El Plan Especial para regular la implantación de energías renovables en el suelo rústico de Jerez (PEER), desarrollado por la consultora Territorio y Ciudad SLP para el Ayuntamiento de Jerez, ha sido seleccionado como proyecto finalista en los Premios Arquitectura 2026, los galardones más prestigiosos del sector en España, organizados por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE).
De entre las cientos de candidaturas presentadas en todo el país, el jurado ha destacado este plan por su capacidad para afrontar uno de los retos territoriales más complejos del momento: integrar la producción de energía limpia sin comprometer los valores paisajísticos, agrícolas y culturales del territorio.
Se trata, además, de un proyecto pionero en Andalucía, que ya se encuentra en su fase final tras haber superado la aprobación inicial publicada en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP). Su selección en estos premios coloca a Jerez en la vanguardia de la planificación territorial española en un momento en que la expansión de los parques fotovoltaicos y eólicos plantea dilemas complejos para los municipios de gran extensión superficial con un patrimonio natural y cultural de primer orden.
Un escudo normativo para el viñedo del Marco de Jerez y el paisaje de la campiña
El valor fundamental del PEER reside en la creación de una normativa clara que frena la proliferación descontrolada de instalaciones de energía renovable sobre el suelo rústico jerezano.
El plan establece zonas de exclusión en las áreas de mayor sensibilidad, entre las que destaca de manera especial el viñedo del Marco de Jerez, patrimonio agrícola y cultural de proyección internacional, así como los entornos de mayor valor ecológico de la campiña. Con ello, el plan busca garantizar que la transición energética no se convierta en una amenaza para la identidad visual y productiva del territorio.
Desde la consultora Territorio y Ciudad SLP han subrayado el significado de esta distinción: "Estar entre los seleccionados es un reconocimiento a una forma de entender el urbanismo como una herramienta de protección y no solo de desarrollo. Jerez ha sido valiente al proponer una regulación que ordena la transición energética protegiendo su identidad". Una apuesta, en definitiva, por un modelo en el que la sostenibilidad energética y la preservación del paisaje no son conceptos opuestos sino complementarios.
Un modelo exportable que ofrece seguridad jurídica a empresas, propietarios y conservacionistas
El jurado de los Premios Arquitectura 2026 ha valorado especialmente tres dimensiones del proyecto. En primer lugar, su innovación jurídica y técnica, que lo convierte en un modelo replicable para otros municipios españoles de gran extensión superficial que se enfrentan a los mismos desafíos.
En segundo lugar, la seguridad jurídica que ofrece a todos los agentes implicados —empresas energéticas, propietarios de suelo y colectivos conservacionistas—, al establecer reglas del juego claras y predecibles. Y en tercer lugar, su apuesta por la defensa del paisaje, priorizando la conservación visual de las lomas y el rico patrimonio histórico disperso por la campiña jerezana.
Los Premios Arquitectura del CSCAE constituyen el máximo reconocimiento del sector en España y tienen como objetivo distinguir obras y proyectos que contribuyan de manera significativa a la sostenibilidad, la salud y el bienestar de la ciudadanía. La presencia del plan jerezano entre los finalistas, compitiendo con propuestas de todo el país, supone un aval de primer nivel para un trabajo que aspira a convertirse en referencia para la planificación territorial en España.
Tras superar esta primera fase de selección, el PEER pasará ahora a la siguiente ronda de evaluación, en la que el jurado decidirá los galardonados finales en las distintas categorías contempladas por los premios, entre las que figuran Sostenibilidad, Urbanismo y Paisaje. Mientras se resuelve esa fase definitiva, el Ayuntamiento de Jerez continúa con la tramitación administrativa del plan, consolidando así su apuesta por un modelo de ciudad comprometida con la transición verde pero también con la preservación de su herencia cultural y paisajística, la misma que sustenta uno de sus mayores activos: el Sherry y el territorio que lo hace posible.



