Bocanegra

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