El Señor de la Sentencia saca la Cuaresma a las calles

Las hermandades celebran el Vía Crucis en una tarde espléndida, con centenares de personas en los traslados; recogimiento y saetas en una jornada primaveral

El Señor de la Sentencia en el momento de salir a la Plazuela que preside el monumento a la Paquera.
23 de febrero de 2026 a las 20:34h

El lunes del Vía Crucis es especial, un día marcado en rojo en el calendario cofrade. Todas las cofradías se reúnen en un acto común que tiene como epicentro a una imagen titular de las hermandades jerezanas. Este 2026, 25 años después de hacerlo por primera vez, fue elegido el Señor de la Sentencia.

El Vía Crucis de las Hermandades de Jerez comenzó a celebrarse en 1981, por lo que son ya 45 años convocándose en los primeros días de la Cuaresma. Actualmente se ha fijado en el primer lunes de este tiempo litúrgico, jornada elegida por casi todas las ciudades con importante raigambre cofrade. Pasado el Miércoles de Ceniza y con los cultos cuaresmales en pleno apogeo, esta fecha se asentó definitivamente, pese a las voces que piden celebrarlo más cerca del fin de semana para facilitar una asistencia más cómoda y, probablemente, más numerosa.

El traslado a su paso por la calle Sol. JUAN CARLOS TORO

Una tarde primaveral y multitudinaria

Se trata de una jornada singular tanto por el rezo como por el protagonismo que toman las calles en los traslados de ida y regreso desde la Catedral. Pasadas las seis de la tarde, el Señor salió de su pequeña capilla precedido por una larga fila de hermanos —alrededor de 300, según datos de la hermandad— en una tarde despejada, de cielo celeste y temperatura plenamente primaveral.

En el recuerdo quedaba la cita del pasado año con la Coronación de Espinas. Entonces, un hueco entre las lluviosas nubes permitió trasladar la imagen hasta la Catedral, pero a un ritmo tan rápido que deslució en gran medida el discurrir del cortejo.

El Señor de la Sentencia en el momento de salir a la Plazuela que preside el monumento a la Paquera.   JUAN CARLOS TORO

Este 2026 fue distinto. Desde los primeros momentos del traslado de ida, centenares de personas se congregaron entre la Plazuela y la calle Sol, acompañando al Señor durante todo el recorrido. La Sentencia vistió la túnica bordada por los talleres de Santa Bárbara y fue sobre un paso cedido por la Hermandad de la Santa Cruz de Rociana del Condado, cuyos representantes participaron en el acto. El conjunto resultó armonioso: unas andas de orfebrería de medidas muy ajustadas, elegantes y realzadas por un discreto y atractivo exorno floral en tonos rojos.

Cruz de guía de la Hermandad de la Yedra, marcando el caminar del ampio cortejo. JUAN CARLOS TORO

El barrio, protagonista

El barrio también se engalanó con reposteros y colgaduras en balcones y cierros. El ambiente festivo, tan carismático en esta hermandad, se vio eclipsado durante unas horas por otro más solemne y espiritual, igualmente cargado de emociones. Especialmente significativo fue el gesto de dar el paso a las mujeres de la hermandad para que portaran la imagen en el primer tramo de la calle Sol, vía que es santo y seña de la Yedra, donde no faltaron los pétalos lanzados al paso para alfombrar la calzada.

Para la ida a la Catedral se eligió música coral con las voces del conjunto San Pedro Nolasco, mientras que el regreso tuvo tintes más instrumentales con un quinteto de viento. Todo medido, acorde con una cita que marca otras formas de presencia pública de las imágenes titulares. Y otra 'música' que no podía faltar para quien manda en uno de los barrios más flamencos de Jerez: la saeta, que se oyó en distintos momentos. 

Recogimiento en la Seo

El Vía Crucis tiene su propio estilo: se trata de llevar simbólicamente la Catedral hasta la imagen elegida por la Unión de Hermandades, organismo encargado de organizar el acto penitencial en el interior del primer templo diocesano, mientras que los traslados quedan en manos de la hermandad, aunque bajo un desarrollo cuidadosamente planificado.

Así vivió el Jerez cofrade su definitiva inmersión en la Cuaresma, con un acto que subraya el tiempo litúrgico que precede a la Semana Santa. Buena organización en los traslados, amplio cortejo, elegancia y buen gusto. En el exterior, la participación fue notable, con acompañamiento constante desde las aceras en todos los espacios por donde transitó el Señor de la Sentencia. Y ya en la Seo jerezana, recogimiento y solemnidad en un rezo marcado por 14 cruces de guía de diferentes hermandades, que señalaron el camino de un Vía Crucis itinerante por las centenarias naves catedralicias.

Sobre el autor

Kiko Abuín

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