La cervecería La Estrella, ubicada en la avenida San Joaquín, en el barrio de Jerez del mismo nombre, afronta desde el pasado mes de septiembre una nueva etapa tras más de cuatro décadas de historia. El establecimiento había permanecido abierto durante más de cuarenta años bajo la gestión anterior, antes de que su propietario se jubilara. Ahora, bajo una nueva dirección, el bar mantiene su identidad como referente vecinal y apuesta por la cocina tradicional como eje principal de su propuesta.
Al frente del negocio se encuentra Fermín, quien sitúa el inicio de esta etapa a mediados de septiembre de 2025. Desde entonces, el local ha ido consolidando su presencia entre una clientela que conocía el bar desde hacía años. Sobre la acogida, asegura que ha sido positiva. "El bar existía ya antes", afirma. La decisión de mantener el nombre también ha sido clave. "Hemos mantenido el nombre porque es conocido, ponerle otro desubica a mucha gente", explica.

La actividad del establecimiento se centra principalmente en el servicio de desayunos, almuerzos y meriendas. "La cena no la estamos dando todavía", señala el propietario. Actualmente, La Estrella abre de lunes a sábado y permanece cerrada los domingos. Esta organización responde al ritmo de trabajo del negocio y a la intensidad que supone ofrecer cocina casera diaria.
En cuanto a los desayunos, el local ha incorporado una oferta variada. "Tenemos un desayuno muy variado, porque damos aguacate, jamón, hacemos tortillita francesa o de patata, ponemos pringá, bocadillos variados, aparte de la manteca colorá y la zurrapa de lomo", enumera. Una propuesta que conecta con los gustos tradicionales del barrio.

La base de la cocina, sin embargo, se encuentra en los guisos diarios. "Todos los días estamos haciendo un guiso", afirma. Entre ellos destaca la berza jerezana, aunque también se elaboran otros platos. "Hacemos habichuelas con chorizo, garbanzos con acelgas o espinacas, paella, arroz con carne y callos caseros, porque aquí gusta mucho más el guiso casero. Nadie viene pidiendo cosas modernas", explica.
La carta combina tapas, medias raciones y platos individuales, además de montaditos, bocadillos, revueltos y frituras. Entre los platos más demandados, destaca que "las albóndigas, la ensaladilla y la carrillada son las que más salen, pero también el pescaíto frito".
Un barrio con mucha vida
El perfil de la clientela es diverso y refleja el carácter del entorno. "Hay personas ya de una edad mayorcita, también gente joven, gente de mediana edad. Es un barrio que tiene mucha vida y estar al lado de un colegio (el Antonio Machado) es una gran ventaja", resume Fermín. Por ese motivo, el bar mantiene una carta estable, aunque abierta a cambios. "De momento tenemos una carta fija y, si ponemos algo fuera de carta, lo decimos", indica, añadiendo que en temporada incorporan productos como caracoles y cabrillas.
Tras décadas trabajando en otra zona de Jerez, el propietario reconoce que esta etapa supone un proceso de adaptación. "Yo me he tirado muchos años por la parte de La Asunción, he estado trabajando allí 36 años. Aquí ahora llevo cuatro meses y me estoy acostumbrando a ver los gustos de los clientes", comenta. A ello se suma la actividad en redes sociales y el servicio de comida para llevar. "Vamos poniendo los platos y las fotos en Instagram y Facebook", señala, y añade que "todo lo que hay en carta se puede pedir para llevar".



