Rafael de Paula tendrá un monumento de más de 3 metros frente a la plaza de toros de Jerez, por Martín Lagares: "Mi mejor obra"

La escrultura, de 2,7 metros más el pedestal de 60 centímetros, se instalará en la calle Circo y se inaugurará el 15 de mayo, tras un proyecto iniciado en 2022 que el propio torero llegó a ver, como relata el escultor a lavozdelsur.es

La escultura a Rafael de Paula, cuando acudió Morante de la Puebla a verla junto a  Martín Lagares.
La escultura a Rafael de Paula, cuando acudió Morante de la Puebla a verla junto a Martín Lagares.
08 de abril de 2026 a las 20:39h

La figura de Rafael de Paula vuelve a pisar, de algún modo, la plaza de toros de Jerez meses después de su muerte. No lo hace ya con el compás imprevisible que lo convirtió en leyenda, sino en forma de bronce, detenido en un gesto que pretende fijar lo inasible: su manera única de estar en el mundo. La ciudad, que tantas veces lo vio salir por la Puerta Grande o perderse en verónicas eternas, se prepara ahora para mirarlo de frente, inmóvil, en la plaza que le vio crecer.

El proyecto del monumento, que verá la luz el próximo 15 de mayo, no nace de la urgencia tras su fallecimiento, sino de una idea que llevaba años orbitando entre aficionados y artistas. La muerte del genio jerezano, el pasado 2 de noviembre, ha terminado por precipitar una iniciativa que conecta memoria, arte y ciudad en un mismo punto: la calle Circo, justo ante la Puerta Grande.

escultura Paula Martin Lagares
escultura Paula Martin Lagares

Detrás de la obra está el escultor Martín Lagares, natural de La Palma del Condado (Huelva) quien asume el encargo con una mezcla de responsabilidad artística y vínculo emocional. Su taller ha sido el lugar donde la figura de Paula ha ido tomando forma desde la arcilla hasta el bronce, en un proceso que, más allá de lo técnico, ha estado atravesado por la carga simbólica de representar a una de las figuras más indescifrables del toreo.

Un encargo que nace antes de la despedida

La historia del monumento se remonta a 2022, cuando la idea comenzó a tomar forma de manera discreta. "José Antonio Morante de la Puebla y su apoderado, Pedro Jorge Marqués, vinieron a verme para encargarme un boceto de un posible monumento a Rafael de Paula", explica Lagares a lavozdelsur.es. Aquel primer impulso no cristalizó entonces, pero dejó una semilla que ahora ha terminado germinando.

Parte del monumento de Rafael de Paula para Jerez, realizado por Martín Lagares.
Parte del monumento de Rafael de Paula para Jerez, realizado por Martín Lagares.

El escultor recuerda que aquel primer diseño llegó a manos del propio torero. "Se lo enseñaron y le gustó mucho", señala, aunque el proyecto quedó en suspenso por circunstancias que no llegaron a concretarse. Durante un tiempo, la idea pareció diluirse, como tantas otras iniciativas que rodean a las grandes figuras.

Ha sido en los últimos meses cuando el proceso se ha reactivado. La visita de artistas y personas cercanas al entorno de Paula al taller de Lagares ha terminado por consolidar una obra que ya no es un boceto, sino una pieza definida. "La escultura en arcilla la han visto todos y la han identificado perfectamente. Ha emocionado", resume.

Martín Lagares, el escultor que ha realizado el monumento a Rafael de Paula que irá situado frente a la Plaza de Toros de Jerez.
Martín Lagares, el escultor que ha realizado el monumento a Rafael de Paula que irá situado frente a la Plaza de Toros de Jerez.

El reto de esculpir a un genio

Afrontar la figura de Rafael de Paula no es, en términos artísticos, un encargo más. Lagares lo define sin rodeos: "Para mí era un reto poder representar a un genio en toda su magnitud". La dificultad no radica solo en reproducir unos rasgos físicos, sino en capturar una personalidad que se movía entre lo imprevisible y lo irrepetible.

Martín Lagares, durante el proceso de creación de una escultura.
Martín Lagares, durante el proceso de creación de una escultura.

El escultor lo resume en dos conceptos que han guiado todo el proceso creativo: "Genialidad y autenticidad". Dos palabras que, en su opinión, definen al torero y que han marcado la búsqueda formal de la obra. "Lo que he intentado es que la escultura se sienta, más que simplemente se vea", añade.

La pieza presenta a Paula de pie, con esa forma de andar tan característica que formaba parte de su identidad. No hay artificio ni grandilocuencia impostada, sino una apuesta por la síntesis expresiva. "Con el mínimo toque, intentar expresar lo máximo posible", explica Lagares sobre su lenguaje artístico.

Un estilo reconocible y emocional

Quienes conocen la obra de Martín Lagares reconocen en esta escultura los rasgos habituales de su trabajo. Un estilo que bebe de la tradición andaluza, especialmente de la imaginería, pero que se traduce en una expresión propia, marcada por la intensidad emocional y la economía de recursos.

"Es una forma de expresión inevitable, incontrolable", afirma. "No sé hacerlo de otra manera". En su discurso aparece la referencia a una tradición barroca muy presente en el sur, aunque reinterpretada desde una mirada contemporánea que busca la esencia más que el detalle ornamental.

Martín Lagares también realizó el monumento a Antoñete, junto a Morante de la Puebla y Pedro Jorge Marqués.
Martín Lagares también realizó el monumento a Antoñete, junto a Morante de la Puebla y Pedro Jorge Marqués.

Esa manera de trabajar ha sido clave para abordar la figura de Paula. "Es una pieza muy rotunda, muy expresiva", sostiene. Y añade un elemento que considera fundamental: el reconocimiento por parte de quienes conocieron al torero. "Sus hijos, Morante, Pedro… todos lo han visto y lo han identificado perfectamente".

La tauromaquia como escultura en movimiento

Aunque Lagares no se define como un aficionado taurino clásico, su relación con el mundo del toro ha ido creciendo a través de los encargos y del conocimiento progresivo de este universo. "La tauromaquia y la cultura van muy ligadas", reflexiona. En su visión, el toreo tiene una dimensión estética que conecta directamente con su oficio: "Creo que el arte estético más completo que existe es la tauromaquia, que, en sí, es una escultura en movimiento".

Esa idea ha sido clave para entender cómo trasladar al bronce algo que, por definición, es efímero. El gesto, la postura, la manera de estar… todo debía condensar ese movimiento detenido que define tanto al arte taurino como a la propia figura de Paula.

Un monumento para un lugar simbólico

La ubicación de la escultura añade una capa más de significado. La plaza de toros de Jerez carecía hasta ahora de monumentos en su entorno inmediato, a diferencia de otras plazas como Sevilla o Madrid. La instalación de esta obra rompe esa ausencia y sitúa a Paula en un lugar central de la memoria urbana. "¿Qué más puedo pedir?", se pregunta Lagares. "Es para Jerez y justo delante de la Puerta Grande". El escultor subraya la importancia del contexto, no solo como escenario físico, sino como espacio cargado de historia y de emociones.

La Puerta Grande de la Plaza de Toros de Jerez, donde se ubicará el monumento a Rafael de Paula..
La Puerta Grande de la Plaza de Toros de Jerez, donde se ubicará el monumento a Rafael de Paula.

El monumento tendrá unas dimensiones imponentes: 2,70 metros de altura, sobre un pedestal de 60 centímetros. "Es un señor monumento", resume. Una presencia que no pasará desapercibida y que aspira a convertirse en un punto de referencia tanto para aficionados como para visitantes.

El proceso: entre la intuición y la técnica

Más allá del resultado final, la creación de una escultura de estas características implica un proceso complejo en el que se combinan distintas fases y tiempos. Desde el modelado en arcilla hasta la fundición en bronce, cada etapa requiere precisión y conocimiento técnico. "El tiempo de modelar, de hacer el molde, de fundir…". Sin embargo, en este caso concreto, el escultor destaca un elemento poco habitual: la fluidez con la que ha surgido la obra.

"Las piezas buenas son aquellas que salen del tirón, sin tener que pensar demasiado", afirma. Y sitúa esta escultura en esa categoría. "Ha salido de una vez, de forma muy clara". Una intuición que, en su opinión, ha sido clave para captar la esencia del torero.

Martín Lagares y Morante de la Puebla, impulsor del monumento a Rafael de Paula en Jerez.
Martín Lagares y Morante de la Puebla, impulsor del monumento a Rafael de Paula en Jerez.

Sin temor al deterioro, con vocación de permanencia

La instalación de una obra en el espacio público a menudo conlleva interrogantes sobre su conservación. En el entorno de la plaza de toros de Jerez, donde no han faltado episodios de vandalismo, la cuestión resulta inevitable.

Lagares, sin embargo, resta importancia a este aspecto. "No tengo ningún temor", asegura. Y va más allá al reflexionar sobre el significado de este tipo de actos. "Responde a un desconocimiento total de lo que supone una obra así desde el punto de vista cultural y artístico".

Para el escultor, la pieza trasciende esos posibles daños puntuales. Su valor reside en lo que representa y en la relación que establecerá con la ciudad. "Es algo que va más allá de eso", viene a señalar, sin conceder protagonismo a esa preocupación.

Una inauguración marcada en el calendario

La fecha ya está fijada: el 15 de mayo, por la mañana. Será entonces cuando la escultura de Rafael de Paula se descubra oficialmente y pase a formar parte del paisaje cotidiano de Jerez. Ese momento marcará el final de un proceso creativo y el inicio de una nueva etapa para la obra, que dejará de pertenecer al ámbito del taller para integrarse en la vida de la ciudad. Un tránsito que, en cierto modo, replica el paso del propio torero de la arena al mito.

Lagares observa ese horizonte con la serenidad de quien ha concluido un trabajo exigente. "Creo que es el mejor monumento que he hecho hasta ahora", llega a afirmar, consciente de la dimensión del encargo y del contexto en el que se inscribe.

Al final, la escultura no solo fija la imagen de Rafael de Paula, sino también la mirada de quien la ha creado. En ella conviven la memoria de un torero irrepetible, la ambición de un artista en plenitud y la voluntad de una ciudad de reconocerse en sus propios símbolos. Una suma que, si logra mantenerse en el tiempo, convertirá ese trozo de bronce en algo más que un monumento: en un lugar de encuentro entre pasado y presente.

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Míriam Bocanegra

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