La Hermandad de Bondad y Misericordia volvió a cumplir con una de sus citas más especiales del Martes Santo: la visita al centro sanitario de San Juan Grande, donde decenas de personas mayores recibieron al paso en un acto cargado de emoción y recuerdos.
No es un gesto cualquiera. La corporación vivió gran parte de sus inicios en la iglesia de este centro asistencial, antes de fijar su sede en la parroquia de San Juan de Dios. Ese pasado compartido sigue muy presente en cada reencuentro.


'Estreno' de la nueva sede social
La hermandad inició su salida procesional desde su sede social, construida hace apenas un año en el parque Salud Pérez Leytón, que ha podido estrenar plenamente este Martes Santo tras la suspensión de la estación de penitencia el pasado año.
Desde allí puso rumbo a San Juan Grande, donde tuvo lugar un encuentro íntimo en el que los protagonistas fueron los nazarenos, el Señor de Bondad y los residentes del geriátrico.
Junto a ellos, sanitarios, familiares y la escolta de la Guardia Civil acompañaron un momento que se prolongó durante varios minutos. El silencio fue absoluto roto solo por el rezo de unas preces tras lo cual la banda tomó protagonismo con su música. Tras la visita, los propios costaleros ayudaron a trasladar al interior del centro a los mayores que, en sus sillas, quisieron vivir de cerca este instante.

"Lloro porque la emoción me puede"
La escena dejó imágenes difíciles de olvidar. “Lloro porque la emoción me puede”, confesaba uno de los residentes, con los ojos llenos de lágrimas al contemplar la llegada del paso.
Un paso que este año presenta una imagen muy singular: únicamente el Señor de Bondad, elevado sobre una peana para ganar altura. Una estampa que sorprende, pero que responde al profundo proceso de transformación que vive la hermandad.
Actualmente, la cofradía está inmersa en la renovación completa de su grupo escultórico. El antiguo ha sido retirado, manteniéndose solo la imagen titular, mientras se desarrolla un nuevo proyecto diseñado por el imaginero sevillano José Antonio Navarro Arteaga.

Un paso en transición… con la nueva Dolorosa ‘presente’
Ese cambio ya dio su primer gran paso con la bendición, hace algunos meses, de la nueva Dolorosa de la Salud de los Enfermos.
Aunque no procesionó, la imagen estuvo muy presente en el Martes Santo: fue colocada en la puerta de acceso al templo parroquial, participando así simbólicamente en el día grande de la hermandad.
Aún queda camino por recorrer. La incorporación del resto de la imaginería, que incluye el apostolado completo, marcará las próximas etapas de una transformación que ya se deja notar en la calle aunque a día de hoy se vea en su mínima expresión.


